Recuerdo el origen de cada fotografía que he colocado aquí, me refiero inequivocamente a aquellas que tienen mi rostro. No puedo evitar recordar el momento (valga decir que soy pésima para recordar las palabras) en que han sido tomadas. Recuerdo y me asustan los recuerdos. Regresa una sensación suavecita en el pecho que los expertos llaman nostalgia y sé que no miento. No me sirve decir la verdad, pero no miento cuando digo que ha pasado el tiempo. No miento cuando pienso que es demasiado lo que pesa en el aire; entonces, cada palabra colocada con matices de deseo no tiene mucho sentido. Sé que es esa sensación tibiecita que viene de lejos, muy lejos, lo que evita mi asma. Y me tranquiliza.
La fotografía que acompaña este blog me la tomaron en el diciembre pasado inmediato, con mi cámara nueva, con mis ganas porque todo fuera diferente, pero sin tiempo para eso. La fotografía que antes acompañaba este blog, no era una autofoto, también fue tomada, ahora quizá ya no la recuerden, pero me encontraba sumergida pensando, en qué, no lo sé, pero sumergía en algún pensamiento de cualquier orden, pues es en desorden como suelo sumergirme. Y el tema es que en días como hoy llegan una cadena de eventos fuera de mí que ya no puedo poseer, sentimientos, sensaciones a los que he dado mi carta de renuncia expresa, manifiesta y latente, todas juntas, pero no sé dónde ponerlo. Quizá es como me han dicho: "... en la basura", pero sucede conmigo que hasta la basura tiene un día para tirarse y o la tiro hoy o se quedará el fin de semana. Y no quiero tirar nada, pues llevo muchos meses, ya se van sumando los años, que no sé dónde acomodarlo, así que un fin de semana más... nada pasará.
Después de todo nada se puede hacer, nada es posible conseguir o tomar o entender, porque aunque adentro las cosas son como son, afuera la vida sigue, y yo con ella, y mi mundo y lo que soy ahora y lo que no soy. Saber quién se es, en días como hoy no tiene utilidad, ninguna, pero tranquiliza saber lo que jamás seré.

Sí, en días como hoy extraño tanto, lo vivido, lo amado, el asombro, pero la absurda certeza, por absurda es certeza, de saber que no haces par y eso no se puede cambiar y no cambiará, hace que te quedes donde has decidido estar.