Me dijeron que las pesadillas no son malas, me contaron que es una comunicación cercana y severa con nuestro inconsciente y con nuestra estructura psicofísica. Me han explicado que pueden funcionar como estados de alerta ante una situación particular o ante una emoción determinada. Sin embargo, ya no las quiero conmigo, no me hacen falta, necesito dormir y no puedo. Al parecer todo esto es el inicio de un largo mes, no sólo en días, si no en pesadillas, que repercutirán en unos deseos inusuales de no dormir. Insomnio forzado, para quien lo ha vivido sabe perfecto lo inútil que puede resulta esa actividad.
Ya. Después de lo dicho me queda decir que no tengo ningún deseo que haya comunicación o no con el inconsciente, tampoco tengo ganas de alerta alguna. Quisiera, sincero, descansar; aunque lo que obtendré a cambio será un descenso en el estado de ánimo, como consecuencia de la falta de descanso. En fin, venga marzo, a quién le importa que no crea un minuto en el sueño reparador.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario