jueves, abril 30, 2009

C A L M A

Anda por allí la palabra revoloteando... en el aire. Yo digo PAZ. Grandote. Soberbio. Tranquilo. Con el alma. Digo: P A Z.





Me gusta la sensación: P A Z.








P


A


Z





Es así, como sentir el vuelo de un papalote, y yo soy el papalote, pero hay suficiente cuerda para que no me sienta atada. .






Libre... sí, soy libre. De cuando en cuando respiro y sin parpadear extiendo los brazos, segura estoy: hay con quien mirar el cielo y saber que estamos a salvo volando, en el aire, porque el tiempo estorba y las formas sobran.


P
A
Z










[Cambio y fuera]

martes, abril 07, 2009

La versión de Joaquín Sabina

Amo a Sabina, hay una canción de su disco "Esta boca es mía" que me fascina particularmente, seguro que a más de una nos identifica, tengo mi propia versión de esta canción en un poema reciente, así que ahora pondré la letra de "Mujeres fatal" y después mi versión como tal ja-ja-ja



Mujeres Fatal
"Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia,
hay mujeres que nunca reciben postales de amor,
hay mujeres que sueñan con trenes llenos de soldados,
hay mujeres que dicen que sí cuando dicen que no.
Hay mujeres que bailan desnudas en cárceles de oro,
hay mujeres que buscan deseo y encuentran piedad,
hay mujeres atadas de manos y pies al olvido,
hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad.

Hay mujeres veneno, mujeres imán,
hay mujeres consuelo, mujeres puñal,
hay mujeres de fuego,
hay mujeres de hielo,
mujeres fatal.
Mujeres fatal.
Hay mujeres que tocan y curan, que besan y matan,
hay mujeres que ni cuando mienten dicen la verdad,
hay mujeres que abren agujeros negros en el alma,
hay mujeres que empiezan la guerra firmando la paz.
Hay mujeres envueltas en pieles sin cuerpo debajo,
hay mujeres en cuyas caderas no se pone el sol,
hay mujeres que van al amor como van al trabajo,
hay mujeres capaces de hacerme perder la razón.
Hay mujeres que compran a plazos un nicho en el cielo,
hay mujeres que cambian abrazos por ramos de azahar."


Joaquín Sabina

lunes, abril 06, 2009

"Al amor no se le pone pausa": ¡Patrañas!

Dicen que yo contaba a la de tres y como una buena magia las cosas desaparecían y todo era más sencillo de ver al día siguiente:
1. "A la de tres me estreso", solía decir y era una realidad, algo que pasaba tres veces seguidas me estresaba suficiente para no desear saber nada más.
2. "A los tres días ya estaré bien", y así era la gripa peor cuidada sanaba con cafiaspirina y reposo.
3. "Dame tres semana y te olvido", y mi memoria era cubierto de olvido que no recordaba lo que sentía.
Y como todo es a la de tres sólo eran tres frases recurrentes... hace no muy poco alguien me dijo el encabezado de esta entrada, me conmovió tanto que accioné, la propuse como detonante y decidí re-pensarla muchas veces hasta que la comprendiera y le diera su justo valor. Lo cierto es que las palabras son palabras y se redireccionan a conveniencia, el arma siempre apunta hacia otro lado, pero no a la propia cabeza.
Ahora pienso y reflexiono esta frase, me parecen verdaderas patrañas, utilizadas a conveniencia, deshonestas y sin la fuerza que les encontraba, tal vez porque (siguiendo con la idea de las frases) "cada quien habla como le va en la feria" y a mí la frase no me funcionó. Sé admitir cuando me equivoco, sé manejar la deriva, como los barcos y sé que cuando hay "temporal" la lluvia se cierne y nomás hay permiso pa' llorar... No se trata entonces de ponerle pausa, stop, rewind o cualquier otra palanca, se trata de honestidad y en este mundo tan bizarro... no queda mucha. No seré yo la más honesta donde me autonombro "farsante" de pies a cabeza, al menos conmigo lo saben quienes me lean, es "farsante",mi tristeza puede durar medio día, el parasiempre me dura una noche, y el amor ... el amor lo considero a perpetuidad, tantos como palabras en un diccionario.
Así que esto de las pausas o las falsas "grabaciones", a mí al menos no me funcionó... lo tengo sabido, porque el olvido está siempre tan lleno de memoria que asusta al más obstinado.
Hoy ando desmemoriada, no sé quién me dijo la frase ni si estaba en contexto, sólo sé que quien lo haya hecho vio la paja en el ojo ajeno sin mirar el propio.


[cambio y fuera.... ni siquiera aquí le pongo pausa]

viernes, abril 03, 2009

El color y una despedida

El color es un sueño que se viste rojo

El color es el ladrido de Morgan

Es el absurdo de mis ojos en la madrugada

el color es este grito y la noche que cae

el color se mira lento y no funciona



prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrp!




Plaf!


No quiero seguir escribiendo las mismas formas obscenas, las palabras son aullidos de una historia concluida que no deseo seguir escribiendo. "Despedirse de lo que ya se ha ido" decía el hombre, no termino de hacerlo. Hoy me canso y descanso de esta historia que no tiene fin, porque no tiene comienzo.



Escribamos sobre Campbell o la película que he visto, hablemos de Yalom y el nuevo cd de Ismael Serrano, expliquemos el ladrido de mi cachorro que es mìo y se llama Morgan y es negro y es feliz y despierta a las siete buscando un poco de leche, un poco de abrazos, como yo que mientras le sirvo la leche, busco un libro y un nuevo comienzo.


Buena tarde y hasta siempre... porque a este dolor, le canto la despedida: no te vuelvo a ver.






Mua!





[Para lo de siempre: cambio y fuera]

sábado, marzo 28, 2009

Seda: terciopelo

53
[…]
Lo único que Hervé Jouncour dijo de su viaje fue que los huevos se habían abierto en un pueblo cercano a Colonia, y que ese pueblo se llamaba Eberfeld .
Cuatro meses y trece días después de su regreso, Baldabiu se sentó frente a él a orillas del lago, en el extremo occidental del parque, y le dijo
- Total a alguien tendrás que contarle, antes o después, la verdad.
Lo dijo despacio, con fatiga, porque nunca había creído que la verdad sirviera para nada.
Hervé Joncour levantó la vista hacia el parque.
A su alrededor campeaba el otoño y una luz falsa.
- La primera vez que vi a Hara Kei llevaba una túnica oscura, estaba sentado con las piernas cruzadas, inmóvil, a un lado de la habitación. Reclinada junto a él, con la cabeza apoyada en su regazo, había una mujer. Sus ojos no tenían sesgo oriental, y su rostro era el rostro de una muchacha.
Baldabiu siguió escuchando, en silencio, hasta el final, hasta el tren de Eberfeld.
No pensaba en nada.
Escuchaba.
Le hizo daño oír, al final, cómo Hervé Joncour decía en voz baja
- Ni siquiera llegué a oír nunca su voz.
Y al cabo de un momento:
- Es un dolor extraño.
En voz baja.
- Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca.
Recorrieron el parque caminando uno junto al otro. Lo único que Baldabiu dijo, fe
- Pero ¿por qué diablos hace este maldito frío?
Dijo, una vez.
[…]”

Fragmento de la novela Seda, Alessandro Baricco. Milán, Editorial Anagrama, 1996, pp.101- 102

miércoles, marzo 11, 2009

De poemas prestados MB



Chau número tres



Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.








Mario Benedetti

martes, marzo 10, 2009

De poemas prestados MB

Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

Mario Benedetti

lunes, marzo 09, 2009

De poemas prestados MB

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretextopor fin me necesites.
Mario Benedetti

martes, marzo 03, 2009

digo, dices:_nadie escucha

Hablamos todo el tiempo... cuándo escuchamos.


El silencio es el más cruel de los golpe, el más siniestro. Es el abismo entre los nombres, tan poderoso, tan estudiado. El silencio y el grito, la sensación más poderosa, más triste, más rota.

martes, febrero 17, 2009

Las primeras letras...

"Posdata:_

Yo te dije que en tus manos cabe el mundo; yo te dije que no dejas duda que ha llegado el amanecer si se quedan tus ojos cerca. Yo te dije ... (...y este jarrón sigue roto) y hay tanto silencio... yo te dije que hay colores sobre mí y me sobra este estúpido silencio -este silencio entero, este mudo y harto y tosco y absurdo y manco silencio- que está en todas partes sin tu nombre.

Yo te dije que en tus manos cabe el mundo y cobijas mi rostro, y me sé con el cuerpo en grumos, de sal, de azúcar, breves granitos cuando me tocas... cuando me atrapas... cuando me esfumo. Yo te dije que me miras y desvanezco, arenita, pizca, reloj de arena.

Yo te dije que escribo, harto, duermevela, siniestra. Yo te dije te voy a contar esta historia será una sentencia. Yo te dije que haces falta, aquí y por todos lados. Yo te dije gritando tu nombre en las orillas, en las esquinas, en las letras, a la ventaja; yo te dije lo que me faltas, que no me sobras, que me quedo sin mí, sin ti, sin nada, lejos, dentro, afuera, hasta siempre.

Yo te dije y escribí esa carta y la leíste y le llamaste tiempo y espera y tregua y espanto y yo te dije su único nombre: profecía. Yo te dije no puedo quedarme, no puedo, no quiero, no tengo tiempo, no quiero tu tiempo, tu instante. Yo te dije no me esperes... agrieto tu nombre en la garganta...Yo te dije no me busques no hay nada que encontrarme, soy la misma, la que se marcha.

Yo te dije y escribo esta carta, comenzando por la posdata..."