miércoles, noviembre 19, 2008

La azotea



Me gusta permanecer en la azotea de mi casa. Estoy segura que no podré jamás tomar una buena foto desde ese lugar, pero el sitio me fascina. Hace dos o tres días me prometí escribir desde ese sitio una obra pequeña y sin ambiciones. Igual que desde allí me dije que debía volver a tomar fotos, a pintar, a escuchar música, a leer y creo que lo he conseguido o estoy en el camino.



Me gusta la azotea, entre otras cosas porque me digo todos los insultos de los que soy capaz, porque no me arrojé de allí hace años y no lo hago aún, y apenas entiendo que no era mi tiempo para hacerlo. Ahora me gusta estar allí sabiendo que no me arrojaré y hasta planeo una reunión en ese sitio.



Me gusta además de la azotea el ritual de ascenso y descenso, pero sobre todo los insultos que se me ocurren, el mejor hasta hoy es denominarme: "sin embargo", "urgente".


Y las manzanas, las manzanas... nada, "urgente", "sin embargo", qué chinga conmigo.

Cambio y fuera.

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