viernes, febrero 15, 2013

Vacaciones en el “Hotel Transylvania”

Un Drácula sobreprotector, un hombre lobo que es padre de familia, un Frankestein enamorado y la rebeldía juvenil de una joven vampira, son los personajes de “Hotel Transylvania, bajo la dirección de Genndy Tartakovsky, creador de clásicos de Cartoon Network como “El Laboratorio de Dexter”. Sin duda, octubre es el escenario para que emerjan en la pantalla grande los monstruos (la esperada cinta “Frankenweenie” del Director Tim Burton lo confirma). “Hotel Transylvania”, podemos afirmar, pretende hacerse un lugar en el corazón de quien asiste a la sala de cine.




La historia de “Hotel Transylvania”, cuenta las vicisitudes que Drácula (Adam Sandler) enfrenta cuando Jonathan (Andy Samberg), un humano adolescente, invade su hotel en la víspera del cumpleaños número 118 de su hija Mavis (Selena Gómez). Ya en los primeros minutos de la cinta sabemos que estamos ante un padre sobre sobreprotector, lo novedoso es que se trata de nada más y nada menos del vampiro de vampiros, quien si es capaz de crear un hotel de esta categoría, cómo no ser capaz de impedir que los jóvenes se conozcan, todo con tal de evitar que su hija Mavis se aleje del hogar. 

El doblaje en español, ya característico por su calidad en México, se renueva en esta ocasión con las voces de Mauricio Castillo, Violeta Isfel, Cristóbal Orellana y Mimí, cantante y conductora, quienes, debemos de decirlo, están a la altura de sus contrapartes en inglés (Kevin James, Selena Gómez, Andy Samberg y Fran Drescher). 

El filme consigue arrebatar la sonrisa, sobre todo mientras nos presenta a cada uno de los huéspedes, todo ocurre en el “Hotel Transylvania”, dan ganas de tomar unas vacaciones para descansar ahí, pues con tono relajado y humor sencillo uno puede saber que la idea de descanso nunca fue tan deliciosamente monstruosa como ahora. 

 @jazzczcx

jueves, febrero 14, 2013

Pereza no entereza

¿Sabe usted? Estoy reuniendo toda la entereza del mundo para ganarle a mi pereza. 

En fechas últimas no sé qué me pasa que nomás no consigo llegar a este sitio. Escribo en otro lado lo que habré de continuar acá y al momento de hacerlo me olvido. ¿Será que no me parece interesante lo que diré? Creo que no. Si fuera el tema por todos lados me han gritado que se trata de ego. En realidad creo que eso no es verdad, se trata de mí. No me parece interesante, así de sencillo.

Recuerdo que alguien me habló sobre la importancia personal, restarse importancia personal. Eso debería de hacer, porque en fechas últimas mi pereza ha hecho que sólo me mire de vez en cuando en el espejo, total que estoy ciento por cien en mi mente, pero no donde debo de estar que es afuera: haciendo, escribiendo, construyendo. Tengo una pereza que me asusta. Imagine usted que para llegar a este momento me hice trampas, cosas sencillas. Sí, señor/señora, tengo pereza, no entereza. Porque finalmente tampoco interesa qué motivos me orillan a no hacer. 

Ahora veo que he escrito un par de párrafos, tal vez he ganado la batalla. Eso sería satisfactorio. Porque bien que sé que debo de hacer al menos por estas horas un par de proyectos, a los cuales no les interesa mi pereza, entereza o lo que sea. Es mejor aún no les interesa si me interesan. Deben de estar terminados porque no hay más alternativa. 

En fin, recientemente he visto cine, creo que bastante para hablar del tema y escribirlo. Leído, bastante también para compartirlo ¿Qué me ha pasado? No lo sé. Quizá, ahora que he vencido sin entereza a la pereza, haya conseguido algo. Al menos usted, si me ha leído, ahora conoce las sin razones de mi ausencia. 

Buena noche, buena madrugada. 

[cambio y fuera]

jueves, febrero 07, 2013