Carta 1"El olvido es un corazón enlatado, es un registro...un pedazo de papel en la escalera, un desencuentro en un café, un alacrán en la cobija. El olvido está allí y no acá, encima del escritorio, al ras de la blusa que yace en el suelo, que se quedó en mi memoria, que luce diferente extendida, y el cuerpo, tu cuerpo, velado sobre las sábanas, sobre las voces, sobre los roces, sobre las cenizas.
El olvido, Alejandra, no está en el tiempo, no está en la sentencia, no está en la luz que no apagaste cuando te fuiste, cuando me dejaste, cuando no encontraste, cuando olvidaste limpiar el vaho del espejo después del baño, mientras descansabas rendida de mí, de ti, de estar, de no hallarte, de no quedarme, de la fuga, del destino, de este maldito desatino por tu muerte, que son todas las muertes, que son todas las voces, que son todos los tiempos, que no son todos los cuerpos.
¡Maldita sea! ¡Maldito sea, yo, sí, yo, el mismo! ¿Si todos somos uno quién soy yo sino el mal de mi especie? El olvido, dice el poeta, está siempre lleno de memoria, y yo... que sólo quise prender la luz esta noche y sigo ciego, sujetándome al vacío, agitando los brazos para darme cuenta que mientras más camino en la penumbra, es tu nombre cerca de la luz el que grita que ya te has ido. El olvido está conmigo y no descansa."
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