viernes, diciembre 12, 2008

Dos décadas y dos meses... dos en una sala

"Maribel, dile a la niña que limpie el polvo del cuadro, anda, apúrate que es la imagen de mi madre. Debe estar intacta. Maribel que la niña se apure, quiero que cuando entre mi madre vea que está perfecta como ella, que los ojos le brillan desde allí, que iluminan todo como siempre.

Ven, Min, Mines, acércate, se llama Raphael es un cantante español, me gusta mucho; ven, siéntate aquí, cerquita... canta conmigo:

Como yo te amo como yo te amo
convéncete, cónvencete, nadie te amará
como yo te amo, como yo te amo, olvídate
nadie te amará, nadie te amará,

Nadie porque yo
te amo con la fuerza de los mares yo
te amo con el ímpetu del viento yo
te amo en la distancia y en el tiempo yo
te amo con mi alma y con mi carne yo
te amo como el niño a su mañana yo

¿Te gusta? ¡Claro que te gusta! ¡Eres mi hija! Princesa... esa es tu canción..."


Y era mi canción, y el hombre gritando era mi padre, y yo princesa por su boca, por su invocación; y él quien sujetaba como ahora yo, 27 años más tarde, un cigarro de la misma marca, y canto la misma canción y miro un marco vacío, porque no tuve una foto que iluminara todo, y ese marco se empolva de cuando en cuando, pero es suyo, él me lo dio. Padre, hoy...esa es tu canción:

Te amo como el hombre a sus recuerdos yo
te amo puro grito y en silencio yo
te amo de una forma sobre humana yo
te amo en la alegría y en el llanto yo
te amo en el peligro y en la calma yo
te amo cuando gritas cuando callas yo
te amo tanto yo te amo tanto yo


¿Cómo te digo adiós si no hubo un hasta siempre, no me pediste que llegara, me solicitaste lo contrario mientras reías y no parabas de hablar? Sin saberlo me sostenía de tu risa y tu manera de andar. Te dije sonriendo 20 años después: camino como tú, son las mismas pisadas, y sólo sonreíste, ambos sabíamos que era verdad. La pisada es la misma y el camino distinto.

Como yo te amo, como yo te amo, recuérdalo, recuérdalo
nadie te amará, nadie te amará,
como yo te amo, como yo te amo, olvídate, olvídate
nadie te amará
nadie te amará
nadie porque yo...

A veces me ocurre que no puedo parar de preguntarme cómo tomabas el café o el sabor de aquella bebida que sostenías mientras cantabas entre Raphael , Leonardo Favio, Leo Dan y Julio Iglesias tu tristeza, esa tristeza incomprensible que heredé, esa tristeza que mi tía Maribel me explicara era porque yo estaba de visita, vacaciones cortas, nada más, después me iría, tú y mi madre se habían separado, así, porque se les acabaron los teamos y me los regalaron todos juntos. Tal vez -hoy me da por pensar-, estabas triste como yo, porque te daba la gana estarlo sin más y los demás lo justificaban y yo, ahora, adulta, canto la misma canción, miro ese cuadro vacío que mandaste a hacer para mí y pienso, "como yo te amo... nadie te amará..." aunque no estés, porque no estás, aunque no estuviste, porque no estuviste... porque soy porque no estás, por lo que soy y no estás, por lo que no estás y soy.

Te amo como el hombre a sus recuerdos yo
te amo puro grito y en silencio yo
te amo de una forma sobre humana yo
te amo en la alegría y en el llanto yo
te amo en el peligro y en la calma yo
te amo cuando gritas cuando callas yo
te amo tanto yo te amo tanto yo


Han pasado dos décadas, dos meses después de su muerte, dos en una sala hace más de veinte años, sólo yo en esta sala, no, dos, también dos, yo y esa canción.

Cambio y fuera.

miércoles, diciembre 10, 2008

La estupidez como penitencia

Ando de malas y de mala.

Le dije hace unas horas a mis compañeros que la estupidez no tiene permiso de llegar, pero llegó, porque es estúpida y se instala alrededor. No entiendo muchas cosas y hay otras tantas que me faltan por descifrar. Me ahogo y no me desahogo... cómo pasan semejantes cosas al mismo tiempo: viviendo. Intento hacer un recorrido rápido de los últimos eventos en mi vida y no consigo más que patrañas y falta de interés de mi parte.

No me gusta el despertador, odio perder mi celular y la presión aumenta en todos lados y hace que me paralice. Hace algún tiempo que dejé de pensar que había una mejor manera de salir de todo esto y no lo intenté más. Hace como un cuarto de libra de queso que se lo arrebaté a la luna y no tengo ganas de escribir nada más. Será luna llena y yo sigo con dolor de cabeza. No tengo ganas que me den ganas de nada y mi gente me sigue diciendo que todo estará bien, porque no puede ser de otro modo y me dan ganas de decirles que esa frase la inventé yo y que "me lleva el carajo" que es uno de mis mejores recuerdos. No me gusta mucho las palabras que no veo y no me gusta mucho la gente que veo, pero hago un esfuerzo, pequeño, redondo y vuelvo a empezar, me desespero, me harto y vuelvo la vista hacia atrás, me pregunto qué quería exacto por estas fechas y no encuentro la respuesta de casi nada, me desespero ato cabos y me repito que esta vez, sólo por esta noche: todo estará bien, porque no puede ser de otro modo. Sé que miento. Es una de esas frases que me encanta repetir cuando quiero ser una buena samaritana conmigo misma y anhelo en lo profundo no equivocarme, ansiar en verdad y en buena lid que la guerra se acabe y tenga ganas de volverme a inventar.

Esta noche no, pero llevo ya dos meses y no encuentro las ganas, ya no encuentro la forma de inventarme un motivo ni el deseo de apredenderlo mañana, pero sé que mañana lo volveré a intentar es la necedad, pero no la de Silvio Rodríguez, si no la mía, "cabeza dura" dice mi amiga continental.

Creo que traigo de penitencia sentirme estúpida una vez y otra más, así es el pronóstico relativo y presuntuoso de esta noche en que no termino lo que no empiezo y empizo a escribir algo que no quiero terminar.

... ojalá mañana no haya luciérnagas en la cabeza, menos ruido en el corazón y un poco más de certeza dentro, porque hoy cargo que mi apellido estallaba entre los dedos hasta hundirse.

Cambio y fuera

lunes, noviembre 24, 2008

Una pasión que me apasiona

En realidad hoy es uno de esos días en que el pleonasmo en las palabras no me importa. La cacofonía me tiene sin cuidado y la estupidez es mi tercer nombre. Lo que es verdad es que el buen gusto no me falta. Regresando a lo mejor está:_

domingo, noviembre 23, 2008

En el recuento de los daños

Lo que no dije:_

Enero:_ Perdón
Febrero:_ Por favor
Marzo:_ Permiso
Abril:_Pienso, siento, existo.
Mayo:_ Ayúdame
Junio:_ Silencio-Soledad-Sitio
Julio:_Adiós-Buena Suerte_Hasta Siempre
Agosto:_ Tú ganas.
Septiembre:_ Espacio-Pensamiento-Aislamiento
Octubre:_ Descansa en Paz- No te rindas
Noviembre:_ No quiero- Me rindo- Lo siento
Diciembre:_...


Lo que no hice:_

Llegar a tiempo.

Lo que no vi:_
La noche
el silencio

Lo que no entendí:_
Palabras
Sonrisas

Lo que vi:_

... Lo que vi... lo que hice... lo que dije.


¡Cabeza dura! Esta tos en mi pecho.

miércoles, noviembre 19, 2008

La azotea



Me gusta permanecer en la azotea de mi casa. Estoy segura que no podré jamás tomar una buena foto desde ese lugar, pero el sitio me fascina. Hace dos o tres días me prometí escribir desde ese sitio una obra pequeña y sin ambiciones. Igual que desde allí me dije que debía volver a tomar fotos, a pintar, a escuchar música, a leer y creo que lo he conseguido o estoy en el camino.



Me gusta la azotea, entre otras cosas porque me digo todos los insultos de los que soy capaz, porque no me arrojé de allí hace años y no lo hago aún, y apenas entiendo que no era mi tiempo para hacerlo. Ahora me gusta estar allí sabiendo que no me arrojaré y hasta planeo una reunión en ese sitio.



Me gusta además de la azotea el ritual de ascenso y descenso, pero sobre todo los insultos que se me ocurren, el mejor hasta hoy es denominarme: "sin embargo", "urgente".


Y las manzanas, las manzanas... nada, "urgente", "sin embargo", qué chinga conmigo.

Cambio y fuera.

domingo, octubre 19, 2008

Los días que pasan...

Las noches que serenan...


Hoy recibí un regalo. Una foto. Jair es probablemente de mis amigos el más silencioso, es el hombre de la imagen y la cámara de fotos, es el que mira con calma y se queda hasta el fondo contigo. Él estuvo conmigo cuando murió mi padre, cuando se fue Lola de mi casa, cuando todo se cayó desde el techo a la ventana; cuando no terminaba de entregar lo entregable para alcanzar lo inalcanzable.


Recuerdo este día; no puedo olvidarlo. Octubre 1, una llamada, el cielo en blanco y negro, en mi mente, por mis recuerdos. Gracias Jair, porque no olvidas, porque recuerdo.


viernes, octubre 03, 2008

Aquí no está Lola... porque se ha ido... porque debía irse... porque era suficiente.
Ayer 2 de octubre fue cumpleaños de Dafne... ayer... 10 años.
Ayer regresé de Hidalgo... Ayer amanecía sin mi padre en la tierra. Ayer... era aire.
1 de octubre... mi padre... ya no me duele mi padre... mi padre... me siente.
Ayer...
Yo...
Recordaba...
la vida no es buena, nosotras la hacemos buena ...
Ayer...
Hoy... no puedo dormir... sigue su imagen y un abrazo en una caja porque no llegué, porque no pude, porque me contuve. Me quedaron los monólogos, la caja de canicas, la foto robada, la mirada cansada, el recuerdo de su voz y el silencio que nunca tuvo en vida... Ayer, mi padre perdió la guerra o la ganó... el guerrero de la pobreza, del encierro, de la soledad... pero no del cáncer.
Ayer... hoy... Perdonen la tristeza.

miércoles, octubre 01, 2008

Me duele mi padre.

A Guadalupe, mi madre.
Me duele mi padre,
me duele como una quemadura al rostro,
como la voz entrecortada en cuatro partes:
ella, él, sus hijos.

Me duele mi padre por la dirección del mundo,
el poder sin freno, el poder absoluto,
la sangre que lava el rostro y no se aturde.
Me duele como la costumbre de ahogarme en el vaso,
mientras alguien grita afuera,
detrás del vidrio.

Pienso en su ceguera –que es la mía-,
aprieto su nombre y repito:
“…este infierno va a pasar,
ding, dong, dang,
este infierno va a pasar”.

Me duele mi padre y sus miedos,
sé que son los míos, no hay sacrificios.

A veces, por la madrugada, despierto incómoda
por saber que está por ahí, en ninguna parte,
que su nombre repito y en su nombre canto,
que son sus palabras no-heredadas
las que me agrietan el camino,
las que posibilitan mi destino.

Me duele mi padre, ese niño inquieto,
esa sangre yerma en mi cuerpo adulto,
en mi vida a solas.

Sí, a mí me duele mi padre
que no contó historias nocturnas,
que no abrazó mi cuerpo, el de ellos;
que no sostuvo mi mano temblorosa
en la primera mitad de mi vida
frente a un cuaderno, frente a un lienzo;
me duele mi padre con sus batallas perdidas,
con mis cuantiosas pérdidas;
me duelo más aún sin él,
sin sus manos que atraparan la ventana del vacío,
de lo próximo y terrible,
de lo tibio, lo bendito.

Me duele mi padre que no me habló de Dios ni del Diablo,
que no encontró en mi voz la presencia de un ángel,
que no encontró victoria en mí,
que no cubrió conmigo su guerra perdida.

Me duele mi padre como yo no podré dolerle a nadie;
me duele él y yo,
y todos los hijos de mis hijos,
que no existen y no vendrán;
me duelen ellos también, porque no tendrán mi dolor.

Me duele él y yo,
y todos los seres que no encuentran
la mitad de su andar en el rostro,
que no les cobija el apellido,
que no corresponden a este tiempo;
me duelo yo y mi padre, con la blasfemia
que cobija mi nombre,
ése que no crea estirpe,
ése, del que nadie hablará cuando haya muerto.

A mí, me duele el silencio,
este silencio que parte,
esta otredad cansada
esta sed que rasga,
esta poca fe por el mañana.

Sí, a mí me duele mi padre.

martes, septiembre 30, 2008

El corazón en pedacitos

Dicen que si el corazón está en pedacitos no se puede entregar; me han explicado que el duelo es una parte importante, el no desdibujarse, el encontrarse parte por parte hasta que todo encaje, y entre en calma lo que está revuelto y desbalanceado... me dicen que si se olvida pronto es completamente lejano a desmostrarse a sí misma que "algo" fue importante... Dicen, dicen... dicen tantas cosas y yo las guardo en un sombrero, porque no las siento. Hace mucho que no llueve y no graniza en esta casa, pero también que el sol no iluminaba tanto y no se hablaba de volar y en diminutivo. Es esa canción de Mecano: "... siempre los cariñitos me han parecido una mariconez y ahora hablo contigo en diminutivo con nombres de pastel..." Es una de mis canciones favoritas y esa línea es a la que recurro cuando intento explicar algo sin que de un salto llegue a palabras determinadamente gastadas, dices tú también "prostituidas"... entender que después de mucho vuelvo a pensar en esa línea para mí "es diver".


La cosa es que si el corazón está en pedacitos, pero te gusta armar rompecabezas, con un poco de suerte hallas la pieza que falta para que mágicamente se desdibujen las líneas de la rotura y se vea completito, de paso no me desdibujo y me vuelvo a pintar de azul que de recién me entero es un color preferido compartido; de paso tengo noticia desde ya que soy yo quien encuentra la pieza y tú sólo que la miras, y ya sé que me expreso haciendo curvas en lugar de línea recta entre uno y otro concepto, eso pasa cuando escribes, eso pasa cuando sueñas, eso me pasa cuando intento decir en palabras de Juan José Arreola lo que creo que son los amantes:"la distancia más corta entre un punto y otro es la línea recta, hay quienes prefieren la curva", yo soy de los "quienes"; a propósito de eso, me gustan los cuándos, me gustan los "para qués", me gusta gustarme y que me guste que guste... debe ser una señal abierta que la pieza que falta para que el corazón esté entero es la voluntad de hacerlo enterito, mientras observas y cantas, porque observas y cantas, siempre tienes esa tonadita que no puedo recordar, pero que tiene ese extraño tino de dar en el punto en que puedo decir: ¡Gracias, gracias por estar, por aquí, por allá, porque sí, porque no... porque sabes y no sabes nada, pero sonríes después del café sin parpadear, después de una película, después de la cena, después del después y puedes reir a carcajadas cuando bromeo con el "Tú nunca, yo siempre", eso que todo el mundo se dice en una gran pelea que hoy, al menos hoy, no quiero tener! Buen día, buena noche... Descansa.



viernes, septiembre 26, 2008

"Nosotros somos el velo que nos cubre la mirada"

Tal vez es la frase que más he escuchado las últimas semanas, dice, impera, señala, apunta y deja claro lo que también expone Kant "... no vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros".

Aldo es mi amigo, Aldo es todo un personaje, Aldo dice que una de los sentidos de los que más disfruta es la vista, yo digo que lo que más disfruta es la luz, lo doloroso es cuando le cae en los ojos de manera directa y le oscurece la mirada. A Aldo le gusta la ciudad, la gente, lo cotidiano, le gusta sonreír y mira mucho por los demás. El miércoles fue su cumpleaños 24 y 24, se fue de fiesta, y se abrazó a su sueño muy fuerte, rió, bailó, cantó y después de una buena porción de horas, el día le ganó a su descanso. De camino a la ciudad pasó de un transporte púbico a otro... en el camino le tocó ver según sus propias palabras: "el tránsito de la vida de un hombre, de la etapa de madurez a su descenso", cuando me dijo esto, sincero no entendí, luego cuando me narraba lo que vio, seguía pensando en él como el hombre de la luz que mira completo y no sólo el punto en la hoja.


Aldo: "Un hombre sufrió una caída, seguramente tendría más de cincuenta años, al acercarme me di cuenta que no sólo tenía una fractura, podía verse que el hueso estaba fuera de su orden natural; el dolor le cegaba la razón; me acerqué, la gente lo miraba como el hecho curioso, pero también como la 'cosa' que interrumpía el tránsito. Quise ayudar, tomé mi celular para llamar a una ambulancia, alguien me dijo que ya lo habían hecho, que la esperaban; él seguía en el suelo, impotente, doliente... pregunté si algún familiar estaba informado, me dijeron que ya lo habían alertado: él yacía en el suelo, repetía: 'espero que no lleguen a viejos'. Yo veía cómo acababa su vida y se transformaba para siempre. Sentí tal identificación con él, porque yo mismo tuve una transformación hace algún tiempo, sabía de la impotencia, la entendía. Finalmente tomé el autobús, seguí mi camino, ya en el transporte seguía pensando en la incapacidad humano, al llegar a mi destino no pude evitarlo las lágrimas rodaron por mis mejillas... ¿Cómo podemos llamarnos, nombrarnos, humanos y dejar a otro ser humano abandonado sin ningún remordimiento?"

Tal vez es cierto, Aldo, nosotros somos el velo que nos cubre la mirada. Feliz cumpleaños, prójimo, humano. Te quiero