lunes, febrero 09, 2009

... la víscera


Yo tengo este corazón y huesos que rodean lo que duele
yo tengo el paladar vacío y el cuchillo hendido
hasta el fondo, hasta adentro,
la faringe rota, la garganta abismada.

Dicen que mi dolor de vísceras se llama infinito,
dicen que es estupidez lo que cargo
y me duele la espalda y me arde el estómago,
dicen que ya no me sostengo porque no hay equilibrio:
dicen que la vida debe estar en otra parte,
y los huesos y la jaula y el esqueleto,
y este idioma temprano, tan temprano, tan tarde,
tan efímero, tan mío, tan sin tregua, tan desválido.

Yo tengo este corazón y sangre bombeando al vacío
yo tengo este corazón y me rindo y me mando al calce de la hoja
y me firmo y me temo y me asumo sin tregua:
¡yo en esta jaula, en esta isla, en esta parte del mundo;
yo aquí, tan sin Dios, tan sin mí, tan cortina de humo,
tan absurda, tan siniestra, tan ninguna!

Yo soy este sabor, yo soy mi sed, mi cansancio;
dicen que si hoy me quedo no me rindo,
dicen... yo ya no escucho, yo ya no hablo,
yo ya me miento, yo soy este confin,
yo soy este veredicto y la garganta rota,
y la sed y esta tos seca repitiendo: te has ido.




[Cambio y fuera]

No hay comentarios.: