A mis niñxs: Stiv, Demora y Mikel.
- Escucha…
- ¿Qué, Azul, qué escucho?
- Escucha… ahí está de nuevo, ay, ese pájaro en la ventana. Me sigue a todas partes.
- ¿Azul, estás segura que es el mismo?
- Estoy segura. ¡Cómo no voy a saber! ¡Pobre! Me sigue a mi casa, me sigue a la de mi tía, y ahora me sigue a la tuya. ¡Todas las mañanas, pobre! Debe estar cansado.
Y Azul sigue uniendo imanes y piezas hasta formar naves, pequeñas esculturas y se muestra orgullosa. Sonríe y me pide que lo vea. Y yo tengo que mirar de nuevo, muchas veces para encontrar lo que me señala, porque soy adulta y olvido soñar. Azul, me ha desafiado. Tiene 8 años y sabe mejor que yo, que lo más importante está en el momento que vive. Azul, reconoce el canto de un pájaro desde cualquier ventana; Azul tiene compasión, por ese pájaro que la busca en todos lados y la encuentra, y ella le responde haciendo un silencio para escucharlo.
Cuando era niña solía creer que la luna me seguía, como a Azul la sigue su pájaro por las mañanas. Luego crecí y entendí de la rotación de la tierra; sin embargo, me encanta olvidarme de ello y creer que la luna me sigue, ahora para cobijarme.
Hoy que es día de la niña y del niño, me ha dado no por recordarme niña, sino por reflexionar ¿en qué piensan lxs niñxs? Y se da el caso que tengo una nueva amiga, quizá la más joven de todas, su nombre es Azul. Por ella y a su lado, me di cuenta que lxs niñxs piensan en lo que miran, en lo que sienten, en lo que huelen, en los espacios en que se encuentran, en lo que decimos en su compañía. Lo sé, porque pasé 20 horas en su dulce compañía; a ratos escuchando, otras jugando, mirándola dormir; y durante ese tiempo comprendí lo mucho que me hizo bien su compañía. Azul no lleva mi sangre, como muchxs otrxs niñxs; ella llegó una tarde, a acompañar mi fin de semana porque había una emergencia en su casa, lo que ahora entiendo es que la emergencia estaba en la mía: Azul vino a recordarme ¿qué es ser niñx? Tan sencillo como dejarse estar, maravillarse ante un tazón de palomitas, reír a carcajadas, confiar en alguien que está dispuesta, como yo lo estuve, a compartir un momento con ella y disfrutarlo.
Hoy creo que todxs lxs niñxs, nos recuerdan algo que la vida y las ocupaciones nos hacen olvidar y que pueden ser nuestrxs amigxs, no sólo nuestrxs hijxs, no sólo de nuestra familia, y que tenemos un compromiso con ellxs: hacer más espacio para que sus sueños y su imaginación, iluminen nuestros corazones. ¡Feliz día de la niña y del niño!
Posdata.- Si ven a Azul, díganle que encontré las pastillitas de confianza.
