lunes, diciembre 06, 2010

¡Ya, ya!

Ya pasó una semana y no escribo... miro la pantalla, releo lo que he dicho, pero no escribo. No es falta de ganas, sólo percibo un viento fresco en el rostro y me deleito, pero no lo digo. Ya, ya, me declaro en guerra contra la complacencia para decir las primeras palabras que dije un día: Escribir no es lo más importante, es lo único. No se escribe sólo cuando se unen letras o se desmenuzan ideas, se escribe en la gente, en nuestra gente, se escribe en las imágenes y en los silencios.

Se escribe en la pausa y sin ella
Se escribe como se habla
Se escribe como se respira
Se escribe con el corazón y sin este
Se escribe con la sangre y por ella
Se escribe con calma y de noche
Se escribe de tarde y a tambor batiente
Se escribe con fuerza y con fragilidad
Se escribe en el deseo y sin certeza
Se escribe a punto de llorar y a lágrima viva
Se escribe con alegría y con suma tristeza
Se escribe hasta el colmo y nunca es el límite
Se escribe para jamás y hasta siempre
Se escribe con pasión y con fe
Se escribe para no quedarse en silencio
Se escribe en voz alta
Se escribe porque el silencio no sirve
Se escribe a gritos y sin respiro
Se escribe pa' dejar libre el pecho
Se escribe para seguir viviendo
Se escribe porque esta es la gracia
Se escribe porque es la única forma
Se escribe como lo único y no lo definitivo
Se escribe para el infinito y para la tierra
Se escribe porque así jamás se está sola
Se escribe como el acto primero
Se escribe como el último soplo de vida

Creo que ahora ya puedo respirar fuerte, fuerte y abrazarme de nuevo al teclado hasta quedarme dormida como tantas veces; creo en que ahora ya puedo continuar con los relatos que he iniciado. Apostar a que todo puede estar en su lugar y que mientras escribo alguien me está leyendo aquí, allí, allá... y eso, eso es impagable. 

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