I
Las palabras son infieles,
las líneas de la mano mutables
¿qué será de nosotras,
humanas, efímeras, siempre fugitivas?
Yo me quedo en el hueco de tu mano,
en el humo de los cuerpos,
con la misma sentencia: te quedas, conmigo
Yo me quedo con tu sonrisa
entre los dedos, y sigo.
II
El corazón es una puerta,
una escalera, el hilo roto
y la costumbre de caminar
a ciegas, a solas,
sin tregua, sin descanso.
El corazón es un hijo
y no hay que indicarle el camino,
sólo escuchar el bombeo constante
el aleteo, el respiro.
(Mañana llegarán de nuevo las palomas)
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