miércoles, septiembre 28, 2011

La cabeza

Hoy...

Duele.

Supongo que son los pensamientos. Las palabras leídas, escuchadas, las que revientan en las paredes de mi mente. Hoy, pienso que la tristeza duele. 

La cabeza desde el primer minuto que desperté de este día tan largo, duele. Al final de las pastillas, el dolor seguía y las actividades y el dolor y los pensamientos y el dolor y los pasos y el dolor. 

Mañana... sí, mañana, será otro día. Hoy, la cabeza, duele. 

martes, septiembre 27, 2011

Tengo varias preguntas

Van pasando las horas y me voy acostumbrando a esto de dormir mal, sentirme cansada, sentirme que no puedo y... levantarme sin querer. Así va la cosa. No es al ritmo de queja que lo digo, pero es que son casi las seis pasado meridiano y tengo sueño, me parece absurdo tanto sueño para que llegando a casa vuelva a estar como si nada. 

La primera pregunta que me viene en mente es ¿Por qué mido la vida en horas? Así ha sido, la mido en horas. Recientemente que estuvimos en un momento de angustia y zozobra, me percaté de ello, conté exacto que pasaron ciento veinte y nueve horas hasta que todo se solucionó en un asunto verdaderamente lamentable en la familia. Lo mismo me sucede en todo lo demás, las horas de sueño, las horas en que leo, hago, como, fumo, tarareo, las horas que pasan.

La siguiente pregunta tiene que ver con filosofía. Fundamentalmente creo que Michel Foucault es uno de los filósofos contemporáneos más importantes, por entero y sin medida, cada uno de sus planteamientos los encuentro de una verdad aplastante, no podría decir cuál es mi obra favorita, pero entre todo lo que leo sobre él, encuentro un paralelo no posible de visionarse con la línea de la melancolía, la melancolía, como tal y no la tristeza, la rabia blanca, la melancolía ¿Puede el estudio del poder llevarnos a la melancolía o es acaso que la melancolía nos lleva a cuestionar el poder, el poder absoluto, el poder sin frenos, el poder de tener... el tener poder? 

Como creo que ambas interrogantes se llevan de la mano con otras más, pero no las resuelvo, sigo escribiendo, escuchando música y preguntándome al final si esta idea de medir la vida en horas no es al mismo tiempo un rasgo de angustia, una neutralización para con la melancolía, por este poder al que estamos sometidas, sometidos? ¿O lo estuvimos?

lunes, septiembre 26, 2011

Recordando...

De las cosas que pasan en mi cabeza, algunas se quedan como una historia pa' contarse muchas veces. Cuando comencé este blog, lo hice a instancia de parte, es decir que alguien me dijo "¿Por qué no tienes un blog?" Dije, "No se me había ocurrido"... y nada que después se me ocurrió; pero ahí no termina la historia, continúa en que de esa conversación cálida y fresca, entre tanta palabra y tanto que decir y escuchar, al final me sonreí y dije: "La verdad que yo no tengo nada que ver con esta oficina, no tengo nada que ver con lo que dicen que hago acá, en este lugar. De uno u otro modo yo lo que soy es una FARSANTE." Y nos reímos. Así comenzó la idea de titular este blog como "Yo, farsante". Me parecía transgresor, divertido, paradójico... buena onda. Es decir, tanta cosa seria que debía de hacer y colocarme un mote como ese me divertía. Más tarde mis amigos, cariños todas y todos, solían decirme "No, Jazz, no te etiquetes de ese modo, eres franca y verdadera." Contaba la historia y "san se acabó" -que es mi santo más pronunciado. 

Recientemente me han dicho "Farsante", la verdad que lo agradecí profundamente, porque me recordaron que es un hecho conocido que no tenemos la más parda idea de las palabras que pronunciamos cuando queremos herir a alguien; en mi caso lo que hicieron fue recordarme la historia que cuento ahora y que seguramente ya había contado en otro momento, pero que en este me hace recordar, que esto soy, este blog con todas sus letras y lo que ello implica. Así que de ofensas nada, que me ha gustado un montón que me lo recuerden, porque si bien habrá quien piense que puede insultarme cuando me dice Farsante la palabra no puede ser más verdadera cuando se trata de dejar de ser lo que no puedo, dejar de actuar como no quiero, ir en contra de lo que deseo y sobre todo seguir actuando como si no pasara nada, entonces es verdad he sido una gran Farsante. Tarde o temprano pasaría: descubrirían que todo era una farsa, porque no, no podía continuar de ese modo. Ni de cualquier otro. A veces es así... lo que me lleva a recordar una frase que solía repetirme hace un par de años en el terremoto interno del 99, "A veces cuando pierdes, ganas." 

domingo, septiembre 25, 2011

Pensando...

Ando pensando o estuve pensando... no sé exacto, pero que estuve ausente, lo estuve, así que a escribir que al fin y al cabo estrenamos ordenador pa' empuñar letras o pa' teclearlas que va siendo algo semejante, pero no igual. 

Me gusta pensar que escribir con la pluma tiene sabor, tal vez porque empuñas la pluma y a veces cuando vienen a cuento palabras que desnudan, el torrente sanguíneo les imprime fuerza, más que las propias expresiones, más que incluso la habilidad con que estén escritas, en fin.

Hoy es domingo, un día como hoy, pero hace cinco años, solía no dejar pasar nada de lo que ocurría en mi entorno y lo escribía, luego llegó el blog y lo dejaba acá y me sentía mejor. Más tarde me fui apañando de todo lo que ocurría en mi entorno y buscaba un tema que me permitiera comunicarme. Creo que eso hago siempre, decir en imágenes lo que las palabras no me ayudan. Acá he hablado de mi padre muerto. Acá de mi Abue, muerta. Acá de mis dolores y mudanzas. Acá también de lo que me enfada o de la forma en que me enorgullecen las personas. Acá he defendido el derecho a que tengamos una humanidad con creencia, con fe, sin entrar en religiosidades. Acá he "puteado" lo que me enfada, acá he dicho cuánto me gusta leer, escuchar música, el cine, acá he repetido mi gusto por el café, por eso justo, por eso, dejo de pensar y pensar y vuelvo pa' acá, sin hablar de muertos, de esperanzas truncas o de sueños rotos, ni de corazones ni de espacios en blanco, acá vuelvo, nomás pa' seguir hablando de lo que veo, de lo que vivo y acá también vengo a reírme y a cagarme del mundo cuando ya no lo aguante. 

Por ahora, después de la declaratoria y refrendo de amor por el gusto de escribir en mi blog, me marcho. Regreso mañana, tal vez con desánimo o a putear al mundo, pero ni modo, así es esto que me encanta, escribir con nuevo teclado, con nuevo ordenador, más rojo, más larga la pantalla, pero el mismo pulso.