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miércoles, febrero 20, 2013
domingo, febrero 17, 2013
viernes, febrero 15, 2013
Vacaciones en el “Hotel Transylvania”
Un Drácula sobreprotector, un hombre lobo que es padre de familia, un Frankestein enamorado y la rebeldía juvenil de una joven vampira, son los personajes de “Hotel Transylvania, bajo la dirección de Genndy Tartakovsky, creador de clásicos de Cartoon Network como “El Laboratorio de Dexter”. Sin duda, octubre es el escenario para que emerjan en la pantalla grande los monstruos (la esperada cinta “Frankenweenie” del Director Tim Burton lo confirma). “Hotel Transylvania”, podemos afirmar, pretende hacerse un lugar en el corazón de quien asiste a la sala de cine.

La historia de “Hotel Transylvania”, cuenta las vicisitudes que Drácula (Adam Sandler) enfrenta cuando Jonathan (Andy Samberg), un humano adolescente, invade su hotel en la víspera del cumpleaños número 118 de su hija Mavis (Selena Gómez). Ya en los primeros minutos de la cinta sabemos que estamos ante un padre sobre sobreprotector, lo novedoso es que se trata de nada más y nada menos del vampiro de vampiros, quien si es capaz de crear un hotel de esta categoría, cómo no ser capaz de impedir que los jóvenes se conozcan, todo con tal de evitar que su hija Mavis se aleje del hogar.
El doblaje en español, ya característico por su calidad en México, se renueva en esta ocasión con las voces de Mauricio Castillo, Violeta Isfel, Cristóbal Orellana y Mimí, cantante y conductora, quienes, debemos de decirlo, están a la altura de sus contrapartes en inglés (Kevin James, Selena Gómez, Andy Samberg y Fran Drescher).
El filme consigue arrebatar la sonrisa, sobre todo mientras nos presenta a cada uno de los huéspedes, todo ocurre en el “Hotel Transylvania”, dan ganas de tomar unas vacaciones para descansar ahí, pues con tono relajado y humor sencillo uno puede saber que la idea de descanso nunca fue tan deliciosamente monstruosa como ahora.
@jazzczcx
jueves, febrero 14, 2013
Pereza no entereza
¿Sabe usted? Estoy reuniendo toda la entereza del mundo para ganarle a mi pereza.
En fechas últimas no sé qué me pasa que nomás no consigo llegar a este sitio. Escribo en otro lado lo que habré de continuar acá y al momento de hacerlo me olvido. ¿Será que no me parece interesante lo que diré? Creo que no. Si fuera el tema por todos lados me han gritado que se trata de ego. En realidad creo que eso no es verdad, se trata de mí. No me parece interesante, así de sencillo.
Recuerdo que alguien me habló sobre la importancia personal, restarse importancia personal. Eso debería de hacer, porque en fechas últimas mi pereza ha hecho que sólo me mire de vez en cuando en el espejo, total que estoy ciento por cien en mi mente, pero no donde debo de estar que es afuera: haciendo, escribiendo, construyendo. Tengo una pereza que me asusta. Imagine usted que para llegar a este momento me hice trampas, cosas sencillas. Sí, señor/señora, tengo pereza, no entereza. Porque finalmente tampoco interesa qué motivos me orillan a no hacer.
Ahora veo que he escrito un par de párrafos, tal vez he ganado la batalla. Eso sería satisfactorio. Porque bien que sé que debo de hacer al menos por estas horas un par de proyectos, a los cuales no les interesa mi pereza, entereza o lo que sea. Es mejor aún no les interesa si me interesan. Deben de estar terminados porque no hay más alternativa.
En fin, recientemente he visto cine, creo que bastante para hablar del tema y escribirlo. Leído, bastante también para compartirlo ¿Qué me ha pasado? No lo sé. Quizá, ahora que he vencido sin entereza a la pereza, haya conseguido algo. Al menos usted, si me ha leído, ahora conoce las sin razones de mi ausencia.
Buena noche, buena madrugada.
[cambio y fuera]
jueves, febrero 07, 2013
martes, noviembre 27, 2012
La casa de cabeza
Me encanta Mina, a ella no le encanto tanto, sobre todo cuando tengo que trabajar todo el día o no podemos pasear, así que de vuelta se pone muy de mal humor y hace toda clase de ligerezas. Incluso así le aprendo mucho. Uno de estos días, estaba en verdad enojada, así que contra todo pronóstico viró su casa y se quedó fuera de ella; no fue un simple gesto de protesta, fue un error. La miré azorada al día siguiente que estaba en verdad lamentable de frío y de la mala noche que pasó. Seguía molesta, pero en realidad tenía el aspecto de estar molesta consigo misma. Mientras la observaba, me percaté de la verdad que hay en las palabras aquellas que dicen que cada perro se parece a su dueño, en este caso a mí. Porque eso he hecho en las últimas semanas, dejar mi casa de cabeza y mi cabeza sin casa.
Deje le cuento, me dedico a escribir y eso lleva a que lea interminablemente. Gozo de una salud intermitente, a veces tengo ganas y a veces no. Eso no me quita el sueño, el sueño me lo tengo que quitar yo de vez en cuando. Para estar acá, para poder escribir en silencio, mientras el mundo duerme. Quizá no el mundo, pero sí mi mundo. Esa es otra historia, una bonita historia que ha ido creciendo acompasada. [Deje le comento que es mi mejor historia, pero ahora estamos hablando de la casa de cabeza y la cabeza sin casa, así que no es necesario que me detenga a contarle de cómo el corazón se quedó pronunciando un sólo nombre y aprendió a quedarse en un sitio y exhaló el mismo suspiro, y de vez en cuando tiene que reconocer que el ático de la vergüenza y el cuarto de las ratas se enfrentan, pero hace de todo menos huir, porque sabe que todo está bien.]
Así que le decía que la casa viró y me quedé por fuera, supongo que fue el miedo, sí, el miedo a no creer o a creer que las cosas se pondrían feas si no aceptaba lo que fuera, como fuera, porque fuera. Entonces, dejé que la casa se me pusiera de cabeza y los ojos se me quedaran dentro, vi llegar la nostalgia con su cadena de tormentas y me quedé esperando, hasta que al fin cansada y aturdida como Mina, una mañana miré los sillones, la cama, los ojos vacíos, los peces, las tortugas, me puse en pie y comencé por tirar lo que no servía: malas decisiones, dos o tres números telefónicos, ausencias por todos lados, pedacitos de frío. Aún sigo en viraje, apenas empieza este lío. Sé que va tomando forma, al menos los peces ya están listos; Mina ya duerme en su cama. Las tortugas, cada una en su pecera y yo... yo sigo a la cama, pa' dormir a su ladito. Realmente me voy a leer, shh! No se lo digan, es parte de acomodar la casa, la cabeza y el corazón, con un único latido.Seguro que no duermo pa' nada, seguro, tampoco importa, mientras duerma conmigo. Otro día le hablo de sus ojos, que ahí cabe el mundo, el mundo enterito, al menos el mío.
Buena noche o buen día.
lunes, noviembre 05, 2012
Es lunes
Y tienes la exacta sensación de haberlo perdido todo. La semana inicia, pero tú crees que lo has perdido todo. Entre las sábanas quizás un pliegue te detuvo para seguir el camino y te cansaste de intentarlo. No importa. Lo has perdido. Se te cayeron entre las imágenes que alucinaste las ganas y ante tal extravío se te rompieron los deseos. Hay, sin embargo, un lugar para la esperanza. Aunque ahora no la busques. Es sencillo, entiendes que te has equivocado, por todos lados, por todas partes y no tienes más que aceptarlo. Tampoco quieres más. Algo pasó, no sabes qué, pero ocurrió. Es un momento en que no sabes qué pasó ni por qué. Quizá es humano, como tú, que eres humana y te faltan los deseos y los moldes y las palabras, a veces, cuando hace frío, pero también cuando tienes un presentimiento, único, personal. Lo has perdido todo. Tendrás que seguir la premisa: nada está perdido si tienes el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que volver a empezar. Eso, tener el valor de saber que todo está perdido y volver a empezar. Lo ha dicho alguien, no has sido tú. También has perdido en la memoria tal referencia.
domingo, noviembre 04, 2012
Los sueños, sueños son.
Dice el poeta, como va el título de la entrada. Y pienso en los sueños. ¿Qué significa soñar? ¿Qué son los sueños? Me lo quedo como aprendizaje del día de hoy. Pienso en Oliverio, aquel personaje emblemático de la película "El lado oscuro del corazón".
Caminaba por las calles de Argentina y gustaba del paseo trivial con la muerte, quien solía decirle que no se lo llevaba porque todavía repetía palabras que lo hacían intocable, pero que un día las olvidaría. Mucho tiempo me pregunté qué palabras eran aquellas. Apenas hace días que lo vengo a comprender: son sueños. Todavía, Oliverio, tenía sueños.
Y qué caray, tras tanta vuelta y revés también pasa lo mismo conmigo, todavía tengo sueños y sueño. ¿Qué es esto que se mece en mis cabellos? Tiempo, pero no desolación. Defendí con las ganas de mi propia locura, esa extraña sensación que generalmente nos aleja de disfrutar nuestra vida.
Entiendo con humildad, el paso del tiempo y me sé finita y mortal. Aún creo. Quizá sí miro demasiado hacia atrás dejaré de hacerlo, pero al pasar sólo me parece vida que se ha vivido y más sueños, nada más.
Hoy pensé en esto, en esta madrugada, porque me encontré con personas que hace mucho no veía y noté que ya no sueñan. Simplemente se cansaron, ciertamente más jóvenes que yo, mucho más, y han decidido no soñar. No me quedaron ganas de estar más ahí, pensé tan sólo en regresar a casa, literalmente corrí a casa. Porque ahí, era el sitio exacto donde soñar ya no tiene sitio. Prefiero quedarme donde voy y seguir soñando. Acá tengo un estacionamiento de sueños, vehículos intactos para despegar: mis libros, el cine, mis cuaderno de escritura. Ya lo decía el gran Cortázar: los libros van siendo el único lugar donde se puede estar tranquilo en casa.
¡Y qué le vamos a hacer, sí, la vida es un sueño y los sueños, sueños son!
sábado, octubre 27, 2012
viernes, octubre 26, 2012
La maravilla de Burton
¡Qué maravilla es el cine! Definitivamente ir al cine, ver cine, es asombroso. En esta ocasión se trata de un evento por demás apreciado por la cinefilia en general, se trata de “Frankenweenie”, la nueva cinta de Tim Burton. Tan sólo la combinación de los nombres, mientras escribo, ya es una garantía para el asombro.
La cinta tan esperada, aborda la experiencia del primer enfrentamiento con la muerte, el momento en que nuestra primera mascota fallece y comprendemos el dolor inenarrable de la perdida; pero también es la experiencia de la amistad incondicional y sin reservas.
Víctor Frankestein es un niño inventor, un pequeño que ama la ciencia y que transcurre su día a día en compañía de Sparky (su perrito), un día ocurre lo peor y el pequeño Víctor deberá enfrentar lo ocurrido o atreverse a modificarlo. La cinta es a todas luces un homenaje al cine de horror clásico, tomando como punto de partida y referencia fundamental el clásico de Mary Shelley, la combinación realizada a partir de la mirada de Tim Burton, resulta entrañable.
Dos elementos en particular hacen de esta cinta memorable: su realización en stop motion que combinado con efectos visuales consiguen una armonía visual y el doblaje en español que concede las características propias a cada personaje dotándolos de individualidad sin caer en lo burdo.
Burton, consigue en Frankenweenie renovar la frescura de sus cintas anteriores, con su estilo característico. La película fluye naturalmente, creando un homenaje al cine clásico de horror. Queda por destacar que si los detractores del gran Tim Burton dudaron alguna vez del encantamiento del director, muy a la manera de Burton hay una respuesta dentro de la cinta: si funciona no sólo es porque tiene conocimientos es porque ha puesto el corazón, algo que “parecía” muerto “¡está vivo!” y es maravilloso.
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