sábado, septiembre 06, 2008

Entre el cine...

A veces veo imágenes que me absorben por entero la mirada y lo de adentro, otras -confieso que la mayoría- las imágenes se me quedan silenciadas y no alcanzo a distinguir si lo he dicho, si lo he olvidado o si desde los ojos lo transmito. Me siento, hoy, irradiando imágenes. Llego a la conclusión nada cabal, por cierto, de ser una especie de proyector de imágenes, pero lo que he visto hoy es para describir. Imaginar es el acto de reproducir las imágenes lentamente, al menos es la primera idea que viene a mi mente, pero ensoñecer es otra cosa que en este momento no ubico.


De la calle, me traigo rostros que van desde el llanto hasta la más genuina alegría; hoy, sin embargo, en mi trabajo, por mi trabajo, pude ver continentes de piel de mujer, mujeres que contenían a otras mujeres con el abrazo más "sororo" que es así como se dice desde los estudios de género y no fraterno. Mujeres de carne y hueso que entrelazaban el dolor y la alegría de otras mujeres que trabajan desde y por el derecho a la no violencia.


Digo que entre el cine, porque soy una espectadora consumada, una cinéfila sin escrúpulos, una sedienta de imágenes que me permitan hacer del silencio a la palabra, ser del silencio a la plabra, esa pregonera y no cantarina, esa que habla de mis textos que a veces -en más de un caso- no son de conquista si no de revuelo interior. Normalizo lo que veo y descanso, así soy con una película de Wim Wenders, Tarantino, Miyazaki, Almodóvar, Del Toro... quienes me falten, pero cuando la realidad me rebasa y palpo el dolor y el estío en otros, en otras, que me llevan a afirmar lo que Octavio Paz llamaba "Sed de otredad", más allá de la genitalización de cerca, tan próximo, a lo que llamamos amor y que yo, hoy, sin temor, le digo CONTINENTE.




En eso creo, en la expresión: "me das continente". Hombres y mujeres, pocas veces nos damos continente, las más nos desbordamos o provocamos el desborde, el derrame, cuando todo se ha roto deseamos que no ocurriera, pero el justo, prístino, momento en que podemos contenernos los unos a los otros, las unas a las otras, ese lo dejamos pasar de largo. Creo que el amor "sororo", "fraterno", amor humano finalmente, es darse continente, en silencio, con las yemas de los dedos y sin fricción. Contener lo que se desborda, el dolor, me conduelo, me doy continente con Aldo, con Renée, con Mariana, con Jair, con Sergio, con Gabo, con Chris, con Leal, con Pepe... con Contagio.

Contagio Producciones

cierre de Segunda Temporada

Esta es mi vida, esta soy y quiero desde sí, tener Continente... que me den Continente.

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