Avanzo por el pasillo ... en puntas... me toco el rostro, las lágrimas siguen allí, no cesarán... para adentro duele... comienzo a erguirme, la espalda toma su dimensión. Esta humedad en los ojos no se irá.
En puntas, la casa vacía, nadie despertará esta noche ni la siguiente, pero sigo en puntas, si muevo una taza, si no camino de este modo, no encontraré la manera de llegar al dormitorio, a la misma cama, al mismo lugar...
El ruido me devuelve el vacío, el ruido me recuerda que se ha ido cayendo parte a parte la compañía en esta casa; el ruido me recuerda que no tengo, que no hay, que no existe, que soy yo quien mueve, quien prende la luz, quien busca las mascotas, el ruido me recuerda lo que quiero olvidar, pero empeño cada centavo de mi sueldo en recordar: esta casa está sola.
En puntas sigo a la cocina, con café en la mano, prefiero el periódico debajo del brazo izquierdo, prefiero el café al cigarro, hasta ahora lo sé; prefiero este café a otra bebida; prefiero ver esta portada una vez más sin comentarios adicionales; prefiero el silencio y el pase de hojas sin más ojos que los míos.
¿Por qué sigo en puntas cuando voy al baño; por qué voy en puntas a responder el teléfono; por qué en puntas por mi lápiz de dibujo; por qué en puntas a buscar un libro? ¿Y por qué no?
No quiero que termine este mes, no quiero que termine este año. No quiero que llegue noviembre y no quiero que me rebase esta casa; no quiero que sea otra vez junio, no quiero que deje de querer lo que quiero ahora: seguir en puntas por esta casa que está sola, pero está entera.
En puntas... mientras hay tanto ruido adentro, aquí, cerquita, en el pecho y sigo teniendo los ojos llenitos de agua, porque sí, porque no, porque vi y viví.
[Cambio y fuera]
En puntas, la casa vacía, nadie despertará esta noche ni la siguiente, pero sigo en puntas, si muevo una taza, si no camino de este modo, no encontraré la manera de llegar al dormitorio, a la misma cama, al mismo lugar...
El ruido me devuelve el vacío, el ruido me recuerda que se ha ido cayendo parte a parte la compañía en esta casa; el ruido me recuerda que no tengo, que no hay, que no existe, que soy yo quien mueve, quien prende la luz, quien busca las mascotas, el ruido me recuerda lo que quiero olvidar, pero empeño cada centavo de mi sueldo en recordar: esta casa está sola.
En puntas sigo a la cocina, con café en la mano, prefiero el periódico debajo del brazo izquierdo, prefiero el café al cigarro, hasta ahora lo sé; prefiero este café a otra bebida; prefiero ver esta portada una vez más sin comentarios adicionales; prefiero el silencio y el pase de hojas sin más ojos que los míos.
¿Por qué sigo en puntas cuando voy al baño; por qué voy en puntas a responder el teléfono; por qué en puntas por mi lápiz de dibujo; por qué en puntas a buscar un libro? ¿Y por qué no?
No quiero que termine este mes, no quiero que termine este año. No quiero que llegue noviembre y no quiero que me rebase esta casa; no quiero que sea otra vez junio, no quiero que deje de querer lo que quiero ahora: seguir en puntas por esta casa que está sola, pero está entera.
En puntas... mientras hay tanto ruido adentro, aquí, cerquita, en el pecho y sigo teniendo los ojos llenitos de agua, porque sí, porque no, porque vi y viví.
[Cambio y fuera]
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