Creo en que las palabras tienen muchas funciones, pero de la que más me gusta es su sentido como vehículo, permiten eso: exteriorizar las emociones. A veces coincido con quienes admiten que lo que no se pronuncia no existe y es que verbalizar es también hacer contacto con el exterior desde el interior... -chingá otra vez el interior.
A mí me gustan las palabras, si no fuera así no tendría sentido este espacio y las largas conversaciones con las diversas personas en mi vida. En fechas últimas me gusta mucho la imagen, comenzó con la pintura que no es por mucho parecida a la fotografía que de nuevas es mi pasatiempo favorito. Mientras escribo poesía "pienso" en imágenes, más de una vez coincido que soy la última en hacer consciente lo que la poesía dice, tiene que transcurrir algún tiempo para que ello ocurra. Extraño, pero cierto, más de una vez no tengo idea de lo que ahí queda plasmado y más de una vez alguien íntimo debe decirme cuál era el proceso. Sin embargo, creo en ello.
Hace un par de días que determinaron que mi condición no era óptima para seguir el mismo ritmo de trabajo y de ejercicio mental, me recetaron descanso, tranquilidad y más pausas. La verdad no comprendí nada, porque eso me ocurre, soy reacia en esa idea. En fin que pensé en Copernico, pensaba que a mí me ocurre lo mismo, me dicen y me dicen y yo sólo pienso:" Y sin embargo se mueve".
Últimamente traigo muchas ganas de tirarme en paracaídas, será porque quiero comprobar que la tierra es redonda, que lo que quiero en mi vida me va a encontrar y que si me tiro de un paracaídas, por alguna razón seguiré "volando", porque pienso que a las mujeres como yo sólo se les puede encontrar sin gravedad, suspendidas, detenidas entre la tierra y el suelo, así es... me asumo etérea, porque como Copernico, pero aplicado al tic-tac de mi corazón:_ Y sin embargo... se mueve.

