miércoles, enero 25, 2012

100 Cosas Que Amo




Una noche comenzaba a “pensar” –ejercicio que no me gusta. Así que decidí hacerlo a un lado y mejor recordar gracias a un TT 100 cosas que amo. Evidentemente el orden no es por jerarquía emocional o importancia, tal como se venían a la mente.  Lo interesante es que debían de ser cosas y no personas. Acá el resultado:

1. El café (americano, latte, macciato… ¡el café!).
2. La leche (Fría, caliente, tibia).
3. Mirar la luna (Llena, menguante…)
4. Evidentemente la literatura
5. ¡El cine!
6. Dormir soñando
7. Los peces, los míos.
8. El teatro.
9. El mar, mirarlo y sentirlo.
10. La lluvia
11. Las tortugas
12. La música
13. La música de Joaquín Sabina
14. La literatura de José Saramago
15. La literatura de Virginia Woolf
16. Escribir poesía
17. El jazz
18. El suelo bajo mis pies, el cielo sobre mí.
19. Descalzarme
20. La energía de la luna
21. Poder utilizar lentes oscuros
22. Mi cámara fotográfica
23. Hacer fotografía
24. La pintura
25. Escuchar la palabra “tía” de mis sobrinas y sobrino
26. Las libretas con hojas en blanco
27. El helado
28. Las donas
29. La voz de mi madre
30. La sonrisa de mi hermana
31. Las manos de mi hermano
32. El vino tinto
33. Mi armónica
34. Mi ordenador (los dos)
35. Ser mujer
36. Nacer en esta época
37. Dictar clase
38. Ver películas con…
39. El amanecer
40. Verte dormir
41. La cerveza oscura
42. El whisky
43. El agua mineral
44. El tequila frío
45. Las gorras
46. Los gorros
47. Los zapatos
48. La crema
49. Las tazas
50. Woody Allen (su trabajo)
Mi "con..."




51. Todos los sobrenombres que me ha puesto mi mamí
52. Conversar, conversar, conversar…
53. La astrología con Bren


54 Las letras
55. Equivocarme de día al despertar y que pueda seguir durmiendo
56. Estirarme al despertar
57. El olor a tabaco
58. Ducharme
59. Los lápices
60. Los bolígrafos
61. Llamarme Junio, nacer en junio
62. Las pulseras (de hilo, de plata, de cuero…)
63. Los zapatos tenis blancos
64. El abrazo, el buen y sincero abrazo
65. Entrelazar las manos al dormir
66. El recuerdo de la voz de mi padre
67. La lectura de Michel Foucault
68. Las piedras que mi abuela hizo preciosas cuando las tocó
69. El lugar donde nací.
70. La historia de mi nacimiento
71. Leer, leer, leer, leer ¿Ya dije leer?
72. Reír a carcajadas con Demora Liliana
73. El cine de Buster Keaton
74. La forma de las bicicletas
75. El jugo de mandarina
76. Las ventanas
77. Dormir con mi mamí
78. Bailar con mi hermana
79. Ser hija y hermana
80. Caminar sin prisa
81. Viajar en carretera con…
82. “El café” con mi amigo Ro
83. La carne
84. La soya
85. Las plantas
86. Los encendedores
87. El asombro en mis alumnos/alumnas
88. El refresco de lata
89. Tomar agua en recipientes de barro
90. Las lámparas, todas.
91. La crema humectante
92. Mis lentes, no los que tengo, ver bien
93. Mis manos “… que dicen futuro”
94. Las máscaras, no las de las personas, de barro, de metal…
95. El sonido de sus pasos
96. Nuestro gusto para la elección de alimentos
97. La conversación eterna, con sentido del humor con Renée, Aldo y Emanuel
98. Los juegos de palabras como bromas “cerebrales”
99. Hacer este ejercicio porque me permite recordar las #100CosasQueAmo
Y número 100, ¡ESTAR VIVA, ser Bicho, tener la capacidad de asombro! de las #100CosasQueAmo

lunes, enero 16, 2012

Una reflexión: "La adelita"

Una de las fotografías que más atrapa la atención de las personas es quizá la del famoso personaje femenino, "La adelita", esa fotografía que motivara canciones, películas, expresiones verbales, hasta convertirse en un símbolo femenino de nuestra cultura; mítica compañera que en tiempos de la revolución presuntamente existió y dio su nombre a otras más quienes siguieron sus pasos, caminando por la vía o al lado del caballo de su charro.

Mientras escribo sonrío pensando en la fuerza de la fotografía que acompaña mis palabras. Admirémosla, con excepción de una figura quienes aparecen en ella son mujeres, tal excepción no puede afirmarse con certeza, se supone luego que no sea posible diferenciarla y saber si era también una mujer, se trata de quien espera aún en con el pie derecho en el vagón, mientras su rostro se asoma. El resto todas mujeres, seis. La mujer de frente a la izquierda se asoma y tiene la postura alerta,  lleva el rebozo también cubriéndole parte de la cabeza, mira haca el lado opuesto al descender; a la derecha otra quien sólo mira para descender sin mayor actitud; nadie posa a la cámara, pero una de ellas parece mirarnos, mirar al fotógrafo, hacia quien la mira.



Y esta lectura acerca de la fotografía ha nacido de una lectura a su vez de Santiago Ramírez, "El Mexicano. Psicología de sus motivaciones." En ese lugar, el hallazgo: 

"La revolución fue la única forma en que la mujer pudo hacer expresiva una sexualidad reprimida y soterrada: fue la única forma en que pudo paternizar la fuerza de un instinto tan larga y violentamente reprimido. Todo lo masculino que en ella había, llevó a impulsar al guerrillero, el cual era su masculino proyectado, contra todo lo que la sojuzgaba y ataba. A más de eso su femineidad, en la relación con "su hombre", más que en la relación "con su hijo" se hizo patente y manifiesta. Fue un momento en la historia de México en que la mujer, tal vez como nunca hasta entonces ni después, pudo expresar su femineidad más como "mujer" que como "madre."
Tal hallazgo, da la explicación de mi curiosidad, mi necesaria búsqueda más adelante por fuentes que si bien no me revelaran la identidad de "La Adelita" me ampliaran el horizonte sobre el cual se daba su existencia. El hallazgo es así, aparece ante la vista sin ser buscado, está ahí, tropezamos con él y nos inquieta, nos remite a las formas que ansiábamos entender, pero hasta ese momento no lo sabíamos.

Buscar datos acerca de "La Adelita", me llevó a conocer que incluso había quienes dudaban de su existencia física, encarnada en una persona, por el contrario se entiende que era el símbolo de una época, de una manifestación femenina, un modo de expresión, tal como lo entiende Santiago Ramírez. En realidad me parece que a estas alturas de mi curiosidad es lo menos importante, lo que comprendo y acepto es lo mucho que me inquietan las palabras, la imagen, la idea: rebeldía, empoderamiento, expresión de una sexualidad reprimida, asumir el lugar en la historia... No lo sé, pero entiendo que somos cada día, desde trincheras diferentes, "La Adelita" que va por la vía, al lado de su ideal, de su lucha, de su credo. Como yo, como otras, como tantas. Ya lo he dicho en otro lugar: "Una es la mujer que vive en el mundo, con muchos nombres, con tantos rostros, pero sigue siendo una, la mujer."