Apenas recordé este poema. Lo escribí hace doce años.
Hoy se leen muchos, por aquel tiempo pensé que jamás diría este número. Lo comparto.
Correspondencia
Díganle que la he querido
que estoy entera, dolorosa,
inexacta, nítida,
que sigo siendo
que estoy, no duermo.
Díganle que he sido
sustancial, incorpórea,
y de su cuerpo desgranado
se quedó conmigo
la necia costumbre de ahogarme.
Díganle, por favor,
cuando sea tarde
que le derrame la voz a las estrellas
para que nazcan y el cielo no se encamorre
como esta noche, mientras me marcho.
Díganle que la he querido,
que estoy desnuda, azuzada,
ovillada,
que estoy hendida,
y aún sigue latiendo fuerte
este lunar casi extinto
en el dedo chico de su mano.
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