domingo, marzo 30, 2008

Monólogo en Marzo_ Carta 5

"Siempre que dices "tal vez", me quedo con el "para siempre" colgado del sombrero, y si dices "por qué", me quedo con la respuesta en la punta de la lengua; cuando dices "no sé", quiero encontrar lo que se te cayó de la oreja, lo olvidaste y presiento que está colgando de mi cuello, pero no es cierto: tú no dices "por qué", no das un "tal vez", no buscas el "no sé" y yo me quedo, me sigo quedando, mientras miro tu foto. El monólogo en marzo termina y comienzo la historia, la nuestra en un abril que se nos escapó entre los dedos, mientras te ibas, sosegada, Alejandra, tranquila, morías y yo me quedaba -porque me quedé- con el "para siempre" colgando del sombrero."









domingo, marzo 23, 2008

Monólogo en marzo_carta 4


"Tengo un presentimiento -dijiste la última vez- es el mismo que tenía de niña... lo pierdo todo, la gente se marcha... cuando comienzo a necesitar.

Alejandra... y te marchaste. Esa noche y esta noche tienen en común, la luna disparada al centro del universo y tu ausencia.

Estabas desierta, estabas sedienta y yo no entendí... pero es que no sabía... que el infierno se teje en la tierra.

Alejandra... colgabas del andamio y yo... abrí la puerta con un alcatraz en la mano, estabas allí, Alejandra, con los ojos fijos y este frío que no deja de recorrer la piel desde esa noche.

Reviso mi sombrero esta noche y la gabardina, sostengo un par de papeles y la cuerda con la que creo puedo alcanzarte, pero no me sostengo."

domingo, marzo 16, 2008

Monólogo en marzo_Carta 3

"Los caminos a mi nombre me llevan despierto al espejo. Son las cuatro, es madrugada, tengo tres palabras que nombrar: sombrero, cigarro... Alejandra. De cualquier lado rebota tu nombre, hace cuánto que sigo recordando, cuánto tiempo, cuánto fuego, cuánto juego, cuánto humo en el pecho, cuánto pecho en el tiempo, cuánto de ti, cuánto de mí... tienes razón... esta es la regadera... este soy yo, silente, alertado, letrado, analfabeto, cola de rata, mira de fuego, este soy yo, no hay mucho tropiezo, este soy yo, no tengo laberintos... este soy yo... debo callarme. Todo está dicho, este soy yo: F E D E R I C O.




Ella, tiene una cuerda en el tobillo, como siempre; esa cuerda nos sujeta, es larga, fuerte, inmensa, me une a ella a través del tiempo, a traves de los ojos de otros; a través de mi propia costumbre por olvidar mi nombre. Yo, me baño y en el espejo encuentro sus labios nombrándome, no acepto que se ha marchado, como yo. Anoche soñé que me encogía, que sus brazos me sujetaban y me guardaban en el bolsillo, Alejandra... no puedo soltarte, pero me sujeto a la cuerda, sobre el cuello, sobre el andamio que te sujetó hasta soltarme."

martes, marzo 11, 2008

Monólogo en marzo:_ Carta 2

"¿Cómo se llama la aurora? ¿Y el amanecer? ¿Cuándo se acaba la noche? ¿Cuando cierras los ojos? ¿Alejandra? ¿Alejandra? ¡Alejandra! ¿Dónde estás? Soy... soy, soy, esto, soy... la mitad de la navaja para olvidar que el río es polvo, y esta garganta, esta penumbra en mi escalera: ¡Alejandra! ¡Qué hemos hecho! Tengo hinchados los ojos y partículas de viento entre las manos, quítame el agua, quítame el agua, que miro sorbos y estoy silencio.



No sé dónde está la puerta, sácame de aquí, adentro todo se mece, no cae hasta el fondo. ¡Alejandra! El color de mis ojos es un laberinto, lo dice el viejo en la calle, lo dice el niño que me huye, los animales, los árboles ¡Alejandra! ¿Qué amarillo está entre los brazos que me sujeta, no puedo respirar, no me deja caer, no me deja tocar ¡Ya, esta noche, adiós!


Son las dos de la mañana, hace nieve entre los huesos: a copos me llegan tus pasos, a copos me copa tu espacio, yo no me muevo, yo no me muero, yo me estoy, asido de mí, ácido de mí, cansado, sujetado a la ventana, transtornado, tras un tornado quedo rendido, ¡por todos los diablos que esta sea ya la última carta, esta ya la última! Porque mi nombre no lo recuerdo, sólo tengo una letra y toda la mal gana por nombrarme.

F.

(La primavera se acerca, con ella, esto que es memoria y no consigo recordarlo)"

jueves, marzo 06, 2008

Monólogo en marzo

Carta 1

"El olvido es un corazón enlatado, es un registro...un pedazo de papel en la escalera, un desencuentro en un café, un alacrán en la cobija. El olvido está allí y no acá, encima del escritorio, al ras de la blusa que yace en el suelo, que se quedó en mi memoria, que luce diferente extendida, y el cuerpo, tu cuerpo, velado sobre las sábanas, sobre las voces, sobre los roces, sobre las cenizas.


El olvido, Alejandra, no está en el tiempo, no está en la sentencia, no está en la luz que no apagaste cuando te fuiste, cuando me dejaste, cuando no encontraste, cuando olvidaste limpiar el vaho del espejo después del baño, mientras descansabas rendida de mí, de ti, de estar, de no hallarte, de no quedarme, de la fuga, del destino, de este maldito desatino por tu muerte, que son todas las muertes, que son todas las voces, que son todos los tiempos, que no son todos los cuerpos.


¡Maldita sea! ¡Maldito sea, yo, sí, yo, el mismo! ¿Si todos somos uno quién soy yo sino el mal de mi especie? El olvido, dice el poeta, está siempre lleno de memoria, y yo... que sólo quise prender la luz esta noche y sigo ciego, sujetándome al vacío, agitando los brazos para darme cuenta que mientras más camino en la penumbra, es tu nombre cerca de la luz el que grita que ya te has ido. El olvido está conmigo y no descansa."