lunes, enero 11, 2010
Reuters
domingo, enero 10, 2010
El pez dorado -Le Clézio
Hace un año por estas fechas aproximadamente me obsequieron dos libros, uno de ellos de Jean- Marie Gustave Le Clézio, el otro de Doris Lessing; supongo que es parte de lo que ocurre conmigo cuando hay que darme un obsequio, es inmediato saber que un libro será un excelente regalo, porque así es, la cuestión acá es que se trataba de "El diluvio" y "El cuaderno dorado", respectivamente, ambos libros son excelentes, creo que los comentaré en otro momento. Los autores que he mencionado tenían la no coincidencia de ser premios nobel, como ahora deseo el libro "El columpio de la respiración" de Herta Müller.
Regresando al tema de todo esto, meses más tarde, en mi grupo de amigos se comenzó a comentar sobre el interés de un libro, "El pez dorado" de Le Clézio, comentaban que era muy hermoso o que podía serlo, que narraba una excelente historia, la cuestión era el interés que mostraban hacia él, decidimos leerlo, pero la verdad es que no todos cumplimos con el propósito, sólo dos de nosotros que aún no lo hemos comentado lo hicimos.
El pez dorado(Poisson d'or) Jean-Marie Gustave Le Clézio Traducción: Mercedes Corral Editorial: Tusquets Colección Andanzas (392) Género: Novela
La novela narra la historia de Laila quien es una joven marroquí que fue secuestrada a los seis años. Laila hará todo lo posible para sobrevivir gracias a la pasión que tiene en la literatura y la música, esta niña que fuera secuestrada, vendida, violada y maltratada, ante los ojos de Le Clézio, posee un deseo impasible de lucha, de coraje, la narrativa de Le Clézio es maravillosa, pues más allá del morbo, el dramatismo fácil, el clisé está el coraje, el amor por la vida, por la luz.
El autor puede diseccionar el carácter de este personaje, transparentar el espíritu de Laila, desde la primera página: "Cuando tenía seis o siete años, me raptaron. En realidad no me acuerdo muy bien de cómo fue, porque era demasiado pequeña y todo lo que he vivido después ha borrado ese recuerdo. Es más bien como un sueño, como una pesadilla lejana, terrible, que se me repite algunas noches y me deja alterada durante todo el día. Hay una calle blanca por el resplandor del sol, polvorienta y vacía, el cielo azul, el grito desgarrador de un pájaro negro y, de pronto, unas manos de hombre me arrojan al fondo de un gran saco y me ahogo."
La novela está narrada en primera persona, ese estilo intimista, genera un acercamiento particular entre lector y autor, una relación así como en una conversación frente a frente. Conforme la novela se tiende en el escenario presenciamos una verdadera tragedia, un cúmulo de emociones humanas, y lo humano a veces es también lo terrible, y la vida de Laila es vigorosa y tierna, cruel y abrumadoramente intensa. No podemos ser "El pez dorado", pero sabemos que ese personaje de papel, conforme transcurren las páginas, está dotado de una fuerza y una sensibilidad más propia de las pasiones, de lo que somos. Laila era un pez dorado, como los peces, tal cual, pero no podré decir en este espacio por qué podría serlo, pues de hacerlo te perderías leerlo, saber, saborear, escuchar y comprender la terrible y por cierto luminosa visión de "El pez dorado" de Le Clézio.
sábado, enero 09, 2010
Un jueves 7
Bienvenida
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabés
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgia
tú nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie
tu rostro en la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta como pueblo
y eso te da una lumbre inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.
viernes, enero 08, 2010
Tristán Tzara
soy sólo un hombre
hecho de tejidos y de años
de días rebasados
a mitad de la tormenta."
jueves, enero 07, 2010
Los días y las horas
Y los días y las horas y recuerdo a mi madre y sus ojos verdes, cuando ella sonríe el mundo se pone de pie, pero cuando llora hay grietas en toda la tierra, no hay nada que hacer.
Gracias por eso.
miércoles, enero 06, 2010
Hoy
- Una idea que no repita en plural nuestros nombres, como ese poema que escribí y que no recuerdo.
- Un eclipse lunar que no ha pasado, pero que me crees que pasará
- Dos cucharadas de luna que te pedí que tomaras para dormir.
- Un abrazo como cuando te mueves y tienes frío y nomás tiritas y abrazas.
- Un espacio para tu cepillo de dientes en mi baño.
- Un juego de ganas porque despiertes a la hora en que prometes
Te regalo todo eso, y sigo esperando a que un día desobedezcas (o digas la verdad) y abras este lugar para que sepas que llevo este tiempo con el catarro constipado, escribiendo porque estás en alguna parte y me dices Sí, ¿recuerdas?... dices sí y el agua se ahoga.
martes, enero 05, 2010
Hará historia
lunes, enero 04, 2010
Sin abrazos rotos
Pasé un mal rato sabiendo que diciembre no era el día para verla, pero entiendo que es así, espera y paciencia. Me gusta la idea, aunque el trailer de tanto ver cómo todo se rompía, algo me recordó y sin dudarlo, si no rompió dentro, se movió y bueno... los procesos son así, no tan iguales, pero traen recuerdos.


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