"Posdata:_
Yo te dije que en tus manos cabe el mundo; yo te dije que no dejas duda que ha llegado el amanecer si se quedan tus ojos cerca. Yo te dije ... (...y este jarrón sigue roto) y hay tanto silencio... yo te dije que hay colores sobre mí y me sobra este estúpido silencio -este silencio entero, este mudo y harto y tosco y absurdo y manco silencio- que está en todas partes sin tu nombre.
Yo te dije que en tus manos cabe el mundo y cobijas mi rostro, y me sé con el cuerpo en grumos, de sal, de azúcar, breves granitos cuando me tocas... cuando me atrapas... cuando me esfumo. Yo te dije que me miras y desvanezco, arenita, pizca, reloj de arena.
Yo te dije que escribo, harto, duermevela, siniestra. Yo te dije te voy a contar esta historia será una sentencia. Yo te dije que haces falta, aquí y por todos lados. Yo te dije gritando tu nombre en las orillas, en las esquinas, en las letras, a la ventaja; yo te dije lo que me faltas, que no me sobras, que me quedo sin mí, sin ti, sin nada, lejos, dentro, afuera, hasta siempre.
Yo te dije y escribí esa carta y la leíste y le llamaste tiempo y espera y tregua y espanto y yo te dije su único nombre: profecía. Yo te dije no puedo quedarme, no puedo, no quiero, no tengo tiempo, no quiero tu tiempo, tu instante. Yo te dije no me esperes... agrieto tu nombre en la garganta...Yo te dije no me busques no hay nada que encontrarme, soy la misma, la que se marcha.
Yo te dije y escribo esta carta, comenzando por la posdata..."
Yo te dije que en tus manos cabe el mundo; yo te dije que no dejas duda que ha llegado el amanecer si se quedan tus ojos cerca. Yo te dije ... (...y este jarrón sigue roto) y hay tanto silencio... yo te dije que hay colores sobre mí y me sobra este estúpido silencio -este silencio entero, este mudo y harto y tosco y absurdo y manco silencio- que está en todas partes sin tu nombre.
Yo te dije que en tus manos cabe el mundo y cobijas mi rostro, y me sé con el cuerpo en grumos, de sal, de azúcar, breves granitos cuando me tocas... cuando me atrapas... cuando me esfumo. Yo te dije que me miras y desvanezco, arenita, pizca, reloj de arena.
Yo te dije que escribo, harto, duermevela, siniestra. Yo te dije te voy a contar esta historia será una sentencia. Yo te dije que haces falta, aquí y por todos lados. Yo te dije gritando tu nombre en las orillas, en las esquinas, en las letras, a la ventaja; yo te dije lo que me faltas, que no me sobras, que me quedo sin mí, sin ti, sin nada, lejos, dentro, afuera, hasta siempre.
Yo te dije y escribí esa carta y la leíste y le llamaste tiempo y espera y tregua y espanto y yo te dije su único nombre: profecía. Yo te dije no puedo quedarme, no puedo, no quiero, no tengo tiempo, no quiero tu tiempo, tu instante. Yo te dije no me esperes... agrieto tu nombre en la garganta...Yo te dije no me busques no hay nada que encontrarme, soy la misma, la que se marcha.
Yo te dije y escribo esta carta, comenzando por la posdata..."
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