lunes, enero 04, 2010

Sin abrazos rotos

Me han hablado de los abrazos rotos, apenas voy que lo veo y no. Por si no lo sabes es la película reciente de uno de mis directores favoritos: Pedro Almodóvar. El caso es que lo que entiendo es que los abrazos no se rompieron y el beso alcanzó a llegar y completa la espera. Mas también sé que mucho de la vida está en la vida y tengo hartas ganas de verla.


Pasé un mal rato sabiendo que diciembre no era el día para verla, pero entiendo que es así, espera y paciencia. Me gusta la idea, aunque el trailer de tanto ver cómo todo se rompía, algo me recordó y sin dudarlo, si no rompió dentro, se movió y bueno... los procesos son así, no tan iguales, pero traen recuerdos.

sábado, enero 02, 2010

No puedo contar hasta tres

Esta es la hora en que es más difícil seguir. La hora en que el cielo y el infierno se funden y me confunden. Esta es la hora de la mezcla, del jaleo, la hora en que se queda la tristeza expandida por todo el cuerpo. La hora en la que falto a mi cita, la hora en que me quedo por todos lados: rota y fúnebre. Es la hora en que no encuentro sentido a lo que escribo, pero es a lo que me dedico, es la hora en que me cuestiono, como la vieja traducción inglesa: question = tortura. Es la hora en que me complico y desacredito lo que hago. 22:36.






Es la hora en que me canso de mis ganas por inventarme un mañana, una rutina, los asuntos por resolver, la misma cara, la misma pregunta. Es la hora en que me platico que no tengo ganas y pretendo no escucharme. Es la hora en que reviso mi cepillo de dientes y pienso en que no necesito otro. Es la hora en que me encuentro aquí, con los dedos engarrotados y el dolor en las rodillas es la hora que habrá de pasar para que llegue la siguiente y sé, bien lo sé que el reloj avanzará, aunque mañana llegue la hora y vuelva al mismo lugar, sólo por una hora que bien vale la pena escupir hacia el suelo, porque el cielo está ocupado cubriéndome de bendiciones por el resto de las horas que vendrán.

viernes, enero 01, 2010

Iniciando

Dentro de los recuerdos que han venido a mi mente en estos días, hay uno en particular: el dolor. Creo que de las emociones humanas, esta es una de las más fuertes, porque más allá del dolor emocional, existe un punto, un umbral físico, y si la mezcla es precisa entonces la condena es larga y propicia: la frustración, la locura, el maltrato, la violencia, y no sé qué cosas más que ciertamente si no matan a la persona, exterminan su voluntad, su espíritu.


Conocí a una mujer que sufre de un dolor físico severo, posee un padecimiento de herpes en la córnea hace más de cinco años, con el tiempo ha perdido el sentido del humor o es más sencillo, el humor no tiene sentido para ella, no tiene más de sesenta años y su manera de caminar se ha transformado, vigilando siempre que la claridad no la alcance del lado derecho, sus ojos claros de nacimiento ya se lastimaban con el exceso de luz desde temprana edad, pero un incidente sin importancia hizo que cayera específicamente en el ojo derecho, un poco de polvo, ese suceso, sumado al descuido parecen explicar el padecimiento físico que la aqueja, el dolor físico con el que cada día se recuesta y amanece. La notable amargura, el cambio agresivo de conducta, la forma autoritaria con la que interactúa... ¿qué no quiere ver?



Tal vez hasta aquí no haya sentido a lo que he dicho, el dolor físico explica la condición y su destino, es decir: la condición de ojos claros, lleva a la determinación del cuidado permanente, de lo contrario el destino es más que definitivo: el padecimiento; mas no es esta la razón para explicarlo si no la forma en que se puede sobreponer al dolor y reconocer qué es lo que falta, qué es lo que pasa, le llaman "darse cuenta", le llamo "cacharse"; pienso en la ceguera, en la interna, en los pasos complicados y en evadir la luz, pienso en ello como una metáfora, como una parábola precisa que explica cómo esa mujer pudo entender qué le pasaba, ver cómo era su vida, aprender de ella y asumir la luz, primero la de adentro, más tarde la de afuera, la que podía ayudar a que su paso no fuera cansado, porque sé bien por quienes la conocen que su paso es cansado y atormentado, su manera de relacionarse complicada y sus comentarios revestidos de una agresividad que es más de cerca a la violencia que a la fuerza interior.

Conocer a esa mujer me permitió darme cuenta de una extraña paradoja, pues como una aparente contradicción, durante mucho tiempo no pude usar lentes oscuros, la razón tiene que ver con una condición natural, fisiológica o no sé cómo llamarla, sobre la oscuridad, es decir mis ojos, algún mecanismo extraño como "bastón" no alcanza a abrir a tiempo, así que no consigo acostumbrarme a la oscuridad, como actualmente por más que duela no consigo no ver lo que en mi entorno ocurre.

En el recorrido de esta historia, debo aceptar que conversar con ella y verla me dolió profundamente, ella me duele, me dolieron sus ojos, me dolió más su ojo derecho, casi enceguecido, me dolió su falta de serenidad y su agresión hacia sí misma, hacia los demás, por todas partes, por toda ella. No conseguí la autocomplacencia a través de la comparación entre mi vida y la suya, mi padecimiento y el suyo. Conseguí, a cambio, la empatía por el otro/la otra que se abisma hacia la ceguera, la personal, la íntima, la propia, esa que no nos permite trazar ningún otro camino, más que la desesperanza y el dolor.

jueves, diciembre 31, 2009

En los últimos minutos...

De este año, decidí que podía comprender las palabras de Jorge Drexler honestamente:_

Fuimos lo que fuimos


Porque entre el lunes y el martes
me sobra tiempo para necesitarte
porque me miento
si digo que tu mirada
no fue mi mejor testigo
porque aunque ya no me duelas
a veces busco tu nombre
en mi chistera
porque aún no vino el olvido
para llevarse el último de tus abrigos
por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos
porque fuimos lo que fuimos
porque cuesta confesarte
aún le tengo miedo a tenerte delante
porque en cuanto me descuido
me atropella tu recuerdo en el pasillo
porque no puedo negarte
que te quise sin querer y más que a nadie
porque mi doctor previno
que para este corazón estás prohibido
** por los besos que aún nos quedan en la boca
por los miles de homenajes que nos dimos
por nadar y no guardar nunca la ropa
por los dedos juguetones del destino
porque fuimos lo que fuimos
porque fuimos lo que fuimos
porque fuimos lo que fuimos

miércoles, diciembre 30, 2009

De HONESTAMENTE... el H2

Escribo mi nuevo poemario, te dejo aquí el segundo poema. Si hallas que mi palabra toca dentro de ti, fue escrito para ello.
Tu silencio

El silencio es la caricia más nítida,
el barco que no termina de naufragar,
la soledad tan tibia y tus ojos de niña.

En silencio vuelvo a creer en Dios y en ti,
y comienzas a reposar sobre mis ojos.
En silencio te desbocas hacia el infinito
y yo, descalza y amada, voy a tu encuentro.

En silencio te sé, me sé, callada al reclamo
y no mudo mi estado, aunque dentro,
en el lugar preciso, todo grite que amo,
que existes, que llegas, que vienes,
que entregas, que abrazas y cierras la pena.

El silencio es comunión y me absuelves,
se queda mi sed en tus manos abiertas.

lunes, diciembre 28, 2009

Más extraño que...

Apenas hace un par de días conseguí ver la película "Más extraño que la ficción", Dir. Marc Foster (2006), reconozco que me ha impresionado lo suficiente. Leyendo de un lado a otro me encuentro con el concepto tan llevado y traido de "metarrealidad", "metalenguaje"... bla, bla... A mí me ha parecido una preciosa historia, así, una excelente realización de quien también hiciera "Cometas en el cielo", "Descubriendo el país de nunca jamás", este film está dotado de una estética maravillosa, de mucha certeza sobre quiénes somos, quiénes jamás seremos y aquello que vale la pena. Me recomendaron esta película, en realidad sí soy muy de recomendaciones porque me parece que todas pueden ser sumamante valiosas, así que atendí a ésta y el resultado fue muy interesante. La búsqueda del sentido, quizá sea la búsqueda que menos tiene sentido, pero es maravilloso cuestionarse al respecto, los resultados pueden ser como la caja de chocolates de Forest... En fin, me ha gustado la película y me tomó -lo sé bien- mucho trabajo encontrarla, como todas las cosas que valen en verdad la pena, hacía tanta falta darle tiempo.


martes, diciembre 22, 2009

Diciembre me gustó...

Pa' recordar. Pa' olvidar. Pa' encontrar. Pa' fotografiar. Pa' escribir. Pa' entender. Pa' amar. Pa' memorizar. Pa' leer. Pa' no regresar el camino andado... Pa' volver a empezar.

Yo soy un moro judío...




que vive con los cristianos...
Jorge Drexler


Esa mera soy yo... mi abuela decía que mi bisabuelo era gitano. Mi madre dice que mi bisabuela era judía. Mi padre -como más de la media de la población- era hijo de españoles... y yo... yo... ¡santo Dios! que creo en Dios por todos lados.

A mí me gusta ver a mis sobrinas vestirse con lo que quieran y saber que cada vez más se acercan a soñar diferente, y veo cómo crecen y dejan a los otros tres pensando que apenas son críos.

Me gusta comer con mi madre y saber que le gusta comer conmigo, y ver películas y abrazar a mi hermana, conversar con mi hermano y tomar café con mi cuñada, beber cerveza con mi cuñada y saber que están todos juntos, pero no revueltos. Me gusta saber que allá en otro lado está mi perro Morgan y toda mi familia, la que me fui construyendo con fe y buena voluntad.



Aunque sé que no soy un moro judío, me gusta saber que ando en todos lados, un día pensé que no tenía patria y me dediqué a buscarla, la encontré y después me fui, porque yo soy mi escalera y a veces también mi patria...






"...vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste"

lunes, diciembre 21, 2009

Supongo que...


Tengo los ojos fijos, pero no soy la mujer de la que habla Neruda.

Amo terriblemente y todo irá bien algún día.

Abrazo temores y ya no me regodeo en ellos.

Foto:_ "En voz baja" Jasmín Cruz-Cacheux


Tengo un par de piernas que duelen con frecuencia.

Tengo ojos para ver y a veces los ocupo para contemplar el cielo.

He sido ciega , inválida, pero ya lo olvidé y ahora camino y ando y puedo seguir.

Es casi fin de año y no hay fantasmas en la casa, sólo un par de dolores, pero era necesario.

sábado, diciembre 19, 2009

De roto a roto

Meses diciendo que todo era un pinche jarrón roto... Y lo que realmente se rompió no fue el jarrón.
Semanas asumiendo que todo era culpa del jarrón y el jarrón no está... tú tampoco y lo roto no es el jarrón si no ... si no... no.