Tal vez es la frase que más he escuchado las últimas semanas, dice, impera, señala, apunta y deja claro lo que también expone Kant "... no vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros".
Aldo es mi amigo, Aldo es todo un personaje, Aldo dice que una de los sentidos de los que más disfruta es la vista, yo digo que lo que más disfruta es la luz, lo doloroso es cuando le cae en los ojos de manera directa y le oscurece la mirada. A Aldo le gusta la ciudad, la gente, lo cotidiano, le gusta sonreír y mira mucho por los demás. El miércoles fue su cumpleaños 24 y 24, se fue de fiesta, y se abrazó a su sueño muy fuerte, rió, bailó, cantó y después de una buena porción de horas, el día le ganó a su descanso. De camino a la ciudad pasó de un transporte púbico a otro... en el camino le tocó ver según sus propias palabras: "el tránsito de la vida de un hombre, de la etapa de madurez a su descenso", cuando me dijo esto, sincero no entendí, luego cuando me narraba lo que vio, seguía pensando en él como el hombre de la luz que mira completo y no sólo el punto en la hoja.
Aldo es mi amigo, Aldo es todo un personaje, Aldo dice que una de los sentidos de los que más disfruta es la vista, yo digo que lo que más disfruta es la luz, lo doloroso es cuando le cae en los ojos de manera directa y le oscurece la mirada. A Aldo le gusta la ciudad, la gente, lo cotidiano, le gusta sonreír y mira mucho por los demás. El miércoles fue su cumpleaños 24 y 24, se fue de fiesta, y se abrazó a su sueño muy fuerte, rió, bailó, cantó y después de una buena porción de horas, el día le ganó a su descanso. De camino a la ciudad pasó de un transporte púbico a otro... en el camino le tocó ver según sus propias palabras: "el tránsito de la vida de un hombre, de la etapa de madurez a su descenso", cuando me dijo esto, sincero no entendí, luego cuando me narraba lo que vio, seguía pensando en él como el hombre de la luz que mira completo y no sólo el punto en la hoja.
Aldo: "Un hombre sufrió una caída, seguramente tendría más de cincuenta años, al acercarme me di cuenta que no sólo tenía una fractura, podía verse que el hueso estaba fuera de su orden natural; el dolor le cegaba la razón; me acerqué, la gente lo miraba como el hecho curioso, pero también como la 'cosa' que interrumpía el tránsito. Quise ayudar, tomé mi celular para llamar a una ambulancia, alguien me dijo que ya lo habían hecho, que la esperaban; él seguía en el suelo, impotente, doliente... pregunté si algún familiar estaba informado, me dijeron que ya lo habían alertado: él yacía en el suelo, repetía: 'espero que no lleguen a viejos'. Yo veía cómo acababa su vida y se transformaba para siempre. Sentí tal identificación con él, porque yo mismo tuve una transformación hace algún tiempo, sabía de la impotencia, la entendía. Finalmente tomé el autobús, seguí mi camino, ya en el transporte seguía pensando en la incapacidad humano, al llegar a mi destino no pude evitarlo las lágrimas rodaron por mis mejillas... ¿Cómo podemos llamarnos, nombrarnos, humanos y dejar a otro ser humano abandonado sin ningún remordimiento?"
Tal vez es cierto, Aldo, nosotros somos el velo que nos cubre la mirada. Feliz cumpleaños, prójimo, humano. Te quiero
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