martes, mayo 24, 2011

Tarareando

Me gusta mucho la letra de las canciones, en general y sin escrúpulo. Cada día traigo alguna en mente y paso la mayor parte del día tarareando, ahora Sabina que era el más mentado en las semanas  le ha dado el turno a Silvio Rodríguez: "Me decido a tararearte todo lo que se te extraña/desde el  siglo en que partiste hasta el largo día de hoy..." La canción llamada "Tu fantasma" me parece de una belleza poética y visual indescriptible. Total que lo inusual fue afirmar que extraño. Inusual porque en fechas últimas ha estado de lo más polémico que no me aventuré a extrañar, de todo un poco ha determinado ese hecho, incluyendo la acusación de propios que no se me da eso como si fuera un freak o un poco menos, alguien sin emociones. Voy a dejar acá la canción con la que desperté, mientras me llevo la sensación de extrañar en el bolsillo izquierdo de la blusa y en cuanto la haya madurado la devuelvo a este sitio, como siempre escribiendo sobre ella. 



lunes, mayo 23, 2011

Todos los días

Al caminar hacia la tienda o a tomar un taxi, la esquina obligada es el cementerio. En realidad iniciar de este modo es un poco tétrico, pero me he dado cuenta que miro constantemente hacia el lugar y una parte de mí se silencia. El panteón, el cementerio de la colonia. No tengo nada qué hacer, porque los muertos de esta colonia, de este ciudad y de este estado no son los míos, pero me silencio. Dicen que del silencio nació la palabra, y yo me silencio y me planto frente a la entrada; un año ha transcurrido y no entro, sólo miro. No entiendo cómo, cada tanto, me detengo. Creo que me gustaría que mis muertos no estuvieran tan lejos y poder entrar un fin de semana cualquiera. Apenas ayer estuve a punto de hacerlo, miré de frente la entrada y me pregunté si sería válido entrar y rezarle a cualquier tumba, como si fuera la que no tuvo mi padre. Con el paso del tiempo he ido comprendiendo lo que significa el último lugar de descanso, el lugar de reposo, expresiones que antes me parecieran eufemismos absurdos y que ahora cobran sentido, mi padre decidió que sus cenizas se esparcieran por la carretera, consideraba este gesto romántico el más simbólico, pues gran parte de su vida transcurrió viajando. Decidió el lugar y el camino y ahí esparcieron sus cenizas. El sitio no es cercano a ninguno de sus familiares y ni con mucho al de sus hijos, pero para él era lo más cercano a lo que amó en vida y en lo que creía. Ahí se cumplió su última voluntad. A ratos me pregunto si nuestra ansiada última voluntad colabora para que los vivos descansemos. 

Ahora que cada día, todos los días, tengo que ver el panteón, me pregunto si no habría sido más cómodo para quienes amamos a mi padre llegar a un lugar para estar ahí, recordarlo, pensar que allí los restos descansan, que incluso a la mexicana se puede hasta conversar con él. Entiendo la última voluntad, el respeto a la misma como un acto de amor, pero ¿y nuestro amor, ese espacio egoísta donde convivimos con quien amamos, ese espacio que nos permite la calma, el aceptar el dolor y la pérdida? Eso, justo, lo que llamamos Duelo. 

Aún sigo pensando, pero creo que en uno de estos días me resolveré a entrar, con un poco de tino me encuentro a alguien como yo, a quien nadie visite y acepte mi visita de buen agrado. 

viernes, mayo 20, 2011

De todo

Ha pasado de todo en fechas últimas, como suele ocurrir en la vida de cualquiera. Supongo que soy como cualquier otro ser humano egoísta que considera que lo que le ocurre es más intenso o abundante en proporción a lo que debería de ocurrirle, pero después de mucho pensar me doy cuenta que la mitad de las cosas que ocurren siguen magnificadas por mi mente. Así que ante esto no hay mucho por decir. Perdí las llaves de mi casa estando dentro de ella, con el cerrojo puesto en cada puerta y la sensación de colgarlas en alguna parte, al día siguiente olvidé por completo dónde. Lo que ocurrió después es hilarante, una búsqueda frenética y nada. Al final el cerrajero, la sensación de la estupidez en el rostro y los días pasaron, siguen sin aparecer las llaves que se perdieron dentro de un apartamento pequeño, lleno de libros y de papeles, objetos valiosos únicamente para mí y definitivamente eso trajo otras cosas. Pesarosa, enojada, enfadada por el gran lío que armé buscando las llaves, definitivamente sigo pensando que el inconsciente es sabio y yo llevaba demasiados días "encerrada" lo único que hice fue materializarlo. 

Algunas veces me da por pensar que allí donde en todos lados descubro una metáfora está mi soledad erguida riéndose de mí, porque no se trata de otra cosa sino de intentar explicarme lo cotidiano con mis ojos y mis oídos pues no tengo otros más para compartirlo. Eso no me pesa, a ratos duele, pero no pesa, lo que pesa es estas ganas de escribir que ya me estaban doliendo y cómo lo postergaba porque no quería leerme monotemática, pero no voy a acabar con el tema hasta que no asuma que es un tema largo, así que me decido a escribir de vuelta y a armar todas esas frases que están en mi mente, pero acá, pa' que no pesen y me dejen dormir y me dejen estar. 

Tras la pérdida de las llaves, vino el enojo porque la publicación que esperaba no salió, la cancelación de un concierto o que se ha pospuesto, un proyecto que se vino abajo, tres o cuatro máscaras que alcancé a quitar a tiempo, pero no necesariamente para montarlas en mi pared, uff! En fn, en realidad no es que haya pasado mucho, lo que ha pasado es mío y me di chance estos días-semanas de magnificarlo, pero ya estuvo, porque no puedo seguir en eso. 

De todo lo anterior consigo sustraer que lo que en verdad me gusta es leer, analizar lo que leo y exponerlo; me embelesa la literatura y recién me descubro con un gusto particular por la literatura hecha por mujeres y eso es como diría alguien "magnífica", propositivamente coloco en femenino, pues porque en esas ando y ando bien. Otra conclusión maravillosa es que ver películas, no precisamente buen cine es maravilloso mucho mejor que una sentida borrachera, una tras de otra provocan ese efecto diletante, pero a la vez me permiten formular un destino y olvidarme de profecías, porque como diría Joaquín Sabina: "... en tiempos tan oscuros nacen falsos profetas..." Así que yo me olvido de ellos y me sigo con lo que sigue

jueves, mayo 05, 2011

Feliz... así es.

Y finalmente después de tanto agobio, ya puedo repetirlo: Estoy todo lo iguana que se puede... Gracias Maestro Carlos Pellicer.


Estoy todo lo iguana que se puede.
La tierra es como el cielo. Todo es fruto
de una máquina de soledad. El viento
campea displicente. Nada tiene
sino una enorme juventud. El tiempo
carece de estatura. Por el día
pasa la flecha que todo lo hiere.
El lugar de las cosas sobrevive
a cada instante. De una palmera
salen altas sonrisas y en el agua
sonríe la tristeza. Quieto a fondo,
miro la destrucción de mi espesura.
Y es la tierra, mi tierra, el polvo mío,
el árbol de la noche sollozada,
las puntuales blancuras de la garza,
las luces de mis ojos, el trayecto
de una mirada a otra mirada. El cielo
que vuela de mis ojos a los cielos
de unos ojos terrestres y las nubes
que desbordan el canto.
Nada vive
para morir sin dar. En todo encuentro
algo de mí y en todo vivo y muero.
Estoy todo lo iguana que se puede,
desde el principio al fin.
Hay ya un lucero.