Hoy me contaron todo lo que ha pasado por no decir "no". Me pareció hooorrible, pero cierto y válido para cualquiera que tiene cuatro fiestas y un compromiso en solitario, debe ser un calvario su vida en sábado y con tantos amigos.
En fin, a mí me han pasado menos cosas... digamos menos ... divertidas, pero igual de absurdas, tres cosas que te pasan por la cabeza cuando debes decir no:_
1.- ¿Y si lastimo a la persona con mi negativa?
2.- O sea... si quiero ir, pero también quiero ir... además ya había quedado... además pueden ser todas las demás cosas.
3.- ¿Y si es mejor que vaya a tal lado que a este?
El punto es que transcurre una hora y la siguiente y no pasa nada... al final decides el compromiso inicial, pero eso no me ha pasado a mí. Lo que me ha ocurrido es más sencillo, me presionan, me intentan ganar por knock out y pierdo por puntos, es decir la insistencia es lo que me persuade que finalmente... ¡no estén jeringueando...! Voy por puntos a lo que sea, incluso a aceptar que no quiero estar en un lado, aunque me quede... así, porque ni en la lona me quedo, sólo por hartazgo... con puntos... en mi contra. Porque ganó la insistencia. En fin, ahora aprendo que ... no tengo por qué decir "no", pero tampoco "sí". Me quedo con el "tal vez"... recordando a mi siempre amigo Milton, "Nunca y siempre son terrenos de Dios; antes y después son terrenos del deseo; a veces, es terreno del amor." Yo me quedo con eso. Mua!
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