martes, octubre 02, 2007

Una de Mecano: El cine

"... si no sabes volar pierdes el tiempo conmigo..."

Montones de imágenes se agigantan o dimensionan de manera diferente, se clasifican, se destacan, se sitúan, me rescatan.



"La cola de esta noche no tiene final


dos horas confiando que no colgarán


dichoso cartelito de "completo está el local"






Esto es el cine... "¡Esto es Esparta!"




Y Christian Metz (2001), afirma que tal vez todo el edificio de la crítica o el análisis cinematográfico se desmoronaría si el espectador se preguntara:"¿Por qué me ha gustado esta película (¿a mí más que otro, esta película más que a otra?)" Cuestionarse sobre ello, alternar del sueño a la ensoñación, con un poco de suerte evita nuestros afanes teóricos, y nos permite la interacción, que el espectáculo cinematográfico exprese, que fluya lo que está en la pantalla, lo que no somos, que se cumpla con la promesa que expone Jean Baudrillard (1998) "I'll be your mirror", que no significa yo seré tu espejo sino "seré tu ilusión", eso, la ilusión de ser quien no se es, la apariencia, el erotismo de lo que no es, pero parece.


Dicen que el fenómeno fílmico transcurre entre el placer y el desplacer, el espectador no acude a tomar conciencia, el espectador frente a una caja negra que se forma entre las butacas, se sienta y 'comparte' un espacio: a) íntimo; b) interactivo; c) colectivo. Acude a una especie de paradoja entre lo que está frente a sus ojos y lo que crece en su mente, imágenes que completa con evocación, un acto subjetivo; el cine es siempre un acto subjetivo si tomamos como base que es el sujeto, que es una operación de pensamiento, una huella, una impresión, ergo es un acto íntimo.


El cine es interactivo, porque lo que va de lo social es mejorado en la expresión artística fílmica, porque llega a transfigurarse, a yuxtaponerse (Einsestein, 1992). Es per se, parte de un imaginario social (Castoriadis, 1995), y como tal objetivo, categórico; como ese conjunto de atribuiciones que se encuentran presentes en tiempo y espacio en lo social, en lo que transcurre; como ello, como un conjunto de imagentes que no es más que cultura, pero tampoco lo es, y se permea de aquello que el sujeto le proporciona.


"Siempre tendremos París..."




El cine, el cine... ese sitio en la butaca, que se va a negros mientras escuchas como alguien que no conoces, tose o simplemente respira, y hay quienes se acompañan de bebidas o palomitas, y se lo beben y se lo comen, y hay quienes preferimos no comer, mirar, mirar, quedarnos hasta los créditos y dar el justo lugar al técnico, al guionista, al de la cámara tres, a quien lo hace posible.

Ser en forma permanente el 'vouyer', el otro y el que actúa "allí", como un lugar cercano, un sitio y es sólo una proyección; ser el que observa la ventana de otro y se entera y siente cómo se gira la perilla para abrir, para caminar; ser el otro, como principio de alteridad, el que está y no está allí, y aquí... el que mira cómo se crea un movimiento inexistente, un movimiento en el ojo que mira, que no es el del espectador, sino el otro el del cine, como sujeto como textura, que engancha perfecto con la piel y se moja con la lluvia de la imagen, pero queda ilesa a las balas y bombas... El cine no sólo es visto sino que ve al espectador, como un delirio placentero.


Esa mañana la sra Dalloway dijo que iría ella misma por las flores


No se va al cine para tomar conciencia, pero en contradicción se puede ver en el espectáculo cinematográfico la ideología de un pueblo, ¿habrá un cine nacional en México? El cine es ideología, pero también es "la temperatura" del espíritu, es esto y no lo es.




"Hablar de cine", "ir al cine", es un acto evocativo, un acto en la dinámica interna (¿será bueno hablar de lo interno? ¿es bueno una categoría que resuma un constructo?). Hablar de cine nos permite la evocación doble, pero ya no está porque ahora forma parte de nosotros, de nuestra realidad que hemos alterado allí mientras sugeríamos que sólo estábamos recibiendo , ya hemos dado, y justo ese 'toma y daca', no tiene final.





(...) Las luces se apagaron esto va a empezar/


la chica de la antorcha ya ocupó su lugar/


preludio de que algo emocionante va a pasar/


sobre la foto fija de una gran ciudad


los nombres y apellidos de los que serán


actores, directores, productores y demás."


1 comentario:

Moisés Barrios dijo...

Y miles de historias hemos discutido (Babel, 2006), vivido, nos han cautivado... hasta nos dejan pensando durante semanas (Crónicas, 2004). Y qué decir de la compañía, los cacahuates y las palomitas, a veces cerveza o vino tinto, Mafalda, sea en Humboldt, Temixco o Juárez. Lo disfrutamos siempre juntos.