miércoles, diciembre 18, 2013
lunes, diciembre 09, 2013
Un mundo raro
Mamá solía repetir:
"-Tú puedes hacer lo que quieras (si "quieras" era lo que ella quería).
Sentada en su mecedora, Martha escucha otra vez:
Cuando te hablen de amor y de ilusiones. Y te ofrezcan un sol y un cielo entero...
"- Lo que quieres es lo que tú (yo) necesitas (necesito)." Así crecí, creyendo que "puedo" es la polea del "quiero".
"-¿Entiendes, Martha? (Voy a repetirlo porque necesito entenderlo) Bien, lo diré otra vez. Puedo, tú puedes (yo puedo) hacer (vivir), lo que tú (yo) quieras (diga).
Si te acuerdas de mí no me menciones porque vas a sentir amor del bueno...
(Martha continúa meciéndose)
Mamá... mamá ¿qué otras mentiras repetiste? (Se detiene y toma otra fotografía).
Y si quieren saber de tu pasado, es preciso decir una mentira...
"-Un día (hoy) vas a agradecer mis palabras (mis decretos). Ahora (siempre) no entiendes (no sé cómo incrustarlo en ti). Y entonces vas a recordarme(te)
Di que vienes de allá, de un mundo raro/ que no sabes llorar/ que no entiendes de amor / y que nunca has amado.
(Martha con la sonrisa cubierta sostiene la fotografía).
¡Qué mundo raro, mamá! Nunca "quise" nada, quizá por eso no "pude".
"-Tú (yo) puedes (puedo) hacer lo que tú (yo) quieras (quiero). Con el tiempo (jamás) lo entenderás (lo recordarás).
Martha suspira, mira la fotografía y entona la canción:
Porque yo a donde voy hablaré de tu amor como un sueño dorado y olvidando el rencor, no diré que tu adiós me volvió desgraciado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)