Hoy... adentro, dentro, pensé en la esperanza... en la tibia y sin comparsa, en la que no tiene por qué existir, pero existe. Sentí no el argumento y la razón a cuestas; sentí y siento la más tibia esperanza, porque todo está en orden: mi corazón, mi razón, mi emoción, mi palabra. Y recordé que hace tiempo me repetía que no quería, que no me servía, que no podía y que estaba tan harta de... y ahora estoy acá "hablando" de la esperanza, hablando de aquello que antes no quería ni tocar, porque ya no podía.
Me la encontré leyendo, sí, como siempre, en este poema del maestro Mario Benedetti, como siempre, con toda su magia, y entendí... sonreí mientras paladeaba la certeza que alguien más saboreaba cuál es la esperanza que yo quiero; la misma que hoy tengo, la misma que está conmigo...
Me sirve no me sirve
Mario Benedetti
La esperanza tan dulcetan pulida tan triste
la promesa tan leve
no me sirve
no me sirve tan mansa
la esperanza
la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve
no me sirve tan sabia
tanta rabia
el grito tan exacto
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve
no me sirve tan bueno
tanto trueno
el coraje tan dócil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve
no me sirve tan fría
la osadía
si me sirve la vida
que es vida hasta morirse
el corazon alerta
si me sirve
me sirve cuando avanza
la confianza
me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
si me sirve
me sirve la medida
de tu vida
me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempre
si me sirve
me sirve tu batalla
sin medalla
me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
si me sirve
me sirve tu sendero
compañero.
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