Hace días que llegó septiembre, pero no ha parado de llover. El tema es que tocamos el otoño con la punta de los dedos sin que llegue la caída de las hojas y no para de llover.
Tal vez ahora no sea el mejor momento para retomar esta escritura íntima en público, porque tengo toda la cabeza revuelta, las ideas, las emociones y las pulsiones, pero no se me ocurre otro momento, porque me gusta escribir como pensar en voz alta. El caso es que no llega Otoño y si esto es como que llueve sobre mojado, pues sí.
No, no puedo escribir acá que me siento terrible.
Recuérdenme olvidar, por si lo olvido.
[Otra vez, cambio y fuera]