Con afán o sin él, con deseos o sin ellos, escribo estas palabras para reclamar a la insistencia que no insiste, esa santa tan socorrida a la que no me enseñaron a rezar, pero que ... voy aprendiendo de la mano a conocer. La imagen es un pretexto para hablar, un destino: "El cuento de la isla desconocida", eso pasa que no queda mucho que pase y entonces pasa todo.
(Nota al/a lector/a, todo eso lo aprendí hoy, ¡ al-ti-to... !
Entonces ocurrió: dejé los cuentos que se cuentan de familias y lazos inquebrantables para enfrentarme al mar, así nada más en naufragio, y así fue como me sentí: un tiempo en una balsa, más adelante en una lancha, luego en un barco que no era para mí, hasta que encontré una pequeña embarcación que con el paso del aire y el viento se hizo fuerte y sin remos; el tiempo construyó un motor, y me acerqué a contar la historia con y sin certeza, o como diría el maestro Benedetti: "Con y sin nostalgia".

1 comentario:
Y has escogido a tu familia... pero en entre el Golfo y los pastes también te aman.
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