miércoles, abril 09, 2008

domingo, marzo 30, 2008

Monólogo en Marzo_ Carta 5

"Siempre que dices "tal vez", me quedo con el "para siempre" colgado del sombrero, y si dices "por qué", me quedo con la respuesta en la punta de la lengua; cuando dices "no sé", quiero encontrar lo que se te cayó de la oreja, lo olvidaste y presiento que está colgando de mi cuello, pero no es cierto: tú no dices "por qué", no das un "tal vez", no buscas el "no sé" y yo me quedo, me sigo quedando, mientras miro tu foto. El monólogo en marzo termina y comienzo la historia, la nuestra en un abril que se nos escapó entre los dedos, mientras te ibas, sosegada, Alejandra, tranquila, morías y yo me quedaba -porque me quedé- con el "para siempre" colgando del sombrero."









domingo, marzo 23, 2008

Monólogo en marzo_carta 4


"Tengo un presentimiento -dijiste la última vez- es el mismo que tenía de niña... lo pierdo todo, la gente se marcha... cuando comienzo a necesitar.

Alejandra... y te marchaste. Esa noche y esta noche tienen en común, la luna disparada al centro del universo y tu ausencia.

Estabas desierta, estabas sedienta y yo no entendí... pero es que no sabía... que el infierno se teje en la tierra.

Alejandra... colgabas del andamio y yo... abrí la puerta con un alcatraz en la mano, estabas allí, Alejandra, con los ojos fijos y este frío que no deja de recorrer la piel desde esa noche.

Reviso mi sombrero esta noche y la gabardina, sostengo un par de papeles y la cuerda con la que creo puedo alcanzarte, pero no me sostengo."

domingo, marzo 16, 2008

Monólogo en marzo_Carta 3

"Los caminos a mi nombre me llevan despierto al espejo. Son las cuatro, es madrugada, tengo tres palabras que nombrar: sombrero, cigarro... Alejandra. De cualquier lado rebota tu nombre, hace cuánto que sigo recordando, cuánto tiempo, cuánto fuego, cuánto juego, cuánto humo en el pecho, cuánto pecho en el tiempo, cuánto de ti, cuánto de mí... tienes razón... esta es la regadera... este soy yo, silente, alertado, letrado, analfabeto, cola de rata, mira de fuego, este soy yo, no hay mucho tropiezo, este soy yo, no tengo laberintos... este soy yo... debo callarme. Todo está dicho, este soy yo: F E D E R I C O.




Ella, tiene una cuerda en el tobillo, como siempre; esa cuerda nos sujeta, es larga, fuerte, inmensa, me une a ella a través del tiempo, a traves de los ojos de otros; a través de mi propia costumbre por olvidar mi nombre. Yo, me baño y en el espejo encuentro sus labios nombrándome, no acepto que se ha marchado, como yo. Anoche soñé que me encogía, que sus brazos me sujetaban y me guardaban en el bolsillo, Alejandra... no puedo soltarte, pero me sujeto a la cuerda, sobre el cuello, sobre el andamio que te sujetó hasta soltarme."

martes, marzo 11, 2008

Monólogo en marzo:_ Carta 2

"¿Cómo se llama la aurora? ¿Y el amanecer? ¿Cuándo se acaba la noche? ¿Cuando cierras los ojos? ¿Alejandra? ¿Alejandra? ¡Alejandra! ¿Dónde estás? Soy... soy, soy, esto, soy... la mitad de la navaja para olvidar que el río es polvo, y esta garganta, esta penumbra en mi escalera: ¡Alejandra! ¡Qué hemos hecho! Tengo hinchados los ojos y partículas de viento entre las manos, quítame el agua, quítame el agua, que miro sorbos y estoy silencio.



No sé dónde está la puerta, sácame de aquí, adentro todo se mece, no cae hasta el fondo. ¡Alejandra! El color de mis ojos es un laberinto, lo dice el viejo en la calle, lo dice el niño que me huye, los animales, los árboles ¡Alejandra! ¿Qué amarillo está entre los brazos que me sujeta, no puedo respirar, no me deja caer, no me deja tocar ¡Ya, esta noche, adiós!


Son las dos de la mañana, hace nieve entre los huesos: a copos me llegan tus pasos, a copos me copa tu espacio, yo no me muevo, yo no me muero, yo me estoy, asido de mí, ácido de mí, cansado, sujetado a la ventana, transtornado, tras un tornado quedo rendido, ¡por todos los diablos que esta sea ya la última carta, esta ya la última! Porque mi nombre no lo recuerdo, sólo tengo una letra y toda la mal gana por nombrarme.

F.

(La primavera se acerca, con ella, esto que es memoria y no consigo recordarlo)"

jueves, marzo 06, 2008

Monólogo en marzo

Carta 1

"El olvido es un corazón enlatado, es un registro...un pedazo de papel en la escalera, un desencuentro en un café, un alacrán en la cobija. El olvido está allí y no acá, encima del escritorio, al ras de la blusa que yace en el suelo, que se quedó en mi memoria, que luce diferente extendida, y el cuerpo, tu cuerpo, velado sobre las sábanas, sobre las voces, sobre los roces, sobre las cenizas.


El olvido, Alejandra, no está en el tiempo, no está en la sentencia, no está en la luz que no apagaste cuando te fuiste, cuando me dejaste, cuando no encontraste, cuando olvidaste limpiar el vaho del espejo después del baño, mientras descansabas rendida de mí, de ti, de estar, de no hallarte, de no quedarme, de la fuga, del destino, de este maldito desatino por tu muerte, que son todas las muertes, que son todas las voces, que son todos los tiempos, que no son todos los cuerpos.


¡Maldita sea! ¡Maldito sea, yo, sí, yo, el mismo! ¿Si todos somos uno quién soy yo sino el mal de mi especie? El olvido, dice el poeta, está siempre lleno de memoria, y yo... que sólo quise prender la luz esta noche y sigo ciego, sujetándome al vacío, agitando los brazos para darme cuenta que mientras más camino en la penumbra, es tu nombre cerca de la luz el que grita que ya te has ido. El olvido está conmigo y no descansa."


miércoles, febrero 27, 2008

Rojo-A-su-lado

Sigue un punto rojo amasando la lengua, se dilata, se expande; la habitación se torna a deshoras, deshojada, se resume en puntos y manchas, las manchas-manos, abiertas, desgarrando las paredes; las esquinas se contraen hasta el escalón. El escalón es un punto fijo, un lugar móvil para llenarse... los brazos duelen, y estalla el rojo: ¡giraaaaaaaaaaaaaaaaa!




Brinca una palabra. Salta un número: 24, 29, 05, la fortuna. Salta el ciego en un solo pie y camina: 38, 4, 33 : la sentencia. Tengo dos palabras en la mano: mi nombre, sombrero. No escucho, no hablan. No entiendo, no hace falta ¡Grita!



¿Qué es esa foto? ¿Quién está en el libro? ¿Las historias deben ser circulares? ¿El camino más corto entre un punto y otro es la línea recta? ¡La gran vía! ¡El tranvía!
El corazón no es un amasijo ni es sólo rojo, es azul, violeta, es mío y ha dejado huella, tal vez indeleble en un sitio o en otro, pero está conmigo, es mío, es nuestro. A veces gira y se revuelve y grita número y arde, golpea la puerta y las paredes, pero sgue entero ni entumecido ni adolorido, entero. Trastocado, tras haberme tocado, respira, mientras duermes y yo sigo buscando leer el primer libro de Harry Potter.

sábado, febrero 23, 2008

Una frase



Hace ocho años solía repetir esta frase, era el tiempo en que recordaba que a los dieciocho cuando necesité un referente masculino pensaba en el Che Guevara, así que lo adopté como padre (¡qué ingeniosa!), total era parecido al mío: no estaba, pero él - a dferencia del mío- luchaba en nombre de la libertad, me gustaba su imagen, su aire despreocupado y sus consignas; admiré su ánimo frente al asma y su capacidad de liderazgo, su heroísmo, y odié en mi interior que no pensara más que en la patria, por alguna razón que mi analista se encargará de resolver, yo no.


Así que la frase me encantaba y hoy la repito y la dedico: "Si avanzo, sígueme; si me detengo , empújame; si retrocedo, mátame". Se puede morir dos veces "... una de muerte natural, la otra de olvido", la segunda es que la duele, en la primera no lo sabrás jamás. Yo no sé mucho de patria, a ratos pienso que tú eres mi patria, porque han pasado los años y no tengo arraigo, no hay una ciudadanía que me satisfaga, tal vez soy frontera, pero sé que tal vez la mía se llama tu nombre y no me da prisa ni frío; lo mejor es que no está el vacío, está la necesidad de aceptar que no quiero retroceder... avanzo y cuando me detengo, tengo dos manos presionando el costado, empujan suave, pero firmemente... va para allá, va para acá, va para ti, va pa' donde tenga que ir, pero no se va: buen día, buena suerte, la vida va, la vida no se va.

jueves, febrero 21, 2008

Corre...



Hay un aire de preocupación en los rostros con los que coincido: en el transporte público, en una aula de clases, en la gente en la calle, en mi gente en mi casa. Es traslúcido y, en ocasiones, se empalma a sus rostros y convence que todo está perdido.


Hubo alguien hace un par de años que constantemente me repetía una frase: "Nada está perdido si tenemos el valor de aceptar que todo está perdido y que hay que volver a empezar". Así yo corro, corre, corremos, a veces en direcciones opuestas, a veces sólo para encontrarnos, pero no se nos acaban las ganas, a veces vence el cansancio, ahora digo pienso, y en otras "pensamos", digo "me canso", o "nos cansamos", no hay día que alcance, no hay noche completa de ocho horas, pero seguimos: mi gente, la gente, como digo: Aquí sigo...

martes, febrero 19, 2008

Abriendo




Ventanas








Ascendiendo









Posibilidades





Rutas-Pasos



Buen día... "sin más razón que la libertad"