Dormí en el sillón, el más grande. No me parece raro, solía hacerlo cuando la noche apretaba con su cadena de reclamos. Allí, tumbada con el libro en turno, la cadena ni a soga llegaba y podía conciliar el sueño.
Hace algún tiempo que no lo hacía... já, acá me detengo ¿qué rayos significa "algún tiempo"'? Pues nada que me ayuda a no desdramatizar lo cotidiano, no dejar claro que tal vez la expresión "algún tiempo" es menos que un año, algunos meses, pero no un par de semanas o a diario, como en aquellos días de la metamorfosis de la soga en cadena.
Tal que dormí en el sillón y me molesta un poco la espalda y el cuello, pero no la pasé tan mal. Desperté un poco antes de la hora reglada, así que incluso recuperé tiempo perdido. Supongo que ya puedo afirmar que entre la estrechez del respaldo y la bracera, a una se le acomodan mejor las ideas. Por la madrugada pensaba en los horarios para leer y para escribir. En el par de sagas literarias de moda que me gustaría leer, en la novela que recién comienzo de José Saramago, "Memorial del convento"; también pensé en Julio Cortázar y que su novela Rayuela cumple hoy 50 años, eso me gustó más. Me quedé dormida aceptando que me gusta mucho el arroz, en todas las formas y que tengo muchas ganas de escribir en mi máquina nueva, pero que es de hace un par de décadas.
Me gustan los sillones largos como para vivir ahí, supongo que es por eso y no por enfado que una se sale de la cama y piensa, piensa, sin sentir el frío de la madrugada.

2 comentarios:
Lo entendí como el efecto Morfeo del sofá.
Sí, me parece bien bautizado. ;-)
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