lunes, octubre 31, 2011
Mi amado Joaco
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Ya no sé qué hacer con la emoción que tengo en mí, porque faltan cuatro día, 4, IV, cuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaatro días, para el concierto del Joaco, me gusta, me gusta, me requetegustaa.
jueves, octubre 20, 2011
jueves, octubre 13, 2011
Sólo este poema...
Tomo prestado este poema... hoy no tengo palabras más precisas que las que el poeta ha dicho antes.
Me dueles
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
Jaime Sabines
lunes, octubre 10, 2011
Estómago y esmótago
Me duele o me arde... ya exacto no puedo determinarlo, pero que tengo una crisis de gastritis ahora mismo, transcurriendo... eso es una certeza.
Dicen que psicosomatizo todo y hasta hay quien dice que soy cavernicolita, cavernícola pues, pero lo dice en diminutivo para que no me lastime, a ver, qué perogrullo. No me lastima la palabra, me lastima que tenga razón y la mayor parte de las cosas que me pasan, las pase por algún órgano y eso ocasione dolor, molestia o simplemente incomodidad.
Cuando me duele estómago, le digo esmótago, trato de hacerle pagar que se transforme en cualquier cosa, menos en lo que debe ser. En fin, me duele. Mañana será un día mejor, mucho mejor. Hoy nomás dejo constancia de la queja.
[Cambio y fuera]
viernes, octubre 07, 2011
A todo se acostumbra una...
El reloj de pared se ha detenido. Y lo sé, pero me acostumbré a ver la hora cada tanto, cada reparo. Así que aunque lo sé, volteo buscándola. Supongo que esas cosas pasan. Me acostumbré a viajar al sureste de México, cada 3 ó 6 meses, a pasar los días de fin de año allá, a mirar tal vez el mismo cielo, los mismos lugares, las mismas costumbres, pero no pude jamás acostumbrarme a mirar el mismo rostro, los mismos rostros, las mismas sonrisas. Ahora no voy más y aún sigo pensando qué podré comprar este fin de año, qué regalos, para quiénes... aunque no iré. Es la costumbre. Pienso en algún fin de semana largo, como le decimos en México a aquellos en que la semana termina en jueves o comienza en martes, para estar en el sureste de México y simplemente sé que me acostumbré a hacerlo, pero eso no ocurrirá más. No por ahora. Quizá en un par de años.
Hace algunos años digamos 5 ó 6, solía odiar las costumbres, o eso decía. Me gustaba cambiar hasta la ruta en la que llegaba a casa, después algo pasó -muchas cosas pasaron- y fui descubriendo la maravilla o comodidad de las costumbres, de la rutina por principio... así es. He dado en el clavo, estoy hablando de la rutina y hasta de la monotonía. Conservar el mismo tono hasta de la casa a través del tic-tac del reloj, creo que eso me estaba gustando, le encontré sabor, quizá porque hace 5 ó 6 años sentí que me rompían el corazón y tener de algún modo "el control" sobre el exterior me hacía pensar mejor las cosas, conservar el orden. Diría alguien "No entrar en pánico". Eso me ha pasado estos años, sentir de algún modo cierta "familiaridad" por la rutina, cierto sabor de hogar me venía bien.
Y el reloj se paró y todo esto vino a cuento, cuando en realidad se trata de comprarle pilas y continuar viéndolo por la mañana y a cada momento que estoy en casa. Ese reloj... venía con la casa, me lo dieron hace un año y apenas lo coloqué hace un par de meses, había un hueco en la pared con clavo y todo y pensé que debía poner algo, ni siquiera era algo que planeé... lo que me recuerda que eso me ha pasado los últimos 4 años, situaciones en las que no planifico encontrarme y de pronto estoy ahí. Eso debe ser inercia o automatismo, nada que ver con momentos como este en los que escribo en automático y digo lo que me viene en mente, es otro automatismo, el típico que hace que no me dé cuenta en qué momento estoy sumergida en "algo" que no planeé, pero le doy la cara como si en verdad quisiera estar. Debe ser como el dicho de "a lo hecho, pecho", es decir que a lo que se vive, darle la cara. Creo que con el tiempo una aprende que no es así, no hay que dar la cara a todo, ni tampoco esperar que si una le da de comer a los puercos, el resultado sean flores.
(Le estoy tomando a mi cerveza nocturna)
...
Pues así fue, en los últimos cuatro años he tomado como rutina hacer de los eventos que me ocurren casuales o causales parte de mi vida, como puedo notarlo el resultado es 4-1, porque finalmente tengo saldo a favor, pero una perdida de tiempo en algunas cosas que no debieron ser ni rutina ni nada. El reloj no viene a cuento, pero mis salidas de viaje... mmm quizá no debieron ser tan... duraderas, no lo sé. Y bueno, las cosas a las que les hice "frente" tampoco, porque nadie me lo pidió, pero sobre todo, porque mi rutina, la buena rutina es viajar ligero, y el reloj... el reloj... me gustaba porque no puedo utilizar de muñeca, algo pasa con mi pulso que los paro ¿se lee ridículo? Se vive peor. En fin, por algo los relojes y mi organismo no se llevan bien. Tal vez eso debo recordar: las costumbres son gratas, la rutina es ingrata, te deja la desdicha de saber por alguna razón que no estás construida para ese tic.tac, si no pa' viajar ligero sin tiempo y sin tregua... eso me recuerda otra cosa, pero ahora no, hasta aquí con la rutina. De la tregua hablaré después, como aquella que la vida me dio hace once años, casi once años... -rápido que pasó el tiempo. Esa tregua... esa tregua, bendita.
martes, octubre 04, 2011
...sigo en la pregunta
Ya terminó el día y yo sigo en la pregunta que hace unos días me hicieran: ¿Cuál es mi objetivo en la vida? Mtá... no pude simplemente responder. Algo digamos directo, no pude. Así que desde entonces, llevo horas maratón con la pregunta. En verdad que no puedo responderlo. Lo peor es que me aterroriza, porque sólo dos veces me han hecho tal planteamiento, hace 11 años y ahora. La pregunta me paraliza, me agobia y me pone directo a dormir.
Así que después de cenar y prender el televisor (porque no lo veo, nomás lo dejo prendido), decidí dejar de pensar. Desde que comencé a hacerlo no hay una razón para que me mueva y prefiero dejar de hacerlo. Ha pasado de todo acá. Lo interesante de los hechos es que aún con todo cuanta pasa, no tengo más dolor de cabeza. No tengo cansancio excesivo y experimento cero angustia a la falta de respuesta. Meditar y otras cosas sanas no ha dado frutos, así que decidí seguir, así, como suelo decirlo: aquí, sigo.
En verdad que no entiendo mucho de la televisión, así que mejor veré una película, nada serio. Nada complicado. Los días que han de venir me mostrarán la respuesta. En tanto, seguiré escribiendo acá, donde afirmo yo misma que soy farsante, eso vivo en una vida que no entiendo, vivo acá, pero no sé pa' qué, confieso que ello no me hace sufrir, ni padecer. Tampoco duele.
Ahora, buena noche, toda la noche y cambio y fuera.
miércoles, septiembre 28, 2011
La cabeza
Hoy...
Duele.
Supongo que son los pensamientos. Las palabras leídas, escuchadas, las que revientan en las paredes de mi mente. Hoy, pienso que la tristeza duele.
La cabeza desde el primer minuto que desperté de este día tan largo, duele. Al final de las pastillas, el dolor seguía y las actividades y el dolor y los pensamientos y el dolor y los pasos y el dolor.
Mañana... sí, mañana, será otro día. Hoy, la cabeza, duele.
martes, septiembre 27, 2011
Tengo varias preguntas
Van pasando las horas y me voy acostumbrando a esto de dormir mal, sentirme cansada, sentirme que no puedo y... levantarme sin querer. Así va la cosa. No es al ritmo de queja que lo digo, pero es que son casi las seis pasado meridiano y tengo sueño, me parece absurdo tanto sueño para que llegando a casa vuelva a estar como si nada.
La primera pregunta que me viene en mente es ¿Por qué mido la vida en horas? Así ha sido, la mido en horas. Recientemente que estuvimos en un momento de angustia y zozobra, me percaté de ello, conté exacto que pasaron ciento veinte y nueve horas hasta que todo se solucionó en un asunto verdaderamente lamentable en la familia. Lo mismo me sucede en todo lo demás, las horas de sueño, las horas en que leo, hago, como, fumo, tarareo, las horas que pasan.
La siguiente pregunta tiene que ver con filosofía. Fundamentalmente creo que Michel Foucault es uno de los filósofos contemporáneos más importantes, por entero y sin medida, cada uno de sus planteamientos los encuentro de una verdad aplastante, no podría decir cuál es mi obra favorita, pero entre todo lo que leo sobre él, encuentro un paralelo no posible de visionarse con la línea de la melancolía, la melancolía, como tal y no la tristeza, la rabia blanca, la melancolía ¿Puede el estudio del poder llevarnos a la melancolía o es acaso que la melancolía nos lleva a cuestionar el poder, el poder absoluto, el poder sin frenos, el poder de tener... el tener poder?
Como creo que ambas interrogantes se llevan de la mano con otras más, pero no las resuelvo, sigo escribiendo, escuchando música y preguntándome al final si esta idea de medir la vida en horas no es al mismo tiempo un rasgo de angustia, una neutralización para con la melancolía, por este poder al que estamos sometidas, sometidos? ¿O lo estuvimos?lunes, septiembre 26, 2011
Recordando...
De las cosas que pasan en mi cabeza, algunas se quedan como una historia pa' contarse muchas veces. Cuando comencé este blog, lo hice a instancia de parte, es decir que alguien me dijo "¿Por qué no tienes un blog?" Dije, "No se me había ocurrido"... y nada que después se me ocurrió; pero ahí no termina la historia, continúa en que de esa conversación cálida y fresca, entre tanta palabra y tanto que decir y escuchar, al final me sonreí y dije: "La verdad que yo no tengo nada que ver con esta oficina, no tengo nada que ver con lo que dicen que hago acá, en este lugar. De uno u otro modo yo lo que soy es una FARSANTE." Y nos reímos. Así comenzó la idea de titular este blog como "Yo, farsante". Me parecía transgresor, divertido, paradójico... buena onda. Es decir, tanta cosa seria que debía de hacer y colocarme un mote como ese me divertía. Más tarde mis amigos, cariños todas y todos, solían decirme "No, Jazz, no te etiquetes de ese modo, eres franca y verdadera." Contaba la historia y "san se acabó" -que es mi santo más pronunciado.
Recientemente me han dicho "Farsante", la verdad que lo agradecí profundamente, porque me recordaron que es un hecho conocido que no tenemos la más parda idea de las palabras que pronunciamos cuando queremos herir a alguien; en mi caso lo que hicieron fue recordarme la historia que cuento ahora y que seguramente ya había contado en otro momento, pero que en este me hace recordar, que esto soy, este blog con todas sus letras y lo que ello implica. Así que de ofensas nada, que me ha gustado un montón que me lo recuerden, porque si bien habrá quien piense que puede insultarme cuando me dice Farsante la palabra no puede ser más verdadera cuando se trata de dejar de ser lo que no puedo, dejar de actuar como no quiero, ir en contra de lo que deseo y sobre todo seguir actuando como si no pasara nada, entonces es verdad he sido una gran Farsante. Tarde o temprano pasaría: descubrirían que todo era una farsa, porque no, no podía continuar de ese modo. Ni de cualquier otro. A veces es así... lo que me lleva a recordar una frase que solía repetirme hace un par de años en el terremoto interno del 99, "A veces cuando pierdes, ganas."
domingo, septiembre 25, 2011
Pensando...
Ando pensando o estuve pensando... no sé exacto, pero que estuve ausente, lo estuve, así que a escribir que al fin y al cabo estrenamos ordenador pa' empuñar letras o pa' teclearlas que va siendo algo semejante, pero no igual.
Me gusta pensar que escribir con la pluma tiene sabor, tal vez porque empuñas la pluma y a veces cuando vienen a cuento palabras que desnudan, el torrente sanguíneo les imprime fuerza, más que las propias expresiones, más que incluso la habilidad con que estén escritas, en fin.
Hoy es domingo, un día como hoy, pero hace cinco años, solía no dejar pasar nada de lo que ocurría en mi entorno y lo escribía, luego llegó el blog y lo dejaba acá y me sentía mejor. Más tarde me fui apañando de todo lo que ocurría en mi entorno y buscaba un tema que me permitiera comunicarme. Creo que eso hago siempre, decir en imágenes lo que las palabras no me ayudan. Acá he hablado de mi padre muerto. Acá de mi Abue, muerta. Acá de mis dolores y mudanzas. Acá también de lo que me enfada o de la forma en que me enorgullecen las personas. Acá he defendido el derecho a que tengamos una humanidad con creencia, con fe, sin entrar en religiosidades. Acá he "puteado" lo que me enfada, acá he dicho cuánto me gusta leer, escuchar música, el cine, acá he repetido mi gusto por el café, por eso justo, por eso, dejo de pensar y pensar y vuelvo pa' acá, sin hablar de muertos, de esperanzas truncas o de sueños rotos, ni de corazones ni de espacios en blanco, acá vuelvo, nomás pa' seguir hablando de lo que veo, de lo que vivo y acá también vengo a reírme y a cagarme del mundo cuando ya no lo aguante.
Hoy es domingo, un día como hoy, pero hace cinco años, solía no dejar pasar nada de lo que ocurría en mi entorno y lo escribía, luego llegó el blog y lo dejaba acá y me sentía mejor. Más tarde me fui apañando de todo lo que ocurría en mi entorno y buscaba un tema que me permitiera comunicarme. Creo que eso hago siempre, decir en imágenes lo que las palabras no me ayudan. Acá he hablado de mi padre muerto. Acá de mi Abue, muerta. Acá de mis dolores y mudanzas. Acá también de lo que me enfada o de la forma en que me enorgullecen las personas. Acá he defendido el derecho a que tengamos una humanidad con creencia, con fe, sin entrar en religiosidades. Acá he "puteado" lo que me enfada, acá he dicho cuánto me gusta leer, escuchar música, el cine, acá he repetido mi gusto por el café, por eso justo, por eso, dejo de pensar y pensar y vuelvo pa' acá, sin hablar de muertos, de esperanzas truncas o de sueños rotos, ni de corazones ni de espacios en blanco, acá vuelvo, nomás pa' seguir hablando de lo que veo, de lo que vivo y acá también vengo a reírme y a cagarme del mundo cuando ya no lo aguante.
Por ahora, después de la declaratoria y refrendo de amor por el gusto de escribir en mi blog, me marcho. Regreso mañana, tal vez con desánimo o a putear al mundo, pero ni modo, así es esto que me encanta, escribir con nuevo teclado, con nuevo ordenador, más rojo, más larga la pantalla, pero el mismo pulso.
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