¿Qué probabilidades hay que al
cerrar la puerta, tras una despedida, te quedes adentro?
¿Cuántas palabras hay en tres
puntos suspensivos escritos al pasar?
¿Cuáles son las posibilidades de
desear que algo ocurra y que ese deseo transforme tu instante presente?
¿Las palabras milagro y esperanza
pueden concurrir en un mismo espacio-tiempo?
¿Cómo puede nombrarse ese punto,
entre los ojos que miras y que te miran y no son los tuyos, pero te arropan?
¿Cuántos ventanas deben cerrarse
para que decidas abrir la puerta?
¿Si vuelas un cometa y el hilo
recorre tu vista, cuántas dimensiones se extienden entre tú, el viento y el
espacio que ocupa tu cuerpo?
¿Cuando dejas que el viento
despeine tu cabello, puede medirse el punto preciso en que te roza los labios y
no te hace daño?
¿Qué existe después del “tal
vez”, el “después” y el “buenas noches”?
Dime... dame.
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