lunes, abril 30, 2012

Ayer

Creo que fue ayer, cuando fui a aquel restaurante italiano al que fuimos alguna vez, medio italiano, en el centro de la ciudad. Ahí me dijiste que salías con otra persona, y como eres digamos extraña, me dijiste meses después, mientras veíamos comer a un par de señoras pisando los setenta años, que te vería por mucho tiempo, te pregunté si nos veríamos como ellas. Dijiste que no, afirmaste que estaríamos comiendo seguramente, pero en Italia, me sonreí. En el primer momento tuve temor a tu negativa, después me sonreí que vieras tanto futuro. Yo no sé, ahora ni siquiera quiero verte o ir al cine, me enfada tu arrogancia y me encabrona tu sentido del humor. Todo me molesta y la primera vez que fuimos al restaurante italiano que salías con otra persona me dieron tantas ganas de salir corriendo de decirte que te fueras a otra parte, donde fuera, pero lejos de mí. 

Ahora puedo alejarte de mí y saber que si estás en otro lado por lo que quieras, no puedes estar cerca de mí. Ahora puedo... ahora iré al cine o a cualquier lado, pero lejos de ti y tampoco contigo. No tienes una idea de cuántas veces fui a diferentes lados contigo sin estar cerca de ti, sin pedírtelo. Ahora no, ahora puedo ir a cualquier lado sin involucrarte y se descansa. Aunque ya no haya Italia ni tus ocurrencias. Ahora puedo. No sabes cuán enojada se puede estar a distancia y este espacio, finalmente curarlo todo, incluso lo que no necesita ser curado, sólo aliviado, como saber que no quiero tu presencia porque me contamina y me duele. Todo lo demás. Ni pensamientos cortitos, sólo estas palabras que no leerás, porque muy a tu manera lo prometiste.  

No hay comentarios.: