sábado, marzo 28, 2009

Seda: terciopelo

53
[…]
Lo único que Hervé Jouncour dijo de su viaje fue que los huevos se habían abierto en un pueblo cercano a Colonia, y que ese pueblo se llamaba Eberfeld .
Cuatro meses y trece días después de su regreso, Baldabiu se sentó frente a él a orillas del lago, en el extremo occidental del parque, y le dijo
- Total a alguien tendrás que contarle, antes o después, la verdad.
Lo dijo despacio, con fatiga, porque nunca había creído que la verdad sirviera para nada.
Hervé Joncour levantó la vista hacia el parque.
A su alrededor campeaba el otoño y una luz falsa.
- La primera vez que vi a Hara Kei llevaba una túnica oscura, estaba sentado con las piernas cruzadas, inmóvil, a un lado de la habitación. Reclinada junto a él, con la cabeza apoyada en su regazo, había una mujer. Sus ojos no tenían sesgo oriental, y su rostro era el rostro de una muchacha.
Baldabiu siguió escuchando, en silencio, hasta el final, hasta el tren de Eberfeld.
No pensaba en nada.
Escuchaba.
Le hizo daño oír, al final, cómo Hervé Joncour decía en voz baja
- Ni siquiera llegué a oír nunca su voz.
Y al cabo de un momento:
- Es un dolor extraño.
En voz baja.
- Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.
Recorrieron el parque caminando uno junto al otro. Lo único que Baldabiu dijo, fe
- Pero ¿por qué diablos hace este maldito frío?
Dijo, una vez.
[…]”

Fragmento de la novela Seda, Alessandro Baricco. Milán, Editorial Anagrama, 1996, pp.101- 102

miércoles, marzo 11, 2009

De poemas prestados MB



Chau número tres



Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.








Mario Benedetti

martes, marzo 10, 2009

De poemas prestados MB

Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

Mario Benedetti

lunes, marzo 09, 2009

De poemas prestados MB

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretextopor fin me necesites.
Mario Benedetti

martes, marzo 03, 2009

digo, dices:_nadie escucha

Hablamos todo el tiempo... cuándo escuchamos.


El silencio es el más cruel de los golpe, el más siniestro. Es el abismo entre los nombres, tan poderoso, tan estudiado. El silencio y el grito, la sensación más poderosa, más triste, más rota.