lunes, enero 16, 2012

Una reflexión: "La adelita"

Una de las fotografías que más atrapa la atención de las personas es quizá la del famoso personaje femenino, "La adelita", esa fotografía que motivara canciones, películas, expresiones verbales, hasta convertirse en un símbolo femenino de nuestra cultura; mítica compañera que en tiempos de la revolución presuntamente existió y dio su nombre a otras más quienes siguieron sus pasos, caminando por la vía o al lado del caballo de su charro.

Mientras escribo sonrío pensando en la fuerza de la fotografía que acompaña mis palabras. Admirémosla, con excepción de una figura quienes aparecen en ella son mujeres, tal excepción no puede afirmarse con certeza, se supone luego que no sea posible diferenciarla y saber si era también una mujer, se trata de quien espera aún en con el pie derecho en el vagón, mientras su rostro se asoma. El resto todas mujeres, seis. La mujer de frente a la izquierda se asoma y tiene la postura alerta,  lleva el rebozo también cubriéndole parte de la cabeza, mira haca el lado opuesto al descender; a la derecha otra quien sólo mira para descender sin mayor actitud; nadie posa a la cámara, pero una de ellas parece mirarnos, mirar al fotógrafo, hacia quien la mira.



Y esta lectura acerca de la fotografía ha nacido de una lectura a su vez de Santiago Ramírez, "El Mexicano. Psicología de sus motivaciones." En ese lugar, el hallazgo: 

"La revolución fue la única forma en que la mujer pudo hacer expresiva una sexualidad reprimida y soterrada: fue la única forma en que pudo paternizar la fuerza de un instinto tan larga y violentamente reprimido. Todo lo masculino que en ella había, llevó a impulsar al guerrillero, el cual era su masculino proyectado, contra todo lo que la sojuzgaba y ataba. A más de eso su femineidad, en la relación con "su hombre", más que en la relación "con su hijo" se hizo patente y manifiesta. Fue un momento en la historia de México en que la mujer, tal vez como nunca hasta entonces ni después, pudo expresar su femineidad más como "mujer" que como "madre."
Tal hallazgo, da la explicación de mi curiosidad, mi necesaria búsqueda más adelante por fuentes que si bien no me revelaran la identidad de "La Adelita" me ampliaran el horizonte sobre el cual se daba su existencia. El hallazgo es así, aparece ante la vista sin ser buscado, está ahí, tropezamos con él y nos inquieta, nos remite a las formas que ansiábamos entender, pero hasta ese momento no lo sabíamos.

Buscar datos acerca de "La Adelita", me llevó a conocer que incluso había quienes dudaban de su existencia física, encarnada en una persona, por el contrario se entiende que era el símbolo de una época, de una manifestación femenina, un modo de expresión, tal como lo entiende Santiago Ramírez. En realidad me parece que a estas alturas de mi curiosidad es lo menos importante, lo que comprendo y acepto es lo mucho que me inquietan las palabras, la imagen, la idea: rebeldía, empoderamiento, expresión de una sexualidad reprimida, asumir el lugar en la historia... No lo sé, pero entiendo que somos cada día, desde trincheras diferentes, "La Adelita" que va por la vía, al lado de su ideal, de su lucha, de su credo. Como yo, como otras, como tantas. Ya lo he dicho en otro lugar: "Una es la mujer que vive en el mundo, con muchos nombres, con tantos rostros, pero sigue siendo una, la mujer."






No hay comentarios.: