Ha pasado de todo en fechas últimas, como suele ocurrir en la vida de cualquiera. Supongo que soy como cualquier otro ser humano egoísta que considera que lo que le ocurre es más intenso o abundante en proporción a lo que debería de ocurrirle, pero después de mucho pensar me doy cuenta que la mitad de las cosas que ocurren siguen magnificadas por mi mente. Así que ante esto no hay mucho por decir. Perdí las llaves de mi casa estando dentro de ella, con el cerrojo puesto en cada puerta y la sensación de colgarlas en alguna parte, al día siguiente olvidé por completo dónde. Lo que ocurrió después es hilarante, una búsqueda frenética y nada. Al final el cerrajero, la sensación de la estupidez en el rostro y los días pasaron, siguen sin aparecer las llaves que se perdieron dentro de un apartamento pequeño, lleno de libros y de papeles, objetos valiosos únicamente para mí y definitivamente eso trajo otras cosas. Pesarosa, enojada, enfadada por el gran lío que armé buscando las llaves, definitivamente sigo pensando que el inconsciente es sabio y yo llevaba demasiados días "encerrada" lo único que hice fue materializarlo.
Algunas veces me da por pensar que allí donde en todos lados descubro una metáfora está mi soledad erguida riéndose de mí, porque no se trata de otra cosa sino de intentar explicarme lo cotidiano con mis ojos y mis oídos pues no tengo otros más para compartirlo. Eso no me pesa, a ratos duele, pero no pesa, lo que pesa es estas ganas de escribir que ya me estaban doliendo y cómo lo postergaba porque no quería leerme monotemática, pero no voy a acabar con el tema hasta que no asuma que es un tema largo, así que me decido a escribir de vuelta y a armar todas esas frases que están en mi mente, pero acá, pa' que no pesen y me dejen dormir y me dejen estar.
Tras la pérdida de las llaves, vino el enojo porque la publicación que esperaba no salió, la cancelación de un concierto o que se ha pospuesto, un proyecto que se vino abajo, tres o cuatro máscaras que alcancé a quitar a tiempo, pero no necesariamente para montarlas en mi pared, uff! En fn, en realidad no es que haya pasado mucho, lo que ha pasado es mío y me di chance estos días-semanas de magnificarlo, pero ya estuvo, porque no puedo seguir en eso.
De todo lo anterior consigo sustraer que lo que en verdad me gusta es leer, analizar lo que leo y exponerlo; me embelesa la literatura y recién me descubro con un gusto particular por la literatura hecha por mujeres y eso es como diría alguien "magnífica", propositivamente coloco en femenino, pues porque en esas ando y ando bien. Otra conclusión maravillosa es que ver películas, no precisamente buen cine es maravilloso mucho mejor que una sentida borrachera, una tras de otra provocan ese efecto diletante, pero a la vez me permiten formular un destino y olvidarme de profecías, porque como diría Joaquín Sabina: "... en tiempos tan oscuros nacen falsos profetas..." Así que yo me olvido de ellos y me sigo con lo que sigue.
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