Ya terminó el día y yo sigo en la pregunta que hace unos días me hicieran: ¿Cuál es mi objetivo en la vida? Mtá... no pude simplemente responder. Algo digamos directo, no pude. Así que desde entonces, llevo horas maratón con la pregunta. En verdad que no puedo responderlo. Lo peor es que me aterroriza, porque sólo dos veces me han hecho tal planteamiento, hace 11 años y ahora. La pregunta me paraliza, me agobia y me pone directo a dormir.
Así que después de cenar y prender el televisor (porque no lo veo, nomás lo dejo prendido), decidí dejar de pensar. Desde que comencé a hacerlo no hay una razón para que me mueva y prefiero dejar de hacerlo. Ha pasado de todo acá. Lo interesante de los hechos es que aún con todo cuanta pasa, no tengo más dolor de cabeza. No tengo cansancio excesivo y experimento cero angustia a la falta de respuesta. Meditar y otras cosas sanas no ha dado frutos, así que decidí seguir, así, como suelo decirlo: aquí, sigo.
En verdad que no entiendo mucho de la televisión, así que mejor veré una película, nada serio. Nada complicado. Los días que han de venir me mostrarán la respuesta. En tanto, seguiré escribiendo acá, donde afirmo yo misma que soy farsante, eso vivo en una vida que no entiendo, vivo acá, pero no sé pa' qué, confieso que ello no me hace sufrir, ni padecer. Tampoco duele.
Ahora, buena noche, toda la noche y cambio y fuera.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario