martes, septiembre 30, 2008

El corazón en pedacitos

Dicen que si el corazón está en pedacitos no se puede entregar; me han explicado que el duelo es una parte importante, el no desdibujarse, el encontrarse parte por parte hasta que todo encaje, y entre en calma lo que está revuelto y desbalanceado... me dicen que si se olvida pronto es completamente lejano a desmostrarse a sí misma que "algo" fue importante... Dicen, dicen... dicen tantas cosas y yo las guardo en un sombrero, porque no las siento. Hace mucho que no llueve y no graniza en esta casa, pero también que el sol no iluminaba tanto y no se hablaba de volar y en diminutivo. Es esa canción de Mecano: "... siempre los cariñitos me han parecido una mariconez y ahora hablo contigo en diminutivo con nombres de pastel..." Es una de mis canciones favoritas y esa línea es a la que recurro cuando intento explicar algo sin que de un salto llegue a palabras determinadamente gastadas, dices tú también "prostituidas"... entender que después de mucho vuelvo a pensar en esa línea para mí "es diver".


La cosa es que si el corazón está en pedacitos, pero te gusta armar rompecabezas, con un poco de suerte hallas la pieza que falta para que mágicamente se desdibujen las líneas de la rotura y se vea completito, de paso no me desdibujo y me vuelvo a pintar de azul que de recién me entero es un color preferido compartido; de paso tengo noticia desde ya que soy yo quien encuentra la pieza y tú sólo que la miras, y ya sé que me expreso haciendo curvas en lugar de línea recta entre uno y otro concepto, eso pasa cuando escribes, eso pasa cuando sueñas, eso me pasa cuando intento decir en palabras de Juan José Arreola lo que creo que son los amantes:"la distancia más corta entre un punto y otro es la línea recta, hay quienes prefieren la curva", yo soy de los "quienes"; a propósito de eso, me gustan los cuándos, me gustan los "para qués", me gusta gustarme y que me guste que guste... debe ser una señal abierta que la pieza que falta para que el corazón esté entero es la voluntad de hacerlo enterito, mientras observas y cantas, porque observas y cantas, siempre tienes esa tonadita que no puedo recordar, pero que tiene ese extraño tino de dar en el punto en que puedo decir: ¡Gracias, gracias por estar, por aquí, por allá, porque sí, porque no... porque sabes y no sabes nada, pero sonríes después del café sin parpadear, después de una película, después de la cena, después del después y puedes reir a carcajadas cuando bromeo con el "Tú nunca, yo siempre", eso que todo el mundo se dice en una gran pelea que hoy, al menos hoy, no quiero tener! Buen día, buena noche... Descansa.



viernes, septiembre 26, 2008

"Nosotros somos el velo que nos cubre la mirada"

Tal vez es la frase que más he escuchado las últimas semanas, dice, impera, señala, apunta y deja claro lo que también expone Kant "... no vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros".

Aldo es mi amigo, Aldo es todo un personaje, Aldo dice que una de los sentidos de los que más disfruta es la vista, yo digo que lo que más disfruta es la luz, lo doloroso es cuando le cae en los ojos de manera directa y le oscurece la mirada. A Aldo le gusta la ciudad, la gente, lo cotidiano, le gusta sonreír y mira mucho por los demás. El miércoles fue su cumpleaños 24 y 24, se fue de fiesta, y se abrazó a su sueño muy fuerte, rió, bailó, cantó y después de una buena porción de horas, el día le ganó a su descanso. De camino a la ciudad pasó de un transporte púbico a otro... en el camino le tocó ver según sus propias palabras: "el tránsito de la vida de un hombre, de la etapa de madurez a su descenso", cuando me dijo esto, sincero no entendí, luego cuando me narraba lo que vio, seguía pensando en él como el hombre de la luz que mira completo y no sólo el punto en la hoja.


Aldo: "Un hombre sufrió una caída, seguramente tendría más de cincuenta años, al acercarme me di cuenta que no sólo tenía una fractura, podía verse que el hueso estaba fuera de su orden natural; el dolor le cegaba la razón; me acerqué, la gente lo miraba como el hecho curioso, pero también como la 'cosa' que interrumpía el tránsito. Quise ayudar, tomé mi celular para llamar a una ambulancia, alguien me dijo que ya lo habían hecho, que la esperaban; él seguía en el suelo, impotente, doliente... pregunté si algún familiar estaba informado, me dijeron que ya lo habían alertado: él yacía en el suelo, repetía: 'espero que no lleguen a viejos'. Yo veía cómo acababa su vida y se transformaba para siempre. Sentí tal identificación con él, porque yo mismo tuve una transformación hace algún tiempo, sabía de la impotencia, la entendía. Finalmente tomé el autobús, seguí mi camino, ya en el transporte seguía pensando en la incapacidad humano, al llegar a mi destino no pude evitarlo las lágrimas rodaron por mis mejillas... ¿Cómo podemos llamarnos, nombrarnos, humanos y dejar a otro ser humano abandonado sin ningún remordimiento?"

Tal vez es cierto, Aldo, nosotros somos el velo que nos cubre la mirada. Feliz cumpleaños, prójimo, humano. Te quiero

miércoles, septiembre 17, 2008

Clic

Me gusta mucho la fotografía como arte, me fascina lo que la imagen dice... lo que pronuncia en cada línea o color o imagen... Tres de mis amigos son apasionados con el lente, yo... sólo aprendo a dar 'clic' de vez en cuando y me gusta; alguna vezhubo alguien que me regaló un curso de foto y en fechas últimas yo regalé una cámara, ahora al parecer me regalarán una cámara y así, es la vida, "dar es dar" dice el buen Fito Páez. En fin, me gusta la foto, hay algunas que son estruendosas y sacuden emociones y me recuerdan la maravilla de la humanidad en las peores condiciones, otras que me gustan por lo que no está fraseado. La agencia Reuters tiene de lo mejor en cada rubro, estas son dos que me regresan la fe sobre la humanidad, pero sobre todo por el compañerismo, esas imágenes que dan la vuelta a que la antítesis haga válida la teoría. Esta aparecía en la portada del periódico español, El País...


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La que sigue me recuerda el poema de Jaime Sabines, sobre cómo la luna puede tomarse a cucharadas para el mal de amor.. o para seguir con respiro.



"...esta foto es del eclipse anular que se pudo ver en Amman, la capital de Jordania, sobre la lengua de una chica."

Me gusta la foto, tal vez porque se trata de "ver", con detenimiento, lo que normalmente sólo se vive sin reparar en la belleza del acto. Quiero esa luna, y ya no recordaba que me llamaban luna hace un tiempo, era un buen tiempo... ahora me acerco y le doy clic... instantánea, así, pero fija. Como ese clic inesperadamente maravillosoa que deja la luna como una tableta para sanar.

lunes, septiembre 15, 2008

Al otro lado del río

Me gusta mucho el cantautor uruguayo Jorge Drexler; hay letras de canciones que las siento tan cerquita que opino"...pude escribirlas yo misma", gran autopiropo inmerecido. Tengo muchas favoritas, pero la que traigo en mi cabeza es la tonadita de la que se convirtiera en controversial: ganadora del Oscar a la mejor canción por su participación en la película "Diarios de motocicleta", y que no le fue permitido por la academia que el cantautor uruguayo la interpretara durante la entrega, por asuntos de la propia academia.

Me gusta esa canción y me encanta la secuencia que representa, hay así una suerte de esquina a esquina en mí, en cómo veo ahora el camino... Me pasa con esa canción...

Al Otro Lado del Río - MUSICA.COM


Dije hace unas horas, si no te gusta el agua -beberla-, intenta ser como ella y sonreíste. Hoy creo que remo, remo, al otro lado del río, porque finalmente: "No todo está perdido tanta lágrima, tanta lágrima y yo... soy un vaso vacío."

miércoles, septiembre 10, 2008

El pinchazo

No me di cuenta antes que el minuto inicial al llanto, se siente un piquete agudo en la parte trasera de los ojos. Es como una aguja en sentido contrario al globo ocular, como si lo pinchara hasta abrirlo y estallan en gotas enteras hacia el frente, por las mejillas. Duele, es un pinchazo, pero es suficiente para recordar que "crecer duele".


Ando buscando a mi familia por toda la casa, encuentro en su sitio mis libros, mis textos, mi trabajo, mis películas, pero además de peces, tortugas y Lola, no encuentro nada más... y duele. No encuentro la sonrisa de mi hermana ni las voces de mis sobrinas, la sonrisa del peque ni la voz de mi hermano; no hallo nada de mi madre ni siquiera sus gafas y no tengo la alternativa de ir a visitarlos en transporte público o en el auto de alguno de mis amigos. Son muchas horas, no es la misma ciudad, en eso pienso cuando medito sobre verlos, entonces llego y me abrazo a mis rodillas y viene el pinchazo.


La verdad es que es una sensación desconocida, han pasado años y no hubiera pensado en desear abrir un "refri" en la misma ciudad en la que me encuentro, querer visitar a la abuela o buscar a mi prima con su Leonardo, mi sobrino, pero resisto. Tal vez porque la sensación va desapareciendo y aparecen los créditos de una película "Wings of Desire" (Las Alas del deseo) de Wim Wenders, o alcanzo a ver la carátula del libro que leo ahora"Historia de la Sexualidad 1, la voluntad de saber" de uno de mis autores favoritos Foucault, y lo entiendo: elegí, ese es el punto.


Comencé a ver la película, tras mi descubrimiento, y la primera secuencia, tan familiar (ya había visto el film), siempre me deja tranquila, hoy no fue la excepción:



"Cuando el niño era niño...


andaba con los brazos colgando.


Quería que el arroyo fuera un río...


el río, un torrente...


y que este charco fuera el mar.


Cuando el niño era niño...


no sabía que era niño.


Para él todo estaba animado...


y todas las almas eran una.


Cuando el niño era niño,


no tenía opinión sobre nada.


No tenía ninguna costumbre.


Se sentaba en cuclillas,


se levantaba corriendo,


tenía un remolino en el cabello


y no ponía caras cuando lo fotografiaban."

sábado, septiembre 06, 2008

Entre el cine...

A veces veo imágenes que me absorben por entero la mirada y lo de adentro, otras -confieso que la mayoría- las imágenes se me quedan silenciadas y no alcanzo a distinguir si lo he dicho, si lo he olvidado o si desde los ojos lo transmito. Me siento, hoy, irradiando imágenes. Llego a la conclusión nada cabal, por cierto, de ser una especie de proyector de imágenes, pero lo que he visto hoy es para describir. Imaginar es el acto de reproducir las imágenes lentamente, al menos es la primera idea que viene a mi mente, pero ensoñecer es otra cosa que en este momento no ubico.


De la calle, me traigo rostros que van desde el llanto hasta la más genuina alegría; hoy, sin embargo, en mi trabajo, por mi trabajo, pude ver continentes de piel de mujer, mujeres que contenían a otras mujeres con el abrazo más "sororo" que es así como se dice desde los estudios de género y no fraterno. Mujeres de carne y hueso que entrelazaban el dolor y la alegría de otras mujeres que trabajan desde y por el derecho a la no violencia.


Digo que entre el cine, porque soy una espectadora consumada, una cinéfila sin escrúpulos, una sedienta de imágenes que me permitan hacer del silencio a la palabra, ser del silencio a la plabra, esa pregonera y no cantarina, esa que habla de mis textos que a veces -en más de un caso- no son de conquista si no de revuelo interior. Normalizo lo que veo y descanso, así soy con una película de Wim Wenders, Tarantino, Miyazaki, Almodóvar, Del Toro... quienes me falten, pero cuando la realidad me rebasa y palpo el dolor y el estío en otros, en otras, que me llevan a afirmar lo que Octavio Paz llamaba "Sed de otredad", más allá de la genitalización de cerca, tan próximo, a lo que llamamos amor y que yo, hoy, sin temor, le digo CONTINENTE.




En eso creo, en la expresión: "me das continente". Hombres y mujeres, pocas veces nos damos continente, las más nos desbordamos o provocamos el desborde, el derrame, cuando todo se ha roto deseamos que no ocurriera, pero el justo, prístino, momento en que podemos contenernos los unos a los otros, las unas a las otras, ese lo dejamos pasar de largo. Creo que el amor "sororo", "fraterno", amor humano finalmente, es darse continente, en silencio, con las yemas de los dedos y sin fricción. Contener lo que se desborda, el dolor, me conduelo, me doy continente con Aldo, con Renée, con Mariana, con Jair, con Sergio, con Gabo, con Chris, con Leal, con Pepe... con Contagio.

Contagio Producciones

cierre de Segunda Temporada

Esta es mi vida, esta soy y quiero desde sí, tener Continente... que me den Continente.