viernes, marzo 30, 2018

Dime ...


¿Qué probabilidades hay que al cerrar la puerta, tras una despedida, te quedes adentro?

¿Cuántas palabras hay en tres puntos suspensivos escritos al pasar?

¿Cuáles son las posibilidades de desear que algo ocurra y que ese deseo transforme tu instante presente?

¿Las palabras milagro y esperanza pueden concurrir en un mismo espacio-tiempo?

¿Cómo puede nombrarse ese punto, entre los ojos que miras y que te miran y no son los tuyos, pero te arropan?

¿Cuántos ventanas deben cerrarse para que decidas abrir la puerta?

¿Si vuelas un cometa y el hilo recorre tu vista, cuántas dimensiones se extienden entre tú, el viento y el espacio que ocupa tu cuerpo?

¿Cuando dejas que el viento despeine tu cabello, puede medirse el punto preciso en que te roza los labios y no te hace daño?

¿Qué existe después del “tal vez”, el “después” y el “buenas noches”?

Dime... dame.


lunes, marzo 12, 2018

Soledad... soledades.


Ayer, entre la información leída, tropecé con un titular en el periódico El Universal: Soledad la epidemia del Siglo XXI. Inmediatamente a mi mente acudieron algunos títulos de obras que no proceden precisamente del Siglo XXI, por ejemplo: El laberinto de la soledad, del poeta y ensayista Octavio Paz; la novela Cien años de soledad del escritor colombiano Gabriel García Márquez, y las referencias seguían, pero en ninguna de ellas encontraba que fuera un malestar propio de cierto siglo. Leí con detenimiento en donde se destaca:“… que la soledad y el aislamiento social pueden representar un riesgo para la salud pública, mayor que la obesidad y equiparable a fumar 15 cigarrillos al día.” Y ahí me detengo, porque desde mi perspectiva la soledad no es lo mismo que el aislamiento, no son sinónimos ni calles de una misma manzana, no son extremos que se toquen: son ofertas de vida, hasta cierto punto cartas en la baraja que una toma o deja, para que otra la tome. 

Recuerdo los versos de Mario Benedetti, poeta y escritor uruguayo, en su poema Soledades: 

después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad

¿Qué es entonces la soledad? ¿La ausencia de alguien es soledad? ¿Estar rodeada de personas aunque no haya algo en común es una apuesta porque no llegará la soledad o al contrario? Quizá estas interrogantes que formulo parezcan no tener sentido, pero sólo por buscar una comparación que represente lo que digo, nuevamente pregunto: ¿el grito que se da en la punta de una montaña o en el desierto, sigue siendo grito aunque no haya quien lo escuche? Así me parece que ocurre con la soledad, deviene o llega después de un instante y es también un instante. Como dice el poeta Benedetti: 

los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos

Sabes, yo sólo puedo hablar de soledad porque hace tiempo que cuando llega, la abrazo y le repito que todo estará bien. Sé que llega después de la alegría, de la plenitud, del amor, y que al menos a mí me permite hacer silencio y levar anclas para el siguiente viaje. Quizá porque sé:

que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.

No es que tenga el inexorable conocimiento sobre la soledad, sólo entiendo que la soledad no es la epidemia del Siglo XXI, la soledad es esa terca y radiante compañía, tan radiante como cada día que iniciamos o como la noche a la que nos abrazamos.


Photo by: Jasmín Cacheux 

miércoles, diciembre 03, 2014

NA NI INDIO/ YO SOY INDIO

NA NI INDIO
Na ni indio:
ipampa ihquino nech tocatihque coyomeh
queman asico ipan yancuic tlaltipactli.
Na ni indio:
ipampa mocacahyaqueh coyomeh
queman asico campa tlanahuatiaya nocolhua.
Na ni indio:
ipampa ihquino nech manextihque coyomeh
tJen ica huelqui nopan nenenqueh
ihuan nech pinahtihque.
Na ni indio:
ipampa ihquino tech tocahtiqueh coyomeh
nochi timasehualmeh tlen ni yancuic tlaltipactli.
Na ni indio:
ihuan namah ica nimotJacanequi ni tlahtoli
tlen yalhuaya ica nech pinatiyayah coyomeh.
Na ni indio:
ihuan namah amo nipinahuia ma ihquino nechilica
ipampa nihmati mocuapolohque coyomeh.
Na ni indio:
ihuan namah nihmati nipixtoc
nonelhuayo ihuan no tlahlamiquilis.



YO SOY INDIO
Yo soy indio:
porque así me nombraron los hombres blancos
cuando llegaron a esta tierra nueva.
Yo soy indio:
por ignorancia de los hombres blancos
al llegar a las tierras que gobernaban mis abuelos.
Yo soy indio:
porque así me señalaron los hombres blancos
para justificar su dominio y discriminación.
Yo soy indio:
porque así nos llamaron los blancos
a todo los hombres de este continente.
Yo soy indio:
ahora me enorgullece esta palabra
con la que antes se mofaban de mí los hombres blancos.
Yo soy indio:
ahora no me avergüenza que así me llamen,
porque sé del error histórico de los blancos.
Yo soy indio:
ahora sé que tengo mis propias raíces
y mi propio pensamiento.



Na ni indio:
ihuan namah nihmati nipixtoc noxayac,
notlachiali ihuan nonemilis.
Na ni indio:
ihuan axcan nimati melahuac ni mexicano
ipampa nitlatohua mexicano,
tlen intlahtol tocolhua.
Na ni indio:
ihuan namah tlahuel niyolpaqui
ipampa huala yancuic tonati,
huala yancuic tlanextli.
Na ni indio:
nama nimachilia tlamisa cuesoli,
ampa niyolpaquis ihuan nimoyolchicahuas.
Na ni indio:
ihuan nama sampa yeyectzi nicaqui
ayacachtlatzotzontli ihuan xochitlatzotzontli.
Na ni indio:
ihuan namah sampa niquinita
ihuan niquintlacaquilia huehuetlacameh.
Na ni indio:
ihuan namah sampa nech nelhuayotia tlaltipactli:
tonantzi tlaltipactli.




Yo soy indio:
ahora sé que tengo rostro propio,
mi propia mirada y pensamiento.
Yo soy indio:
ahora sé que soy verdaderamente mexicano,
porque hablo el idioma mexicano,
la lengua de mis abuelos.
Yo soy indio:
ahora se alegra mucho mi corazón
porque viene un nuevo día, un nuevo amanecer.
Yo soy indio:
ahora siento que pronto acabará esta tristeza,
otra vez podrá reír mi corazón y ser más fuerte.
Yo soy indio:
ahora puedo contemplar la belleza de la danza,
escuchar la música y el canto.
Yo soy indio:
ahora puedo escuchar
la palabra de los ancianos.
Yo soy indio:
ahora vuelve a darme raíces la tierra:
nuestra Madre Tierra.
Natalio Hernández Xocoyotzin

Escritor Nahua