¿Sabe usted? Estoy reuniendo toda la entereza del mundo para ganarle a mi pereza.
En fechas últimas no sé qué me pasa que nomás no consigo llegar a este sitio. Escribo en otro lado lo que habré de continuar acá y al momento de hacerlo me olvido. ¿Será que no me parece interesante lo que diré? Creo que no. Si fuera el tema por todos lados me han gritado que se trata de ego. En realidad creo que eso no es verdad, se trata de mí. No me parece interesante, así de sencillo.
Recuerdo que alguien me habló sobre la importancia personal, restarse importancia personal. Eso debería de hacer, porque en fechas últimas mi pereza ha hecho que sólo me mire de vez en cuando en el espejo, total que estoy ciento por cien en mi mente, pero no donde debo de estar que es afuera: haciendo, escribiendo, construyendo. Tengo una pereza que me asusta. Imagine usted que para llegar a este momento me hice trampas, cosas sencillas. Sí, señor/señora, tengo pereza, no entereza. Porque finalmente tampoco interesa qué motivos me orillan a no hacer.
Ahora veo que he escrito un par de párrafos, tal vez he ganado la batalla. Eso sería satisfactorio. Porque bien que sé que debo de hacer al menos por estas horas un par de proyectos, a los cuales no les interesa mi pereza, entereza o lo que sea. Es mejor aún no les interesa si me interesan. Deben de estar terminados porque no hay más alternativa.
En fin, recientemente he visto cine, creo que bastante para hablar del tema y escribirlo. Leído, bastante también para compartirlo ¿Qué me ha pasado? No lo sé. Quizá, ahora que he vencido sin entereza a la pereza, haya conseguido algo. Al menos usted, si me ha leído, ahora conoce las sin razones de mi ausencia.
Buena noche, buena madrugada.
[cambio y fuera]
No hay comentarios.:
Publicar un comentario