viernes, julio 09, 2010

Pintar el cielo

Hace tiempo en una clase de pintura me explicaron la gama de colores, me dijeron de las enormes posibilidades que posee la pintura, que tiene cada espacio en el entorno de la plástica, después de mucho explicarme la profesora terminó con una afirmación que, para la edad con la que contaba entonces, me pareció un tanto exagerada, ahora lo medito y me doy cuenta que había un poco de razón en ello. Dijo que no conocía mejor pintor que Dios, sólo a él se le ocurría la gama de colores con los que pintaba el cielo, el amanecer y lo recuerdo ahora porque estos días nublados nos crean la desgana y la melancolía. También el abrazo y la buena compañía, una buena película o sólo un concierto por escuchar o nada, pero una buena compañía. Las ganas de cobijarse y un cigarrillo, el café humeante o una copa de vino, son esos momentos perfectos que una imagina, tal cual. 


Creo, ahora que ha pasado el tiempo, que si bien no soy del toro monoteísta, pintar el cielo tiene que ver con la mirada que posees. Los ojos de quien mira, la buena fe en el tiempo, aunque esté con lluvia o el cielo aborregado, aunque haya no mucho que mirar entre grises y suelo mojado. Sí, el buen pintor, pinta con la mirada, como el músico, el verdadero músico toca con el corazón. Necesito ahora pintar el cielo, como lo hago cada día, liberando la presión que si no la canalizo terminará por estallar. 

Una paleta de colores diferente, un espacio, como un hueco en la pared -que no haré- para mirar una vez más aquello que sólo he hecho al pasar sin mayor preámbulo que lo que ha quedado allí sin prestarle mayor atención que la que se presta al doblez de la cama, al cepillo de dientes, al chorro de agua que fluye, cuando si somos suficientemente fértiles, el color y las formas brotan por sí misma. 

Yo quiero recuperar los colores, mañana es sábado es día de grandes distancias y música al oído y ver pasar los autos... es día de fantasía y no de la diaria rutina. Pintaré el cielo, porque por hoy ha oscurecido y no me quedan muchos colores.

jueves, julio 08, 2010

Tendría que...

Haber llorado, cuando valía la pena llorar.
Olvidar lo que vale la pena recordar.
Decidir con ganas, con verdadera entereza
Aceptar la mentira, la falta de fe, el pesimismo.

Sí, tendría que... pero no lo hice.

Ahora lloro, cuando ya no vale la pena
Recuerdo lo que se ha olvidado
El desgano comienza a llegar
Ignoro si mienten, si no hay fe.


Tendría que...
Debería de...
Querría que...
Elegiría si...
Protestaría para...

Pero... hay tantas cosas que han dejado de importarme.


Sólo tengo ganas de llorar, como hace un par de días. Sin por qué, sin para qué y sin con quién. Y eso... tampoco importa.

miércoles, julio 07, 2010

Yo también conozco un lugar








Me gusta mucho esta letra... Fito&Fitipaldis, del álbum "Antes de que cuente diez". En realidad no hay una razón específica, si bien me concentro y lo pienso no entiendo por qué podría gustarme, porque... pues no lo sé. En fin, creo que lo que me gusta de esta canción en particular es la música y no la estoy compartiendo.


(Pausa:_ Tengo ... o quiero decir un par de palabras que no sé dónde colocar, por eso lo pongo acá. Ya sé que trabaje mi inconsciente que siempre ha sido el más consciente de todos).





Conozco un lugar, no muy lejos
a unas tres o cuatro cervezas de aquí
es un buen lugar para caerse muerto
nada parece malo desde allí
perdimos la cabeza pero no el sombrero
quizás llego el momento de quedarse así
alguien cruzara mi corazón desierto
y se perderá i me perderé por seguirte a ti
y no conozco otra manera de vivir
no voy a ser más complicado q una flor
ya sé que mientras tenga fuerte la raíz
el propio llanto regara mi corazón

Y si me quieres dibujar prefiero el gris
Y si me quieres olvidar me marcho yo

Y estaba todo tan oscuro, tan profundo y negro
dentro de mi boca donde me caí
nadie se curó, sino se puso enfermo
y es tan frecuente como extraño
si no puede hacerte daño, no te hará feliz.


Y no conozco otra manera de vivir
No voy a ser más complicado que una flor
Ya se que mientras tenga fuerte la raíz
El propio llanto regará mi corazón

Y si me quieres dibujar prefiero el gris,
Y si me quieres olvidar me marcho yo…








viernes, julio 02, 2010

Pendientes

En diciembre tuve la oportunidad de participar en una expo colectiva de foto, fue muy emocionante estar allí. A mi trabajo lo titulé "Pendientes" y se trataba justo de aquello que había dejado pendiente, pendiendo, suspendido para una mejor oportunidad. Con excepción de una pieza, el resto tenían esta temática. Ahora, cuando pienso en el título recuerdo sin duda que un pendiente puede ser algo que está así suspendido, quizá a la espera de ser aterrizado, de plantarse como una realidad.

Por estos días me percibo con muchos pendientes, uno tras de otro voy resolviendo, ninguno se va de mi mente. Los más importantes los resuelvo y no los más urgentes; probablemente es el tiempo que ha pasado que ya no me permito salir corriendo cuando sé que aún no puedo resolver, le dejo macerar, le permito que las cosas me muestren los diversos matices que poseen y así poco a poco puedo entender qué hacer.

Sin embargo, hay algunos pendientes que se han convertido en deudas para conmigo y esas, justamente, se convierten en impagables. No sé qué hacer con ellas. Me dejan intranquila todo el tiempo. Hacen que me duela el estómago y me regrese la náusea tan característica de mis días en que no hallaba consuelo, allá en 2006.


Supongo que no es ser retrógrada ni involucionada, simplemente es que hay situaciones que siempre, siempre nos revuelven el estómago, nos provocan la náusea y nos remiten no a preguntarno ¿por qué? si no ¿para qué?

Estoy tratando de dar la respuesta a lo segundo, pero entre tanto sigo con náusea, como en 2006, sólo sin los deseos de aquel entonces.

martes, junio 29, 2010

Los grillos

Me gusta mucho tocar la armónica, recientemente me percato que me gusta cómo suena al compás de los grillos de mi casa. En realidad no sé cómo ocurre que al primer sonido de la armónica todo se silencie en la mente. La calma se reestablece, tras varios intentos nada vuelve a ser como era. No creo que producir grandes melodías, sólo es el sonido... suave, largo, dulce o sobrio, es esa exacta mezcla de nostalgia que me deja tocar la armónica, lo sabía desde antes que la tocara, puedo reconocer la frase de Joaquín Sabina como mía: "... no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió." 

Con mi llegada a este nuevo lugar pensaba constantemente en la ausencia del sonido de motores y en suma la calle, en su lugar llegó el sonido de los grillos, las risas de los niños, la conversación de los adultos que pasan cerca de mi apartamento. La vida ahora es como el sonido de los grillos, todo en calma y ellos "cantando". No sé cuándo comenzó a ser de este modo, pero bien sé que es grato vivirlo de ese modo. Todo va pasando, cada palabra y cada gesto, pero lo esencial permanece, como los grillos, como mis libros, como el agua que fluye.  

domingo, junio 27, 2010

<< La costilla>>

“...He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos...” Hermann Hesse




He estado pensando que me duelen  las costillas, aunque bien no sé cómo funciona. En realidad no sé si es la costilla o algo no funciona del todo, debería quejarme correctamente de mi problema con la piel. Llevo un mes casi en que me rasco como condenada a muerte, mes y medio en que me molesta todo en la piel, incluyendo la ropa y no es como la idea de estar al desnudo. He meditado si hay alguna cuestión psicosomática al respecto y la verdad que no la encuentro. La molestia persiste, como los moscos en mi casita, como un par de cosas más, pero lo que realmente no encuentro es por qué siento que me duele la costilla... ahora la he colocado en singular y no en plural... pero es que en realidad es una costilla.

¿Qué son las costillas? Debe ser metafóricamente hablando como lo que le da estructura al cuerpo... mmmm o debe ser como la de Adán... no, en realidad no. Las historias biblícas no son como de mi gusto en fechas últimas, pero antes me encantaba la historia de Jacob... un poco antes me gustaba mucho la de Caín, por aquellos años adolescentes me encantaba Herman Hesse y su "Demián", recuerdo que me lo presentaron y me emocionaba "Abraxas", todo el asunto del Dios del bien y del mal, luego gracias a mi amiga eterna, y eterna hermana, me emocionó aún más "El juego de abalorios", no sé por qué pero "El lobo estepario" no me marcó como esperaba... pero bueno... estaba hablando de la costilla, da igual, porque si la costilla sostiene el cuerpo a mí me sostienen mis lecturas.




Tal vez eso ocurra, me duele la costilla porque la estructura se lastimó... alguna lectura que no alcancé a digerir, alguna palabra que se me quedó a la altura, pero no salío, no emergió. Pensando un poco leí por afición "La sombra de viento" y me gustó, sí me gustó mucho. Algunas frases más que otras, pero me gustó mucho la historia, reconozco ese brote de erudición en Ruíz Zafón, pero también la cabal maravilla de los lugares que devela para el lector, reconozco la utilización de técnica y esa sensación de angustia al mostrar la trama.

He dicho en otra parte que si no escribo no entiendo lo que ha pasado, así que ahora voy comprendiendo que me duele la costilla porque no había confesado lo de Ruíz Zafón. Antes de leer "La sombra del viento", leí lo que corresponde a la segunda parte, pero que en realidad es la primera -según me ha explicado una seguidora del escritor- "El juego del ángel", nada de trabajo para leerlo. Una vez que lo tuve entre manos no hice más que recargarlo en la mesa -porque está pesado-y terminar con él sin mayor apuro, como si fuera un vaso con agua largo, me gustó y me dejó deseando leer más del escritor. Ciertamente no existe la profundidad que hay en otros textos, como el de Paul Auster, "Leviatán", qué libro más maravilloso, no hay otra palabra, me fascinó... pero de ese hablaré más tarde... ahora ya entendí lo de la costilla y me siento mejor... puedo seguir respirando. La vida continúa.

sábado, junio 26, 2010

Hace tiempo

Escuché una canción de un soundtrack que me llamó la atención, quizá era la película o que estaba ligeramente suave la trama o no lo sé... el caso es que así como me llamó la atención la olvidé, ahora la recuerdo: "Cantante de bodas", también titulada como "La mejor de mis bodas", la canción me gustó en aquel momento, pero ahora... algo me ocurre con ella. Es agradable, al menos eso se percibe.



Debo confesarme seguidora irremediable de los soundtrack, podría mencionar varios, pero no tiene caso porque lo he hecho latente en este espacio con los videos que elijo, quizá lo mejor sea seguir contando como vienen a mente, o bien como en algunas ocasiones llegan a mi vida. Tal vez ahora no es el caso y es sólo que es sábado y tengo ganas de escucharla... o tal vez es un deseo.

domingo, junio 20, 2010

Lo he pensado

Suficiente tiempo. Lo que más me gusta en la vida es CONVERSAR, bueno entre otras cosas, pero es que me parece que en una conversación cabe la vida entera. En el intercambio de palabras, en lo que se comparte. Con un poco de suerte una se halla ante personas que entienden esa magia y pueden pasar horas, equivalentes a la lectura de un libro, a una buena película. No cabe duda, conversar es un arte.

Si lo pienso un poco, el silencio también es un arte. El más delicado, el más sencillo, donde cabe todo lo que de tanto sentirse ya no es posible pronunciarse. El silencio que une, no ata; el silencio escampado porque los ojos han cesado de llover, el silencio que no dice más, porque todo está dicho. El silencio que encuentra, el silencio que halla. El silencio que no es de nadie, como el paso de un ángel, según Silvio. Como el agua que fluye, como la mirada de Mía, como la sonrisa de mi padre; como los ojos de mi madre, como las manos de mi hermano. Como el sol que ilumina lo que alcanza; el silencio es la caricia posible, la aventura inextinguible.

El silencio y la conversación, son un arte en sí mismo, "... porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada."

¿Qué le vamos a hacer? Me encanta conversar, pero en fechas últimas sé que lo que dicen mis ojos posee una mejor sintaxis que lo que dice mi palabra escrita o hablada.

viernes, junio 18, 2010

Gracias


He leído, como tantas otras personas, los libros de José Saramago... he leído a Saramago. Hoy no sé qué se puede decir, cuando el maestro ha dicho tanto.

Quizá la mejor manera sea recordando sus palabra con ocasión de una

Despedida


Por José Saramago

Dice el refrán que no hay bien que cien años dure ni mal que perdure, sentencia que le sienta como un guante al trabajo de escritura que acaba aquí y a quien lo hizo. Algo bueno se encontrará en estos textos, y por ellos, sin presunción, me felicito, algo mal habré hecho en otros y por ese defecto me disculpo, pero sólo por no hacerlos mejor, que diferentes, con perdón, no podrían ser. Es conveniente que las despedidas siempre sean breves. No es esto un aria de ópera para poner ahora un interminable adio, adio. Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo. Comencé otro libro y quiero dedicarle todo mi tiempo. Ya se verá por qué, si todo va bien. Mientras tanto, ahí tienen “Caín”.
P. S – Pensándolo mejor, no hay que ser tan radical. Si alguna vez sintiera necesidad de comentar u opinar sobre algo, llamaré a la puerta del Cuaderno, que es el lugar donde más a gusto podré expresarme."

Hace unos años comencé a leerlo, me asombraba todo cuanto leía. Alguna vez ingenuamente me atreví a declarar: "¡No te mueras nunca José Saramago!" Emocionada como estaba no quería reconocer lo humana que la muerte es. Hoy, si bien siento una inmensa tristeza por su fallecimiento, reconozco que morir tranquilamente tras un legado como el suyo, es una muerte a cabalidad con lo que se ha vivido.

Pienso en el último libro "Caín", entiendo que quizá sea el último... intento pensar en Lanzarote, no lo consigo. Me quedo con Los Cuadernos de Lanzarote. Lo imagino trabajando...






Ahora como a muchos lectores y seguidores, sólo me queda decir GRACIAS.


"... creo que ya no está vigente esa función clave que tuvo la literatura, que sobre todo tuvo la novela en el siglo XIX y parte del siglo XX, que de alguna forma era la literatura que se encargaba de decir "el mundo es así". Ahora quien me está diciendo que el mundo es así es la prensa, es la televisión, son los medios. Y, entonces, yo creo que la literatura tiene que ocuparse ahora de otras cosas. Obviamente, no es volver la espalda al mundo, es pensar el mundo más allá de lo inmediato."*

 Pienso mucho en una idea que me mantiene tranquila:  "Yo creo que todos nosotros podemos más de lo que creemos. Cada vez lo tengo más claro"*


* Conversaciones con Jorge Alperín , 2002

martes, junio 15, 2010

Mis libros

Me gustan muchísimo mis libros y en fechas últimas me siento muy orgullosa de ellos. Pensándolo sin mucho detenimiento ¿cómo no sentirse orgullosa? Y no es porque sean tantos, es porque son míos. En cada uno he dejado un recuerdo. En la primera página con la dedicatoria, cuando es un obsequio; con mis primeras palabras hacia el mismo, cuando me lo he regalado; en la última página cuando he colocado una impresión final tras la lectura. Mis libros, desde que llegué a vivir a esta ciudad se fueron convirtiendo en compañía, herencia, familia, pasos andados... y ahora son toda una historia. Este año no desee comprarme uno de cumpleaños y debo confesar que fue de lo que más extrañé, más que el café o el pastel -porque el último hubo doble - era el libro de este año. Haciendo justicia a la red de autores que se ha construido por si acaso opto por la caída libre, decidí no pedir ni comprarme uno más. No por ahora. Tengo un reto particular: recordar mis notas en ellos.

Mis libros andan por todo mi apartamento y me gusta verlos, en el sitio que quizá corresponde a otra cosa; en el mueble en que debe ir otra más, ahí están mis libros mirándome y esperando pacientemente a ser leídos una vez más o, en algunos casos para mi dicha, por vez primera.

Mis libros tienen más mi historia completa que todas las historias que yo cuento en primera persona, son más veraces y, hasta cierto punto, más soberbios que yo. No necesitan nada, lo saben y lo saben todo. Están aquí mirándome, mientras yo cambio de página cada día para volver a empezar... a leer.