domingo, agosto 12, 2012

Morgana y el cine de terror a la mexicana




“Morgana” (2011), la película más reciente del director Ramón Obón, nos lleva a recordar el espíritu de otra cinta mexicana “Hasta el viento tiene miedo”. Se trata de la típica historia de fantasmas. Tal es la experiencia del director a cargo de diversos guiones como: “Las aventuras de El Santo”, “Santo contra los asesinos de otros mundos”, “El imperio de Drácula”, entre otros.

Aproximadamente durante 79 minutos damos cuenta de la historia, de una joven que se sueña en la casa de su niñez, un hermoso lago frente a la ventana y otra mujer que la invita a sumergirse bajo el agua. La experiencia del director Obón, también responsable del argumento, nos permite invocar motivos recurrentes en este tipo de cintas, desde la casona en el bosque hasta el personaje adulto que refiere su trágica historia de amor. “Morgana” consigue ser un ejemplo del cine gótico a la mexicana que si bien no termina de morir, tampoco alcanza su esplendor.

El veterano cineasta parece olvidar la evolución del género. Tan sólo con la cinta KM 31, observamos un nivel mayor de sofisticación. Más allá de la tecnología y los efectos visuales, los cuales no son requisito indispensable para la calidad de una cinta, lo cierto es que en “Morgana” es persistente el drama de los vivos –el conflicto entre la chica y su tía solterona, el novio y la mejor amiga–, más que la atención en su espectral antagonista, por lo que cualquier indicio de terror se disipa.

El reparto cuenta con actores consagrados, como Lilia Aragón y Luis Felipe Tovar, y  jóvenes promesas como Alejandra Adame o Alejandra Toussaint. Aun así no tienen mucho material con qué trabajar. Estamos ante una cinta que tras su verbosidad a ser heredera de una tradición del género de terror más cercano a nuestra identidad, pero sobre todo a la calidad del cine mexicano por la que en la última década se ha caracterizado.
@jazzczcx

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