"Maribel, dile a la niña que limpie el polvo del cuadro, anda, apúrate que es la imagen de mi madre. Debe estar intacta. Maribel que la niña se apure, quiero que cuando entre mi madre vea que está perfecta como ella, que los ojos le brillan desde allí, que iluminan todo como siempre.
Ven, Min, Mines, acércate, se llama Raphael es un cantante español, me gusta mucho; ven, siéntate aquí, cerquita... canta conmigo:
Como yo te amo como yo te amo
convéncete, cónvencete, nadie te amará
como yo te amo, como yo te amo, olvídate
nadie te amará, nadie te amará,
Nadie porque yo
te amo con la fuerza de los mares yo
te amo con el ímpetu del viento yo
te amo en la distancia y en el tiempo yo
te amo con mi alma y con mi carne yo
te amo como el niño a su mañana yo
¿Te gusta? ¡Claro que te gusta! ¡Eres mi hija! Princesa... esa es tu canción..."
Y era mi canción, y el hombre gritando era mi padre, y yo princesa por su boca, por su invocación; y él quien sujetaba como ahora yo, 27 años más tarde, un cigarro de la misma marca, y canto la misma canción y miro un marco vacío, porque no tuve una foto que iluminara todo, y ese marco se empolva de cuando en cuando, pero es suyo, él me lo dio. Padre, hoy...esa es tu canción:
Te amo como el hombre a sus recuerdos yo
te amo puro grito y en silencio yo
te amo de una forma sobre humana yo
te amo en la alegría y en el llanto yo
te amo en el peligro y en la calma yo
te amo cuando gritas cuando callas yo
te amo tanto yo te amo tanto yo
¿Cómo te digo adiós si no hubo un hasta siempre, no me pediste que llegara, me solicitaste lo contrario mientras reías y no parabas de hablar? Sin saberlo me sostenía de tu risa y tu manera de andar. Te dije sonriendo 20 años después: camino como tú, son las mismas pisadas, y sólo sonreíste, ambos sabíamos que era verdad. La pisada es la misma y el camino distinto.
Como yo te amo, como yo te amo, recuérdalo, recuérdalo
nadie te amará, nadie te amará,
como yo te amo, como yo te amo, olvídate, olvídate
nadie te amará
nadie te amará
nadie porque yo...
A veces me ocurre que no puedo parar de preguntarme cómo tomabas el café o el sabor de aquella bebida que sostenías mientras cantabas entre Raphael , Leonardo Favio, Leo Dan y Julio Iglesias tu tristeza, esa tristeza incomprensible que heredé, esa tristeza que mi tía Maribel me explicara era porque yo estaba de visita, vacaciones cortas, nada más, después me iría, tú y mi madre se habían separado, así, porque se les acabaron los teamos y me los regalaron todos juntos. Tal vez -hoy me da por pensar-, estabas triste como yo, porque te daba la gana estarlo sin más y los demás lo justificaban y yo, ahora, adulta, canto la misma canción, miro ese cuadro vacío que mandaste a hacer para mí y pienso, "como yo te amo... nadie te amará..." aunque no estés, porque no estás, aunque no estuviste, porque no estuviste... porque soy porque no estás, por lo que soy y no estás, por lo que no estás y soy.
Te amo como el hombre a sus recuerdos yo
te amo puro grito y en silencio yo
te amo de una forma sobre humana yo
te amo en la alegría y en el llanto yo
te amo en el peligro y en la calma yo
te amo cuando gritas cuando callas yo
te amo tanto yo te amo tanto yo
Han pasado dos décadas, dos meses después de su muerte, dos en una sala hace más de veinte años, sólo yo en esta sala, no, dos, también dos, yo y esa canción.
Cambio y fuera.
Ven, Min, Mines, acércate, se llama Raphael es un cantante español, me gusta mucho; ven, siéntate aquí, cerquita... canta conmigo:
Como yo te amo como yo te amo
convéncete, cónvencete, nadie te amará
como yo te amo, como yo te amo, olvídate
nadie te amará, nadie te amará,
Nadie porque yo
te amo con la fuerza de los mares yo
te amo con el ímpetu del viento yo
te amo en la distancia y en el tiempo yo
te amo con mi alma y con mi carne yo
te amo como el niño a su mañana yo
¿Te gusta? ¡Claro que te gusta! ¡Eres mi hija! Princesa... esa es tu canción..."
Y era mi canción, y el hombre gritando era mi padre, y yo princesa por su boca, por su invocación; y él quien sujetaba como ahora yo, 27 años más tarde, un cigarro de la misma marca, y canto la misma canción y miro un marco vacío, porque no tuve una foto que iluminara todo, y ese marco se empolva de cuando en cuando, pero es suyo, él me lo dio. Padre, hoy...esa es tu canción:
Te amo como el hombre a sus recuerdos yo
te amo puro grito y en silencio yo
te amo de una forma sobre humana yo
te amo en la alegría y en el llanto yo
te amo en el peligro y en la calma yo
te amo cuando gritas cuando callas yo
te amo tanto yo te amo tanto yo
¿Cómo te digo adiós si no hubo un hasta siempre, no me pediste que llegara, me solicitaste lo contrario mientras reías y no parabas de hablar? Sin saberlo me sostenía de tu risa y tu manera de andar. Te dije sonriendo 20 años después: camino como tú, son las mismas pisadas, y sólo sonreíste, ambos sabíamos que era verdad. La pisada es la misma y el camino distinto.
Como yo te amo, como yo te amo, recuérdalo, recuérdalo
nadie te amará, nadie te amará,
como yo te amo, como yo te amo, olvídate, olvídate
nadie te amará
nadie te amará
nadie porque yo...
A veces me ocurre que no puedo parar de preguntarme cómo tomabas el café o el sabor de aquella bebida que sostenías mientras cantabas entre Raphael , Leonardo Favio, Leo Dan y Julio Iglesias tu tristeza, esa tristeza incomprensible que heredé, esa tristeza que mi tía Maribel me explicara era porque yo estaba de visita, vacaciones cortas, nada más, después me iría, tú y mi madre se habían separado, así, porque se les acabaron los teamos y me los regalaron todos juntos. Tal vez -hoy me da por pensar-, estabas triste como yo, porque te daba la gana estarlo sin más y los demás lo justificaban y yo, ahora, adulta, canto la misma canción, miro ese cuadro vacío que mandaste a hacer para mí y pienso, "como yo te amo... nadie te amará..." aunque no estés, porque no estás, aunque no estuviste, porque no estuviste... porque soy porque no estás, por lo que soy y no estás, por lo que no estás y soy.
Te amo como el hombre a sus recuerdos yo
te amo puro grito y en silencio yo
te amo de una forma sobre humana yo
te amo en la alegría y en el llanto yo
te amo en el peligro y en la calma yo
te amo cuando gritas cuando callas yo
te amo tanto yo te amo tanto yo
Han pasado dos décadas, dos meses después de su muerte, dos en una sala hace más de veinte años, sólo yo en esta sala, no, dos, también dos, yo y esa canción.
Cambio y fuera.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario