miércoles, agosto 15, 2012

Obligo a quien me obliga



Es la primera expresión que surgió al momento de escribir estas líneas. Supongo que parte de lo que me ocurre esta mañana es justo eso: obligación. De modo más esencial pienso en mis clases de derecho, aquella por ejemplo en que la magistrada solía decir que la palabra proviene del latín obligatio, ligar, vincularse. El vínculo que constriñe. Así me pasa esta mañana con la escritura, con la lectura, con lo que voy entendiendo se renueva cada que oprimo una tecla.

Me parece sensacional que la máquina en la que escribo tenga ya un año y un mes y lo vaya cumpliendo recién el día de hoy. Es a este procesador a quien le dedico estas líneas: obligo a quien me obliga. Porque mamá la eligió, tal como un regalo suyo, el color rojo, fue idea suya, y no sabe cuánto me devolvió aquella primera lap top que tuviera y después entregara, pues no era del todo mía. Mamá tan sabia, quizá del modo más romántico o como un cliché es que le he puesto su nombre al ordenador. Me gusta verla y dicen, quienes me conocen, que literalmente vivo con ella. Cuando alguien me pregunta si tengo mayor aprecio por mi ordenador que por alguna situación o personas, me miro hacia adentro y casi siempre respondo: son cariños diferentes. Lo evidente salta a la vista. Esta es mi máquina, con la que construyo historias y puentes y túneles y ... la vida completa y la obligo hoy a trabajar sin parar, como ayer, como antes, como pocas veces.  Obligo a quien me obliga, a mi manera, mamá está cerca. Y me obligo a la enorme responsabilidad de deslizar las teclas buscando, más de una vez, la composición adecuada. Este vínculo me constriñe, me da sentido, como dirección, pero también establece este sexto sentido que no tiene nada de fantasmal y me da vida. 

Gracias mamá, por obligarme a obligarme.




@jazzczcx

3 comentarios:

Gaby Carreño dijo...

"Regalos"...tesoros que cambian la vida!.

Jazz_Cacheux dijo...

Tal cual, o la complementan.

Gaby Carreño dijo...

Tal cual!