Así ha comenzado la semana... una larga lista de estornudos... sin cesar... uno tras de otro. Los ojos se perciben como pequeños, y a la lista se suman pesadumbres por colores y por olores que es mucho peor. La cuestión es que tengo rinitis, así que el padecimiento - yo diría que natural- de la gripa, se asume como terriblemente enfadoso, por la cantidad de olores que puedo percibir. No digas los que recuerdo. Porque mi memoria -y en eso tiene razón mi madres, es larga- no colabora, hace que los lugares estén por olor, por color, pero debo reconocer nunca por distancia y, en fechas últimas, tampoco por persona.
En fin que la gripa llegó a casa, a mi nariz y a mí. Ahora me toca lo de arroparme, revisar que tome líquidos y desear que un estornudo no termine con el discurso cotidiano, mientras dicto clases. Así es esto. lo mejor es que con la gripa siempre está de la mano la reflexión y el necesario descanso, si es que achuuuuuuuuuuuuuuuuuu! Lo permite... ni bodo... así es.
Lo mejor del... achúú... son los apapachos de mi gente... porque no contagio... nomás achuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, me abrazan.
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