jueves, agosto 30, 2012

La representación del indígena mexicano en la obra de D. H. Lawrence




D. H. Lawrence (David Herbert Richards Lawrence (1885-1930), ha escrito novelas, cuentos, poemas, obras de teatro, ensayos, libros de viaje, pinturas, traducciones y crítica literaria; su literatura y su propia personalidad se caracterizan por una reflexión que se acoge a dos principios: el irracionalismo y el primitivismo. 

La reflexión constante del autor en torno a la naturaleza humana, mostrada en su obra literaria, la consideramos en directa consonancia con la llamada búsqueda del Rananim, misma que lo llevará a un autoexilio voluntario, en lo que él mismo habrá de denominar “peregrinación salvaje” que iniciará en Italia, Sri Lanka, Australia, Taos, Nuevo México, y finalmente cristalizará en su estancia en México en 1923, durante 10 meses. El exilio como tal constituye algo más allá que una ruptura geográfica y cultural, con su regreso a Europa, Lawrence reconoce que no existen los paraísos perdidos, y que “… el verdadero exilio nace con el hombre y sólo termina en el momento de la muerte.”(Carballo, Emanuel, 1970: 10)

Esta búsqueda del Rananim, lo lleva a su peregrinaje. Coincidimos con Ruffinelli (1978), “D. H. Lawrence llegó a México en 1923 a buscar algo que sólo existía en él mismo, y que llevaba a todas partes como las maletas del viajero: un paraíso formulado, una utopía.”

Lawrence, nacido en lo que se denomina despreciativamente “Working class”, crece con ello como si significara una marca, mancha, un estigma y no sólo un elemento para señalar su origen; destaca Ruffinelli (1978: 22): “Rechazando a Inglaterra y rechazado por ella, Lawrence buscó, a partir de 1914, un hogar vicario que pudiera acogerlo a él y a sus ideas, sin violencia, sin tensiones, del mismo modo que se reingresara al claustro materno. Ese lugar, ya en el período mexicano (comprendiendo en la misma etapa los largos meses transcurridos en New Mexico) se llamó Rananim y pretendió tomar la forma de una comunidad para pocos elegidos que Lawrence guiaría con el corpus entero de su concepción del mundo, de su rechazo de la realidad histórica.”

Ante tal contexto, Lawrence llega a México, buscando el “paraíso”, el otro Edén, donde podrá pensar de nuevo en una comunidad que permitiera el renacimiento del hombre moderno; el escritor inglés vislumbró esta posibilidad en el regreso al pasado, “…en especial una nueva religión que debía sustituir al cristianismo y que podía tener como base las formas aztecas de la visión del mundo.” Ruffinelli (1978: 25)

Así es como en la novela La serpiente emplumada, D. H. Lawrence plantea de manera racional los dos principios que hemos señalado al inicio: el irracionalismo y el primitivismo, pues al decir de Ruffinelli (1978: 25), es en esta obra donde “…pudo constituir así, años más tarde, la formulación racional de la necesidad del irracionalismo; la exigencia de liberar la energía oculta, encerrada, aprisionada, del hombre, que debía presentarse en este siglo como una nueva forma mesiánica que el arcano de los siglos aún reservaba a nuestro favor.” 

Ahora bien, lo que aquí nos ocupa es hablar de la representación del indígena en la obra del autor inglés; hemos elegido para ello los conceptos: alteridad y binarismo para realizar nuestro breve análisis. El primero, considerando que para Lawrence el indígena es siempre el otro, el ajeno, aquel a quien no es posible reconocerlo si no a partir de la diferencia, pero en términos del discurso colonial esta diferencia se gestará y fincará desde la perspectiva del discurso colonial, es decir, el inferior sujeto colonizado, primitivo, retrasado, malo, bestial como animal, marginal, marginado, estúpido, feo. Más de una referencia en este punto existen en la obra de Lawrence, sea en la novela La serpiente emplumada, o bien en su obra de relatos de viaje, Mañanas en México; observemos la forma en que el autor inglés retrata al indígena en el siguiente fragmento: 

Y Rosalino, el mozo indio, me mira con sus ojos enfundados en su propia oscuridad. Tampoco nosotros nos pondremos de acuerdo: él es huidizo y despreciativo. Entre nosotros existe el mar de la otra dimensión, y Rosalino quiere salvarlo con la regla del espacio tridimensional. Sabe de antemano que esto no puede ser. Igual que yo. Y los dos sabemos que cada uno sabe lo que el otro sabe. Puede, sin embargo, imitarme, aún más de lo que soy. Como el loro a él.[1]
Aquí podemos observar claramente elementos que vamos a encontrar en La mujer que se fue a caballo, 

… Encontró sus negros ojos, grandes y brillantes y, por primera vez, su espíritu desfalleció. Los ojos del hombre no eran humanos y no la veían como una hermosa mujer blanca. La miraban con una mirada negra, brillante, inhumana, y no parecían ver a una mujer, sino a algo extraño e inexplicable, a una cosa incomprensible y hostil. …[2]
La mirada insondable del indígena, la oscuridad de la misma; la permanente idea que esta forma de mirar y ese color, sólo pueden pertenecer a “algo” que no es humano, y ese “algo” es el indígena mexicano, a quien también se le califica como sobrenatural, malvado. Veamos como en La serpiente emplumada, la protagonista Kate, desde las primeras páginas destaca también la mirada indígena, los ojos, 

- … Me abruma lo que veo. Por ejemplo, esos tipos de grandes sombreros; los peones, con sus ojos sin pupila que parecen un agujero negro y profundo como el fondo de un remolino.[3]
Esta referencia a los ojos, a la mirada en la novela La serpiente emplumada, se reafirma más adelante, repitiéndose la forma en que el indígena mexicano vive, entiende el mundo este mirar oscuro del indígena hacia el “blanco”, esta certeza del “blanco”, por la diferencia existente para con el indígena, una y otra vez la protagonista se encontrará con la mirada oscura y maligna del indígena, los ojos sin pupila, del personaje General Viedma, la mirada de la mujer a su servicio a quien no comprende ni es comprendida por ella, pero es vista. Los ojos que también son de efecto maligno en La mujer que se fue a caballo, de aquellos quienes la toman como una ofrenda de sacrificio, esos ojos huidizos y burlones. Los ojos, la mirada, que determina la forma de ver el mundo o de comprenderlo, el del indígena, oscuro; el del extranjero, el blanco, que mira claramente y que ha empleado …Todos los esfuerzos para llevar el alma de los mexicanos a una especie de existencia definida sólo condujeron a su propia destrucción.[4]

Hasta aquí podemos notar directamente esa referencia a lo antinatural del indígena mexicano, el énfasis en la mirada es sin duda un rasgo en la obra de Lawrence, pero no debemos de apartarnos de otro elemento que se destaca en el fragmento citado de Mañanas en México: “… Puede, sin embargo, imitarme, aún más de lo que soy. Como el loro a él.”[5] Existe, a nuestro parecer una idea clara del concepto de alteridad en esta mención, alteridad desde el discurso colonial, pues a partir de éste que se crea la ideal del “otro” que no es igual a mí, pero a quien miro y no reconozco como igual, puede imitarme, Como el loro a él. Entendemos que conforme a lo expuesto no es posible el diálogo si no existe un plano de igualdad, por ello la referencia al loro, símbolo de la animalidad e incapacidad del indígena para crear su propio pensamiento y a partir de ello su lenguaje, por lo tanto condenado a repetir lo que escucha, irracionalmente. 

En este sentido, veamos la forma en que el autor inglés coloca la visión del indígena por el “blanco”, de cara al discurso colonial, en Mañanas en México,

Para ellos, el hombre o la mujer blancos son algo así como un fenómeno: algo para observar, y maravillarse, y reírse de ello, pero nunca para considerarlo al mismo nivel de uno. El hombre blanco es una especie de extraordinario mono blanco.[6]
Aquí yace una de las ironías más rotundas del texto, ya que si hemos leído las notas previas, esta es la exacta forma en que Lawrence considera al indígena, un fenómeno,… pero nunca para considerarlo al mismo nivel de uno… El propio autor dirá: 
Mas el gran mono blanco tiene las llaves del universo, y el mexicano de ojos negros tiene que servirle, a fin de poder subsistir.[7]
Asombrosamente, para quien escribe, todo el discurso colonial en la obra de Lawrence se yergue y se vacía en las premisas de la dualidad, esa lógica binaria en que la realidad será vista en términos de oposiciones que establecen una necesaria relación de dominio. Tal como ha quedado señalado en cada fragmento de las diversas obras del autor. Aún con lo expuesto leamos esta afirmación de Lawrence en La serpiente emplumada, con respecto al mexicano:

Sin esperanza y sin finalidad, vivían una vida vulgar en aquel país sombrío y volcánico. No eran animales porque los seres humanos no pueden serlo…Por eso en los ojos negros de todos los individuos de aquella familia leíase una especie de miedo perverso, de asombro, de sufrimiento.[8]
Atendamos a la expresión “Por eso”, como una cláusula explicativa, no casual, causal; y continúa:

La miseria de los seres humanos que se consideran impotentes para desarrollar las posibilidades de su ser…incapaces de arrancar de su alma el caos e insensibles a todas las demás conquistas.[9]
Finalmente podemos afirmar que Lawrence dentro de su propio discurso colonial, en esa suerte de encanto fallido que posee La serpiente emplumada, -novela truncada a capricho de su propia decepción por el México que decidió mirar-, es quizá la protagonista de la barbarie posible en que vive el indígena mexicano en La mujer que se fue a caballo, pues como ella, en la búsqueda de su liberación hallará la muerte, siguiendo al mismo Lawrence: “Siempre que un mexicano grita “viva” acaba la frase con “muera”. Al decir “Viva” está siempre pensando en la muerte para este o aquel individuo.”[10] Luego, en esta duplicidad, binarismo, el autor se sumerge a nuestro juicio con su propia vida como una incoherencia, propia de su misma obra. 

Sólo nos queda, a título de quien escribe, estar de acuerdo con la afirmación de Carballo (1970:16), “En ocasiones somos tal como él nos pintó y en otras, por defectos del pintor y el cuadro, mejores de lo que él supuso que éramos.”


Cuernavaca, Morelos; abril 4, 2012



[1] Lawrence, D. H. Viva y muera México. Prólogo y selección Emanuel Carballido. México: Diógenes, 1970 (Antologías temáticas, 3), p. 44


[2] Lawrence, D. H. La mujer que se fue a caballo. Tr. Leonor Acevedo de Borges, Buenos Aires: Losada, 1939. (Edición electrónica) p. 7


[3] Lawrence, D. H. La serpiente emplumada. México: Fontamara, 2000, p. 42


[4] Ibid., p. 179


[5] Lawrence, D. H. Viva y muera México. Prólogo y selección Emanuel Carballido. México: Diógenes, 1970 (Antologías temáticas, 3), p. 44


[6] Ibid., p. 65


[7] Ibíd., p. 67


[8] Lawrence, D. H. La serpiente emplumada. Op. Cit., p. 189


[9] Idem.


[10] Ibíd, p. 172

miércoles, agosto 29, 2012

De incertidumbres y certeza

En madrugadas como esta, lo admito, hay cierta incertidumbre sobre las palabras que elijo para escribir. Las formas precisas, el balance exacto entre lo que se ha dado a llamar "voz literaria" y lo que deseo decir. Sí, también es el minuto en que me hace falta "el cómplice lector".

Después de todo creo que no le daría a leer el o los textos, tal vez sólo compartiría la aria de ópera que en este momento escucho, mientras inevitablemente pienso: cuando llegues prometo que no habrá reclamos sobre el tiempo que has tardado. Sólo apresura el paso, la vida no se equivoca y sigue esperando.

Ahora sigamos al descanso, en una de tantas, en este sueño me dices tu nombre.
Los ojos que miran, las palabras que se dicen. Ese y no otro es el milagro. 

viernes, agosto 24, 2012

Festivales de Cine y en Morelos

La fiesta del cine está llenando la ciudad. La alegría, el gozo y también el compromiso se encuentra de nuevo en la pantalla. ¡Cómo no festejar al cine en todas sus manifestaciones! Así que ahora comenzamos con lo que hay y lo que habrá. 

Lo primero, "El festival de la memoria..." que ya ha comenzado, del 17 al 26 de agosto, nos va dejando con un saborcito a reflexión, a buena ventura, a saber que las propuestas existen y van haciendo más allá del presupuesto y sólo necesitan un espacio para ser vistos. "Las proyecciones del 6to Festival de la Memoria en el Cine Morelos son gratuitas, así que a disfrutar de este festival y de los documentales -cortos y largos- así como de aprovechar para asistir a las funciones en la que se tendrá la presencia de los directores de varias películas, en donde al final de las proyecciones podrá haber ese intercambio de ideas y expresión de comentarios." Así que no me queda más que dejar el enlace pa' que puedas ver la cartelera, en dos días más esta fiesta tendrá su desenlace. http://www.cinemorelos.com




Lo que viene es la 11 Semana de Cine Alemán, uno de los ciclos de cine de mayor éxito en la Cineteca Nacional, y este año se presentará en el Cine Morelos, quien será sede única en el estado. 8 largometrajes que recrean, presentan, acercamientos a la cultura alemana, sus pulsiones, su carácter. Tras una cuidadosa selección, nos encontraremos con la recién restaurada cinta muda de Walther Ruttmann titulada Berlín, sinfonía de una gran ciudad, un clásico de la historia del cine mudo alemán que será presentado al público mexicano. Se presentará la cinta "Lo que queda" con la dirección de Hans-Christian Schmid. Además de la promesa de la cinta "Esto no es California" del director Marten Parsiel. En fin, que para el 1 de septiembre tendremos claramente la distribución y días de exhibición para cada una de las cintas.



7  largometrajes es la cuenta de la selección del cine francés contemporáneo. Como en otras ediciones las proyecciones serán acompañadas por la presentación de cortometrajes mexicanos. Es de sobra conocido que este es uno de los festivales  más esperados por el público, así que calma, calma, la programación se dará a conocer a partir del martes 4 de septiembre de 2012, en Morelos. 



Y ya casi terminando este recorrido festivalero, festejero, del séptimo arte. Tenemos la gran sorpresa que en Cinépolis, la fundación cinépolis para ser más específica desde 2008 ha dado vida, a través de su eje operativo“Educación a través del Cine”, al Festival Internacional de Cine en Derechos Humanos ¡Es de todos! (FICDH)."





Será la quinta ocasión en que se presente, constituyéndose en el primer festival de Cine en Norte y Centroamérica que utiliza salas comerciales de cine para educar a la sociedad en temática de derechos humanos. Del 23 al 30 de agosto. Destaca la fundación: "Con este festival queremos despertar a México, queremos exponer desde la cabeza y el corazón las tragedias y maravillas que vive nuestro mundo para detonar la reflexión y acción. Queremos que con cada película que detalladamente se selecciona nazca y renazca en la audiencia el sentido de responsabilidad y respeto que de manera individual y colectiva requerimos para construir la sociedad que soñamos." ¡Así sea!

Por ahora seguimos celebrando, festejando que el cine es magia, pero sobre todo, porque En el cine, el mar parece mar y el amor existe. 


@jazzczcx

miércoles, agosto 22, 2012

Como lo posible...






Como niña de cinco y las inyecciones;
como la muñeca en el cajón
cuando la edad pasó para jugar;
como la bolsita de canicas que se cae
y lloras por ella, y te silencias;
como la resbaladilla que se quedó
allí, quieta, mientras deslizabas.

Como el día que aprendiste a caer
para entender patinar y te reíste.
Así yo, así este dolor en mí,
así este miedo chiquito en la espalda,
por la sangre que no veré,
por el lugar que no alcanzaré,
por este color blanco-pálido
que se me queda en la piel.

Como el coraje que no recuerdo,
pero que dices se hizo nudo;
como ese silencio que hice,
y debí gritar fuerte
con el alma, para que no pesara,
para que no se quedara
ni allí ni aquí ni en mí,
pero no sabía...

Como niña de cinco con fe,
con miedo, con tanto silencio
de poco, de nada, de "no sé".

Como lo posible, estar, seguir,
quedarme quieta, moverme poco
sentir que es, que está, "¡soy libre!"
Como lo posible que ya no es,
como lo posible que es,
como lo posible, la fe:
la palabra dicha,
la palabra clara,
la palabra sombra,
la palabra "siempre"
en la que ya no crees,
que ya no pronuncio,
pero que entiendo hasta ahora,
a los "treintaytrés",
mientras te miro
como lo posible, como lo que es.

*Mención especial en el premio Alfonsina Storni, 2007.  Festival de mar de plata. Argentina

lunes, agosto 20, 2012

Diablo

Yo soy la reina de las fracasadas, diosa de las miseradas,
soy veneno en dosis breves, bálsamo si me tragas;
alcohol en la sangre y la sangre en la boca.
Amo, como y duermo del mismo modo, infinitamente;
confío y me parten, me entrego y me parten:
a quien más he querido me ha llamado paranoica,
a quien más he rechazado me ha enseñado el cielo;
quien me busca no me halla, quien me evade me encuentra.

Soy la reina de las fracasadas, diosa de las miseradas
tras conjuro no llego, tras mortaja, me atengo;
odio la mentira, la falta de fe, juntas forman mi mayor virtud.
Me falta el aire y no abandono el tabaco,
me atengo a lo imposible y lloro por lo probable;
nací mujer, y es mi victoria construirme diablo,
soy el diablo y no una diabla más,
soy mi juicio y mi verdugo, mi cárcel, mi condena.

Cuando cae la noche, mi corazón late sin pausa,
asume la consigna de la sangre que hierve a solas,
del pubis abierto y el viento en las manos;
frente al espejo, reconstruyo mi nombre,
el reto de no ser, y en la ley del deseo:
¡soy el diablo, soy el diablo!
Advierto y no escuchan:
“No te fíes de mis manos, si te toman no te dejarán partir.
Esto que soy te matará, lentamente, reza por ti.”
Yo soy la reina de las fracasadas, diosa de las miseradas,
Y en la “ley del deseo”: ¡soy el diablo, soy el diablo”.
Reza por ti.
22.49/Julio 24, 2005.

viernes, agosto 17, 2012

El cine documental y el festival de la memoria





Ahora que las cosas se ponen en su lugar o en definitiva, "las cosas" nos exigen un lugar, tenemos que hablar del género del documental en el cine. Por mucho tiempo considerado como un movimiento estético y social desde el nacimiento del cine, en la actualidad es uno de los géneros cinematográficos mejor definidos. La propuesta del género del documental está sustentada en la cámara y el realizados, como testigo y actor de la realidad. Su más fiel exponente, para muchos, fue Dziga Vertov con su teoría de cine ojo, filmaba cuanto veía y lo compaginaba de modo singular,  «Soy un ojo fílmico, soy un ojo mecánico, una máquina que les mostrará el mundo como solamente yo puedo verlo», decía en la proclama del movimiento «Cine Ojo».

En cuanto al documental lírico de la vida cotidiana, los más representativos son los de Robert Flaherty: Nanuk (1922),  El hombre Arán (1934) y Lousiana Story (1948). Acá dejo un extracto del primero, Nanuk el esquimal considerado el primer gran documental de la historia del cine. 



Lo maravilloso del tema que hablo ahora es que justo dará inicio El festival de la memoria. Documental Iberoamericano, "...en su sexta edición, contará con 50 películas que dan cuenta del presente y el pasado en la construcción de una plataforma cinematográfica de investigación, denuncia y rescate." Se llevará a cabo del 17 al 26 de agosto en el centro de Cuernavaca, Morelos, en tres sedes principales: el Cine Morelos, el Centro Cultural Universitario y el Auditorio Jean Dubernard del Palacio de Cortés. Con un homenaje al cineasta Nicolás Echevarría, además de la sección Mirador México, donde se contará con una muestra de microdocumentales que abordan el 

Para esta ocasión se ha preparado un homenaje al cineasta Nicolás Echevarría, proyectando los filmes más emblemáticos de su filmografía, además de que en la sección Mirador México se integrará una muestra de microdocumentales que abordan el movimiento #Yosoy132. Por si esto fuera poco, tendrá lugar el 2º Encuentro Nacional de Documentalistas, con la participación de promotores cinematográficos de 20 estados del país.

Creo sin duda que un país sin un cine nacional es un país sin ideología, pero un país sin memoria no sólo está condenado a repetirse, como para el caso de los individuos, si no a su caníbal destrucción. El documental nos permite el cabal registro, la memoria colectiva, la enorme posibilidad de vernos y entendernos. La reflexión posible. Una probadita de lo que ocurrirá y más datos para seguir toda la programación. 


http://www.festivalmemoria.org/Programacion_FMDI_2012_web.pdf

miércoles, agosto 15, 2012

Obligo a quien me obliga



Es la primera expresión que surgió al momento de escribir estas líneas. Supongo que parte de lo que me ocurre esta mañana es justo eso: obligación. De modo más esencial pienso en mis clases de derecho, aquella por ejemplo en que la magistrada solía decir que la palabra proviene del latín obligatio, ligar, vincularse. El vínculo que constriñe. Así me pasa esta mañana con la escritura, con la lectura, con lo que voy entendiendo se renueva cada que oprimo una tecla.

Me parece sensacional que la máquina en la que escribo tenga ya un año y un mes y lo vaya cumpliendo recién el día de hoy. Es a este procesador a quien le dedico estas líneas: obligo a quien me obliga. Porque mamá la eligió, tal como un regalo suyo, el color rojo, fue idea suya, y no sabe cuánto me devolvió aquella primera lap top que tuviera y después entregara, pues no era del todo mía. Mamá tan sabia, quizá del modo más romántico o como un cliché es que le he puesto su nombre al ordenador. Me gusta verla y dicen, quienes me conocen, que literalmente vivo con ella. Cuando alguien me pregunta si tengo mayor aprecio por mi ordenador que por alguna situación o personas, me miro hacia adentro y casi siempre respondo: son cariños diferentes. Lo evidente salta a la vista. Esta es mi máquina, con la que construyo historias y puentes y túneles y ... la vida completa y la obligo hoy a trabajar sin parar, como ayer, como antes, como pocas veces.  Obligo a quien me obliga, a mi manera, mamá está cerca. Y me obligo a la enorme responsabilidad de deslizar las teclas buscando, más de una vez, la composición adecuada. Este vínculo me constriñe, me da sentido, como dirección, pero también establece este sexto sentido que no tiene nada de fantasmal y me da vida. 

Gracias mamá, por obligarme a obligarme.




@jazzczcx

domingo, agosto 12, 2012

Morgana y el cine de terror a la mexicana




“Morgana” (2011), la película más reciente del director Ramón Obón, nos lleva a recordar el espíritu de otra cinta mexicana “Hasta el viento tiene miedo”. Se trata de la típica historia de fantasmas. Tal es la experiencia del director a cargo de diversos guiones como: “Las aventuras de El Santo”, “Santo contra los asesinos de otros mundos”, “El imperio de Drácula”, entre otros.

Aproximadamente durante 79 minutos damos cuenta de la historia, de una joven que se sueña en la casa de su niñez, un hermoso lago frente a la ventana y otra mujer que la invita a sumergirse bajo el agua. La experiencia del director Obón, también responsable del argumento, nos permite invocar motivos recurrentes en este tipo de cintas, desde la casona en el bosque hasta el personaje adulto que refiere su trágica historia de amor. “Morgana” consigue ser un ejemplo del cine gótico a la mexicana que si bien no termina de morir, tampoco alcanza su esplendor.

El veterano cineasta parece olvidar la evolución del género. Tan sólo con la cinta KM 31, observamos un nivel mayor de sofisticación. Más allá de la tecnología y los efectos visuales, los cuales no son requisito indispensable para la calidad de una cinta, lo cierto es que en “Morgana” es persistente el drama de los vivos –el conflicto entre la chica y su tía solterona, el novio y la mejor amiga–, más que la atención en su espectral antagonista, por lo que cualquier indicio de terror se disipa.

El reparto cuenta con actores consagrados, como Lilia Aragón y Luis Felipe Tovar, y  jóvenes promesas como Alejandra Adame o Alejandra Toussaint. Aun así no tienen mucho material con qué trabajar. Estamos ante una cinta que tras su verbosidad a ser heredera de una tradición del género de terror más cercano a nuestra identidad, pero sobre todo a la calidad del cine mexicano por la que en la última década se ha caracterizado.
@jazzczcx

jueves, agosto 02, 2012

El sentido perfecto

Hace ya un tiempo que leí aquella obra asombrosa "Ensayo sobre la ceguera" del maestro José Saramago, cuando ello ocurrió, la maravilla siguió al milagro de descubrir metáforas y símbolos en cada una de sus palabras. Recuerdo la sensación de estar recostada leyendo sin poder parar de hacerlo y percibir que "la ceguera blanca" había llegado a mí, esa mezcla inusual de asombro e incredulidad porque una obra literaria me produjera tal cantidad de sensaciones. 

Así me ocurrió ahora con "Perfect sense", en México, "Al final de los sentidos", cinta dirigida por  David Mackenzie; escrita por Kim Fupz Aakeson, y que además cuenta con las actuaciones más que bien logradas de Ewan McGregor  y Eva Green. Es común encontrarnos con películas sobre epidemias e historias apocalípticas sobre el fin de los tiempos, personajes que padecen enfermedades extrañas, o zombies, aquí estamos ante una original historia que, personalmente, recuerda a la ceguera blanca del maestro Saramago, pero al acercarnos nos encontramos ante la pérdida de todos los sentidos, sin razón aparente, sin explicación aproximada, una metáfora interesante que roza con el documental, narrada a través de la protagonista como testigo de lo que ocurre. 

La pregunta es inmediata ¿Qué sucedería si llegara el momento en que perdiéramos los sentidos? El olfato, el gusto, el oído, la vista... ¿Podríamos adaptarnos? ¿Qué sentido no perderíamos? O mejor aún ¿Qué sentido nos permitiría sobrevivir?  La historia posee una serie de personajes excéntricos, pero antes de perder el sentido de la ubicuidad -como le llaman los expertos- me centraré en los protagonistas:  una científica, epidemióloga  (Eva Green), y un chef (Ewan McGregor), quienes conducen esta odisea al mismo tiempo que su peculiar historia de amor. 

Me gustó la cinta, me gustó por las posibilidades que plantea, la premisa que no se llena de clichés consabidos sobre el fin del mundo, porque esta epidemia lleva al espectador a planteamientos diferentes, mediante algunos sobresalientes planos secuencia la narrativa nos lleva directo no a la explicación de la epidemia, si no a la pérdida del primer sentido, el olfato, por algunos instantes quien esto escribe se preguntó ¿cuánto ha disfrutado del olfato, realmente he podido gozarlo, conocerlo? Entonces, recordé que desde pequeña he pensado que el sitio en que vive mi familia, justo minutos antes de llegar por carretera, huele a dulce, a azúcar con canela, como lo dice el mismo film: "Sin olor, un océano de imágenes desaparece." Aún así vemos como tras el tambaleo, la historia continúa. La epidemia, da lugar a otras posibilidades, acercarse a objetos que poseyendo el sentido del gusto no podríamos: morder una pastilla de jabón o sentir la crema de rasurar entre la lengua y los labios. Esos recursos visuales que nos obsequia la película y que nosotros saldamos con el suspenso y escenarios tétricos que también nos presenta. 

Aún así, Al final de los sentidos, no en el final de los sentidos, cuando cada ser humano se adapta a la ausencia del olfato, del gusto, del oído, llega la ceguera, ahí, unos minutos antes que todo llegue a las penumbras ¿qué queda, qué nos queda? Los síntomas previos a la pérdida de cada sentido son por sí mismos una alucinante metáfora de la naturaleza humana; lo mismo ocurre con las profesiones de los protagonistas: la sesuda científica, que posee lo necesario para invalidar sus emociones y sabotear cada relación con predisposiciones y prejuicios, surgidos del único miedo posible, la entrega; el chef incapaz de establecer un vínculo, superficial y entregado a su instinto. Ahí, como una paradoja, estamos ante la última pareja del mundo, pseudo posmoderna, racional y ... cobarde, enfrentándose a lo que queda cuando todos los sentidos se han perdido. 

Una película que nos saca de lo corriente y que al menos a quien esto escribe, al día siguiente le permitió respirar hondo y disfrutar el olor a madera, a papel de mi apartamento; el sabor del café expresso con mayor riqueza, el color del cielo con el contraste de los árboles y por supuesto, el roce de una mano sobre mi rostro, mientras despierto.