He escuchado de todo en estos días, en cualquier sitio el clima socioeconómico y político no es de lo más alentador, las noticias espantan, la realidad no miente. Aún así, yo pienso en la luna.
He leído sinsabores, situaciones absurdas, males de todos, pero es que creo que este ha sido un año complicado para todos quienes habitamos la poesía llamada vida. Aún así, yo sigo bebiendo café, cada vez menos, cada vez más leche.
He conversado sobre esta "realidad" conglomerada que nos busca y nos rompe la ilusión -es su trabajo- y aún así disfruto de un cigarro en momentos de descanso.
He encontrado palabras desalentadoras, comienzos inútiles, ansiedad y nervios en los pasos que he andado, aún así viajo, paseo, respiro otras formas y otros olores.
He visto tanto, y asumo que me hace falta tanto por ver, que los ojos no se me cansan y sigo sintiendo el amanecer con la maravilla de volver a empezar cada día; un día sigue al otro, alguien me enseñó eso justamente, un poco cada día, hace diez u once años, piano, piano. Aún así... sigo creyendo y sintiendo, porque creer y sentir es maravilloso, la fe no se muere ni la esperanza y lo agradezco.
Así que todo esto es para decir que "todavía", que "aún", que "sin embargo", que frente a toda la desazón, el dolor, la muerte, la enfermedad, sigo creyendo que las luces que se filtran cada mañana por mi ventana son la forma que mis antepasados han elegido para manifestarse, y ello me da paz. No sé si seré la persona que creo ser, pero sé que he elegido lo correcto. He elegido escuchar, leer, conversar, encontrar, ver... cuanto existe y quiero hacerlo. Me siento en paz, "aún", como unos versitos que escribí hace tiempo, tal como lo dije a la misma persona que me dijera piano, piano. Así es: "aún", aquí sigo, aquí estoy. Y eso "aún" a mí, me asombra, como esa sensación tibia que conozco de saber que he estado aquí por tantos años y me veo... "aún".
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