Han pasado cinco días desde que comenzó el 2011, confieso que no llegó conmigo la festividad del año que comienza. He pasado estos días leyendo como lo deseaba; a ratos descansando, supongo que es lo que se llama vacaciones. Leo todo, pruebas pendientes, trabajos finales... y pienso, pienso mucho. También leo otras cosas y vuelvo a pensar. Apenas entiendo que ha llegado el año 2011... me siento mejor. Aún no entiendo por qué... supongo que porque algo de mí se fue con el año que termina, pero también sé que tiene que ver con lo que todos dicen el año que comienza es siempre el buen augurio de, se recibe de ese modo. Eso pienso. Cinco días transcurridos y percibo como si hubieran pasado años entre un cambio de fecha y el otro, tal vez como lo he escuchado, el tiempo se mide a través de la palabra, la palabra es la voz de la razón, la razón no reside en el cerebro, el cerebro es un órgano sobreestimado... a veces el conocimiento no entra por allí ni las mejores cosas se entienden de ese modo si no a través del corazón, de la escucha del corazón.
Seguiré escuchando.
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